Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales

Última actualización:
2024-02-22 21:21

PISTAS PARA LEER EL MUNDO ACTUAL

Publication Date: 15-09-2023

Desde distintas disciplinas y campos de estudio de la seguridad y estrategia se ha intentado etiquetar momentos clave por los que atraviesa la humanidad. Antes de la pandemia de la Covid-19 se habló de un mundo VUCA- volátil, incierto, complejo y ambiguo y; luego de esta como BANI- frágil, ansioso, no lineal e incomprensible. Estos acrónimos lo que intentaron reflejar fue la complejidad y velocidad de distintos fenómenos.

Actualmente la amenaza global más importante es el cambio climático. El fin de la pandemia nos llevó a enfrentar los impactos de fenómenos naturales como huracanes, sismos, olas de calor, incendios e inundaciones, entre otros. En medio de este clima y la devastación que ha quedado sobre todo para las poblaciones más vulnerables, hay un mayor riesgo de conflictos donde los estados y actores no estatales aprovechan nuevas formas de poder ante vacíos generados lo que ha provocado una erosión de normas e instituciones que dieron estabilidad en décadas pasadas. Asistimos a un contexto lleno de incertidumbre donde los análisis requieren mayor nivel de detalle y ponderación de causas y efectos.

Para referirse al momento por el que atravesamos, hay quienes catalogan la actualidad como de crisis o policrisis de acuerdo con el Foro Económico Mundial. Estas conllevan amenazas de naturaleza cambiante La naturaleza de las amenazas es cambiante con impactos que cruzan las fronteras geográficas y que representan mayores adversidades en lugares densamente poblados. La interconexión del mundo hace que una falla en un componente de todo este sistema genere una desestabilización completa. Por tanto, la nueva normalidad es la crisis manifestada en el fracaso de la acción contra el cambio climático, presiones de los recursos naturales, clima extremo, cambios económicos, fracasos en la ciberseguridad y enfermedades infecciosas, entre otros muchos elementos.

Un factor que incide de manera muy significativa es la velocidad con la que cambia la tecnología. El desarrollo de la inteligencia artificial presagia bondades, pero también riesgos que difícilmente serían controlables.

Primero, supone una transformación para enfrentar beneficios en el campo de la salud, la agricultura, educación, el bajo crecimiento de la productividad, pero también producir mayores tensiones sociales. A nivel geopolítico establece una competencia cada vez mayor por elementos nodales de la supremacía tecnológica como el conocimiento, el talento, la innovación y los mercados, lo que establecerá como resultado nuevas hegemonías y liderazgos. Esto ya es visible en la competencia por el desarrollo de la inteligencia artificial entre los Estados Unidos de América y China. El impacto organizacional para áreas de seguridad es claro especialmente en el área de inteligencia, donde el carácter inherente de secrecía redefine su papel relacional con otros actores relevantes para mostrar su valor y generación de nuevas estrategias.

Otra etiqueta del tiempo presente son los tiempos posnormales. De acuerdo con Jordi Serra del Pino, estudioso de los temas de futuro destaca que el riesgo es dar por sentado que inteligencia artificial tendrá mayor juicio que los seres humanos ya que de momento alguien la programa, sin embargo, los algoritmos no son neutros y hay posicionamientos de las personas que los establecen. De modo que el reto es social en vista que todas las tecnologías siempre se han consolidado en función del contexto socio económico o sociocultural, así que es fútil estar a favor o en contra ya que el tema es como tendremos la inteligencia artificial con control y gestión.

Profesora de la Universidad Anáhuac México, Doctora en Gobierno y Administración Pública por la Universidad Complutense de Madrid y experta en estudios de Seguridad e Inteligencia Estratégica. Asociada COMEXI y miembro de la Unidad de Estudio y Reflexión sobre Cumplimiento de la Ley, Cooperación en Seguridad, Delincuencia Transnacional Organizada de COMEXI.

Participación en El Economista