Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales

Última actualización:
2022-08-10 00:26

PARTEAGUAS EN LA HISTORIA

Publication Date: 25-04-2022

El 24 de febrero de 2022 quedará inscrito en los libros de historia como un parteaguas. Será el fin de los más de 30 años de avances en la transformación de Rusia y de algunos de los países de la ex Unión Soviética en temas como economías de mercado, democracia y globalización mundial.

Los efectos de la decisión de Putin de declarar una guerra, condenada por una abrumadora mayoría de países del mundo, se observarán en el corto, mediano y largo plazo.

 

La guerra y las sanciones impuestas por Estados Unidos, el G7, la Unión Europea y sus aliados han tenido un efecto inmediato en los precios internacionales de la energía (gas, petróleo y carbón), fertilizantes y en la producción agrícola primaria, ya que Ucrania y Rusia concentran una importante proporción de la exportación mundial de estos alimentos.

 

Los índices de inflación de todas las economías mundiales, que ya habían subido como resultado de la política monetaria expansionista reciente, se han incrementado aún más en los últimos meses y alcanzarán niveles no vistos desde hace más de 30 años: más de 10%.

 

Las tasas de interés de referencia subirán fuertemente, incrementando así la presión al servicio de las abultadas deudas públicas y privadas, inhibiendo la inversión.

Los organismos internacionales prevén que la guerra afectará el crecimiento mundial entre 1 y 2% del PIB mundial, en 2022.

La necesaria disminución de importación de energía afectará a los países que más dependen del suministro de Rusia, como lo son Alemania y los países bálticos. Esta presión acelerará la transformación a energías renovables y posiblemente abrirá un sano debate conforme a mantener la energía nuclear.

Además, la industria automotriz se verá afectada por la disrupción de las cadenas de suministro que depende de proveedores de Ucrania; que además, requiere de materias primas estratégicas rusas, como lo son el níquel y el paladio, utilizadas para disminuir emisiones y producir baterías, y que se sumarán a la actual falta de chips que afecta ya a la producción vehicular mundial.

Los países europeos, en especial los vecinos de Ucrania, han acogido la ola de refugiados más grande desde la Segunda Guerra Mundial. Esto presionará los presupuestos para poder ofrecer protección, servicios básicos y actividad económica a los más de 4 millones de inmigrantes. Sólo Polonia deberá absorber entre 1.5 y 2 millones de personas que equivalen a poco menos de 20% de su fuerza laboral actual.

La escasez e incremento de precios de alimentos afectará a los países europeos con menor renta per cápita (los países mediterráneos), pero sus efectos podrán causar inestabilidades sociales en países vecinos como Egipto y Túnez, cuyas revoluciones recientes tuvieron el mismo origen. Como consecuencia, se creará un riesgo de desestabilización mundial en los próximos 6 a 9 meses.

Las sanciones han tenido un impacto profundo en Rusia, en particular el congelamiento de las reservas del Banco Central, así como la desconexión del sistema SWIFT de los principales bancos rusos.

En el mediano y largo plazo, Rusia no tendrá acceso a financiamiento y a la tecnología moderna necesaria para la extracción de energía, la industria y el armamento. Subirá el desempleo, la economía se contraerá en más del 10% en este año. Esto tendrá consecuencias negativas en la exportación de bienes de capital, productos terminados y de lujo a Rusia, en el turismo originado en Rusia y en las remesas hacia el Cáucaso y Asia Central. Inversores y bancos internacionales tendrán que castigar sus exposiciones en Rusia.

En particular, Austria deberá castigar cerca de 10% de su cartera crediticia total. Además, las empresas globales que invirtieron en Rusia se han visto obligadas a suspender actividades, cuando menos en forma temporal, aunque posiblemente tendrán que asumir grandes pérdidas. Habrá consecuencias de más largo plazo que cambiarán el curso de la historia.

Hungría y Serbia son una excepción al distanciamiento de Europa con Rusia. Europa incrementará su gasto en defensa y países tradicionalmente neutros como Finlandia y Suecia han iniciado ya su proceso de adhesión a la OTAN.

El mundo entrará en una nueva etapa y se tendrá que ajustar a la creación de bloques antagónicos políticos y económicos que afectarán la política internacional, la globalización y las cadenas de suministro.

POR BRUNO BALVANERA
EXDIRECTOR EJECUTIVO DEL BANCO EUROPEO DE RECONSTRUCCIÓN Y DESARROLLO, ASOCIADO COMEXI
BRUNOBALVANERA@GMAIL.COM

Participación en El Heraldo de México