Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales

Última actualización:
2024-03-02 22:07

UCRANIA Y LA SEGURIDAD INTERNACIONAL

Publication Date: 04-10-2023

Profesor de la FES Aragón-UNAM y miembro de la Unidad de Estudio y Reflexión sobre Crisis Rusia – Ucrania y sus Consecuencias de COMEXI.

El 24 de febrero de 2022, el mundo quedó sorprendido por la invasión que sufrió Ucrania a causa de reivindicaciones históricas reclamadas por el gobierno de Vladimir Putin, aunado a una retórica para salvaguardar a la propia Federación Rusa, de la amenaza de nacionalismos de extrema derecha, que colocaban en zozobra a sus ciudadanos en los territorios actualmente ocupados del Donbás. A partir de estos hechos, el sistema internacional sufrió una modificación en su manera de razonar el sentido de la guerra, la seguridad y la paz.

En Naciones Unidas, al interior de la Asamblea General, se alcanzó una condena a las acciones perpetradas por Rusia, pero de igual manera, la Unión Europea al lado de los EEUU, establecieron una serie de sanciones que a la fecha siguen operando; y que decir de la propia OTAN, que ha tenido un replanteamiento de su misión y objetivos, para prevenir cualquier situación que ponga en peligro la integridad de sus miembros.

Esta guerra en Europa del Este, obliga a razonar, que ante los retos por recuperar el dinamismo económico previo a la pandemia del COVID-19, la sociedad mundial tiene el desafío de gestar el mejor clima para el desarrollo de los Estados y naciones, pues las principales amenazas y riesgos, que hoy prevalecen, son la factibilidad de un incremento de Estados fallidos, la proliferación de actos ilícitos en materia económica, erosión de la cohesión social, desinformación en las redes sociales, ataques terroristas, fracaso a la adaptación del cambio climático, así cómo, confrontaciones geopolíticas.

Cada uno de estos elementos, han ido gestando la posibilidad, de que en los próximos meses, determinados conflictos pueden agravarse, tales cómo: los diferendos entre Armenia y Azerbaiyán, la inestabilidad social en Irán y Yemen, conflictos político-étnicos en Etiopia y en la República Democrática del Congo, inestabilidad en la región del Sahel, Golpe de Estado en Níger, ingobernabilidad en Haití, conflicto político en Pakistán y el asedio de la República Popular de China sobre Taiwán.

Prácticamente, en cada continente prevalecen diversas condiciones que están facilitando que los conflictos se estén incrementando, tomando en cuenta que en el año pasado, se contabilizaron 33 conflictos armados, siendo el continente africano en donde se concentraron 16 eventos, 9 en Asia, 5 en la región de Medio Oriente, 2 en Europa y uno en nuestro continente. De igual manera, se ha identificado que los conflictos armados de alta beligerancia durante el año pasado, representaron el 52% del total, entre estos la guerra en Ucrania.

En este mismo orden de ideas, en los diversos escenarios de conflictos, se han provocado graves crisis humanitarias de desplazamiento forzoso, vulnerabilidad social, abatimiento de las instituciones nacionales, pero también, implicaciones para naciones no involucradas de manera directa en los conflictos, como es el incremento de precios en los hidrocarburos y en los alimentos, gestándose delicados procesos de inseguridad alimentaria, todo sumando en un momento crucial para el propio devenir de la humanidad, cuándo se ha declarado por parte de Antonio Manuel de Oliveira Guterres, Secretario General de Naciones Unidas, que hemos entrado en la era de la ebullición, misma que traerá periodos de altas temperaturas, que de igual manera, provocaran sequías y una mayor agresividad de ciclones y huracanes.

La seguridad internacional atraviesa por una situación cada vez más compleja a razón que los conflictos que se han ido suscitando en los últimos años, están determinados por el cambio en el orden mundial, es decir, el siglo XXI, no solo está llamado a ser el de la innovación tecnológica, como lo es la inteligencia artificial, lo es también, en cuanto a que nación concretará, el modelo mediante el cual se definirá el resto del presente siglo. Y es precisamente en este escenario, en el que los Estados están definiendo sus alianzas, zonas de influencia, zonas de control y asimismo, modelos económicos y políticos que determinen como habrá de ser la convivencia global.

Las enseñanzas de la guerra desatada por la Federación Rusa en Ucrania, permiten valorar que los viejos problemas, son los nuevos problemas, a los cuáles se tiene que abocar la seguridad internacional, pues el hecho que una potencia de la Guerra Fría, busque reivindicar las hazañas de eras pasadas, permite que otras naciones busquen demandar lo que consideran propio, sin importar el daño que hacen a la estabilidad del orden mundial alcanzado.

La seguridad internacional, obliga a un análisis permanente y consensuado, sobre los escenarios en que se gesta la guerra y la paz, la rivalidad entre naciones, la disputa por los recursos naturales, pero ante todo, sobre la sobrevivencia o existencia de los Estados.

 

Participación en El Sol de México