Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales

Última actualización:
2022-11-29 14:31

AMÉRICA DEL NORTE: AGENDA DE PROSPERIDAD COMPARTIDA

Publication Date: 30-08-2022

La economía digital es el motor del crecimiento económico mientras la la hiperconectividad global continúa expandiendose. No obstante, la geografía vuelve a ser una preocupación central en el diseño de políticas económicas.

La pandemia de COVID-19 dislocó las cadenas de suministro. Factores políticos, como la agresión de Rusia contra Ucrania y las tensiones en el Este de Asia, han generado disrupciones sistémicas con consecuencias imprevistas. La globalización continúa a la vez que enfrentamos desafíos que muchos esperaban se hubiesen resuelto con el fin de la Guerra Fría.

El escenario es complejo, pero América del Norte está preparada. Estados Unidos, Canadá y México han trabajado juntos por casi tres décadas a partir de la idea de que la prosperidad y la seguridad, así como la soberanía, requieren sólidos fundamentos nacionales, vínculos globales diversificados, y asociaciones regionales cercanas. Ello ha beneficiado a las tres economías y sociedades.

Es imperativo que América del Norte se mantenga a la vanguardia de la competitividad y la sustentabilidad para hacer frente a los futuros riesgos geopolíticos.

Al igual que el TLCAN, el T-MEC proporciona un marco para el comercio y la inversión, así como para gestionar los desacuerdos en ambos ámbitos. Sobre esa base, las culturas empresariales se han acercado gradualmente, al igual que las preferencias de los consumidores. Las reglas y las regulaciones convergen, ya sea por diseño o impulsadas por la integración del mercado. Las relaciones comerciales transfronterizas, que antes fueron esporádicas, hoy son la norma.

La idea de América del Norte lentamente se convirtió en realidad y después dejó de ser controversial en el ámbito económico. El cambio gradual puede pasar desapercibido en tiempo real, pero en retrospectiva su impacto es evidente.

Un caso ilustrativo es la forma en la que las fusiones y adquisiciones de un país a otro, en la mayoría de los sectores, ya no causan olas políticas. Dos empresas emblemáticas, Televisa y Univisión, se están integrando, sin gran controversia, en la empresa de medios y contenidos en español más grande del mundo. Sería difícil imaginar un escenario similar en las regiones cubiertas por otros acuerdos, como el Acuerdo Regional de Asociación Económica Integral (RCEP) en el Pacífico asiático.

Un factor clave es que nuestras sociedades, en su diversidad, se conozcan entre ellas mucho mejor que en el pasado. La migración nos acerca, aún bajo sistemas profundamente defincientes tanto en Estados Unidos como en México. No son sólo los mexicanos que van al norte en busca de empleo o educación, sino estadounidenses y canadienses que se desplazan al sur en busca de oportunidades profesionales o simplemente de mejores climas y condiciones de vida una vez que se jubilan o cuando adoptan esquemas de trabajo flexibles. Sin importar el sector, un empleado que habla más de un idioma norteamericano es un activo que vale la pena tener.

Si la importancia del turismo intrarregional no era ya clara, la pandemia la hizo evidente. La calidad y la amplitud de las oportunidades del turismo y los servicios asociados han aumentado y mejorado constantemente, en algunos casos de manera desapercibida. Si se subestimaron los beneficios mutuos de los programas de movilidad estudiantil, las tensiones globales los han puesto en primer plano. La contradicción de que Estados Unidos compita con China en la mayoría de los campos y al mismo tiempo tenga más de 700 mil estudiantes chinos financiando con sus cuotas sus universidades, es más evidente que nunca. No es sólo la proximidad geográfica entre los socios norteamericanos, sino que han demostrado ser socios confiables, en algunos casos a pesar de la intervención de los gobiernos.

Es cierto que el nativismo y el nacionalismo han crecido en la región, y más allá de ésta. Sin embargo, ésta no es la única historia que se debe contar. Las encuestas han demostrado que la mayoría de los mexicanos tiene una opinión positiva de Estados Unidos (57% en una encuesta de El Financiero de julio de 2022), como la mayoría de los ciudadanos de Estados Unidos la tiene sobre México (63% de una encuesta de Gallup de marzo de 2022). Los sentimientos por Canadá son aún más positivos en México. Criticar al vecino puede ayudar políticamente, pero mayorías significativas de la población ven más allá del discurso.

Tenemos las herramientas y los medios para prosperar como una región. La pregunta que todos los actores deberían hacerse es: ¿las estamos utilizando al máximo? A medida que la economía global y la tecnología evolucionan, quedarse quieto significa perder terreno. Buscar restablecer negocios que alguna vez perdimos, o trabajos que solíamos tener, significa dejar pasar nuevas oportunidades que están surgiendo. Pensemos en el potencial y valor de la transición energética y de avanzar en la agenda ambiental.

Un ejemplo útil es la industria automotriz y su sofisticado sector de autopartes. El valor de las cadenas regionales creció significativamente bajo el TLCAN y actualmente los tres países se encuentran entre los 10 principales exportadores del mundo. La industria se encuentra en una encrucijada al surgir los vehículos eléctricos, de cero emisiones, y digitalmente conectados. Sin una visión común y planes concretos para implantarla, los logros generados con el trabajo de décadas se perderían.

Los inversionistas lo han escuchado muchas veces: el rendimiento pasado no es indicativo de resultados futuros. Es momento que el sector público también comprenda y aplique este mantra.

La importancia de revitalizar la agenda de América del Norte deber ser enfatizada en cada oportunidad. Al elegir libremente expandir la cooperación y la coordinación, los tres países pueden fortalecer su soberanía y a la vez ampliar la prosperidad compartida. Establecer reglas y cumplirlas sirve al bien común y también a los intereses individuales de cada parte. Enviar al sector privado y a la sociedad civil señales claras de colaboración a largo plazo reduce la incertidumbre y conduce a mejores resultados políticos en todos los ámbitos. Es una propuesta de valor ganar-ganar-ganar. La cooperación fuerte y flexible no se opone en modo alguno a la soberanía.

Invertir en capital humano y acordar una agenda de innovación conjunta podría acelerar el desarrollo y el despliegue de la ciencia y la tecnología. La ciencia y la tecnología son cruciales para mantener la competitividad de América del Norte y continuar mejorando la calidad de vida en los tres países. Los bienes y servicios estratégicos podrían producirse de manera más eficiente a través de cadenas de valor regionales, generando suministros estables y predecibles a la vez que se beneficia a las comunidades locales. Renunciar al aprovechamiento del enorme potencial que existe en la energía limpia y renovable sería imperdonable.

Para dar pasos importantes en esta agenda se requiere el apoyo firme y vocal de la sociedad. El TLCAN y el T-MEC han contado con el respaldo de una fuerte coalición de empresas, expertos, académicos y otros actores no gubernamentales. Ésta logró atraer a grupos ambientalistas y sindicatos. Si queremos seguir adelante como región, se requiere un esfuerzo similar de información y promoción pública que involucre a nuestras sociedades, que son las beneficiarias finales de la idea de América del Norte. El éxito del concepto de América del Norte no puede darse por sentado.

Sergio M. Alcocer es el Presidente del Consejo Mexicano de Relaciones Exteriores, COMEXI. Previamente se desempeñó como Subsecretario de América del Norte en la Secretaría de Relaciones Exteriores de México y como Subsecretario de Planeación Energética y Desarrollo Tecnológico en la Secretaría de Energía.

Damián Martínez Tagüeña es Director Senior de Comunicación Estratégica de FTI Consulting, con sede en la Ciudad de México, y anteriormente se desempeñó durante casi 20 años como miembro del Servicio Exterior de México. Es el coordinador del Programa de América del Norte en COMEXI.

Participación en El Sol de México