Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales

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2023-02-03 00:20

ELECCIONES PARLAMENTARIAS EN IRAQ: DESÁNIMO Y DESCONFIANZA

David Hernández López

COMEXI EN EL SOL DE MÉXICO

Publication Date: 13-10-2021

El pasado domingo 10 de octubre, se llevaron a cabo elecciones parlamentarias en Iraq, luego de intensas manifestaciones populares y por quinta vez desde la invasión de Estados Unidos en el año 2003. Aunque afortunadamente no se reportaron incidentes, de acuerdo con datos oficiales, la participación ciudadana podría haber alcanzado el 41%, la menor cifra en las últimas dos décadas. Sin embargo, la población y observadores electorales han cuestionado el dato y consideran que la participación alcanza apenas el 34%.

 

Para la jornada se instalaron más de 8,200 colegios electorales en donde se recibirían a los 25 millones de ciudadanas y ciudadanos habilitados para emitir su voto, de una población de 40 millones de habitantes. 3,449 personas estaban postuladas para competir por uno de los 329 asientos en el Consejo de Representantes de Iraq (parlamento unicameral). Sólo participaron 951 mujeres como candidatas, aunque por ley cuentan con el 25% de escaños reservados. Entre sus principales tareas, la nueva legislatura tendrá la difícil misión de elegir al nuevo primer ministro y presidente del país.

El proceso electoral se adelantó seis meses luego de las manifestaciones populares que iniciaron en octubre de 2019. Miles de personas tomaron las calles en varias ciudades del país, incluida la capital, Bagdad, para protestar en contra del gobierno del entonces primer ministro Adil Abdul-Mahdi, quien dimitió del cargo en mayo de 2020. La corrupción arraigada en la clase gobernante, la división sectaria y religiosa, los retos económicos, de salud, empleo y educación generalizados, originaron las protestas más concurridas en los años recientes en territorio iraquí.

En algunos países las elecciones funcionan como un mecanismo de efugio de la insatisfacción social. Permiten que la ciudadanía exprese su opinión sobre los gobernantes en turno, y los rechacen o favorezcan según su desempeño. Sin embargo, en este caso, ya sea el 41% o el 34% de participación, la poca afluencia a las urnas expresa la molestia de la población iraquí con su sistema político y las decisiones que han emanado desde ahí.

Es necesario dejar claro que estas cifras no evidencian poco interés de los ciudadanos en los procesos democráticos, sino que, es reflejo de su rechazo y desánimo sobre la clase política, sus candidatos, los partidos y sus propuestas. La baja participación revela más de los liderazgos políticos que de la ciudadanía. Los primeros no han logrado atender las demandas más apremiantes de la población iraquí, a la vez que, permiten la intervención de otros países en los asuntos internos y son acusados de presuntos actos de corrupción.

Asimismo, las reglas del juego y su ejecución también han desalentado la agitación por las elecciones. Desde la aprobación en 2020 de una nueva ley electoral que permite una mayor participación de grupos y candidatos independientes se esperaba que hubiese más implicación de estos durante el proceso. Lo cierto es que durante las campañas se reportaron amenazas o asesinatos contra los llamados independientes, lo que finalmente desalentó su participación. Asimismo, a pesar de los asientos reservados para las mujeres en el parlamento, las candidatas sufrieron durante la campaña vandalismo, difamación y violencia, entre otras condiciones desfavorables para sus aspiraciones políticas. Además, se reporta una importante disminución de sus postulaciones: de las 2,014 candidatas que se presentaron a la contienda en 2018 a las 951 que participaron en este 2021.

En otros aspectos, en esta elección se disputó una visión contrastante de política exterior: por un lado, la oposición a la intervención de gobiernos extranjeros en los asuntos internos y, por otra parte, la intrusión de las autoridades iranies en la vida pública iraquí. Cabe señalar que, justamente parte de las demandas de las protestas de 2019 se concentraron en la denuncia a la irrupción abierta o discreta de fuerzas regionales en los asuntos públicos de las y los iraquíes.

Luego de la ocupación militar de Estados Unidos en 2003, el país ha intentado mostrar mayor independencia en sus decisiones políticas, económicas y militares, aunque algunos actores aún mantienen vínculos con autoridades extranjeras. Aunque aún sin resultados oficiales, es muy posible que los partidos cercanos a Irán hayan sido los menos favorecidos en el proceso electoral.

En resumen, la falta de legitimidad, por la ausencia de resultados positivos para la población, ha disminuido el interés de formar parte de los procesos electorales del país. Sin duda, las promesas incumplidas, los problemas consistentes y la corrupción de la clase política ha desalentado la participación. En el futuro cercano, el reto radicará en la construcción de confianza a través de la atención a los problemas más inmediatos e importantes para la población iraquí y, de este modo, aumentar la gobernabilidad en el país y mejorar la vida de los habitantes.

 

*Investigador del Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques del Senado de la República. Licenciado en Relaciones Internacionales por la Facultad de Estudios Superiores Acatlán (FES Acatlán) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); cuenta con estudios en Análisis Político por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM; y es asociado del Programa de Jóvenes del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI).