PRESENTACIÓN DOCUMENTO "MÉXICO Y ESTADOS UNIDOS: UN NUEVO COMIENZO"

El Grupo de Trabajo sobre el futuro de la relación México-Estados Unidos, coordinado por Agustín Barrios Gómez, convocó a Juan Carlos Baker y Kenneth Smith Ramos, dos de los principales negociadores del T-MEC, para reunir sus experiencias durante el proceso de negociación. El #DocumentoCOMEXI contiene un prólogo del congresista Henry Cuellar (D-TX) quien brinda su visión acerca de la importancia de este acuerdo.

La presentación de este documento tuvo lugar el 1 de abril de 2020 en formato Webinar y se muestra a continuación.

Luis Rubio, Presidente de COMEXI, da inicio contextualizando la presentación del documento en un momento de incertidumbre económica por la contingencia del COVID-19. Hace énfasis en el hecho de que la negociación del T-MEC (El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá) ha sido un reto, especialmente con Estados Unidos, y que fue posible el diálogo gracias a la claridad de los objetivos y a la persistencia del equipo mexicano negociador.

Posteriormente presenta a Agustín Barrios Gómez, que desde 2016 encabeza el proyecto sobre el futuro de la relación bilateral México-Estados Unidos, y agradece su liderazgo en la coordinación de dicho documento. Agustín comienza el diálogo e indica que el presente documento ha ayudado a comprender un hito fundamental relacionado con la libertad comercial en la región de Norteamérica. Indica que el inicio del año 2020 vio el fortalecimiento de un bloque de tres países democráticos que gozan de paz entre sí en el contexto de valores compartidos y libertad de comercio, lo cual sigue vigente aún dentro de las complicaciones actuales.

            Asimismo, resalta que en un cambio histórico que pasó desapercibido por la avalancha de noticias, la frontera México-Estados Unidos (la frontera más legalmente cruzada con 330 puertos de entrada) se ha mantenido más abierta que la de Canadá después de las medidas tomadas debido a la pandemia. Asegura que para aquellos que han estudiado la frontera durante años, no deja de ser sorprendente el hecho de que se cierra la frontera “no queriendo hacerlo”. A su vez, los mandatarios se han comprometido a mantener el intercambio de bienes en la región y destaca que en la crisis no se ha visto ni la descalificación, ni la politización de la frontera, y lo que predomina es la cooperación y la buena voluntad entre los países.

            A continuación, aclara que después de su ratificación final por parte del parlamento canadiense, el T-MEC ya está listo para sustituir al TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte), pese a que aún faltan por revisar algunos aspectos técnicos, y explica que el Comité de Finanzas del Senado Estadounidense ha pedido una prórroga para que no entre en vigor este 1ro de junio debido a las dificultades actuales.

            Agustín sostiene que por primera vez se juntó el conocimiento y la sabiduría en un solo documento gracias a a la perspicacia de los mexicanos encargados de la negociación, y también que por primera vez, un legislador estadounidense, el diputado Henry Cuellar, escribió una introducción en un documento de políticas públicas de un think tank mexicano, donde todo lo descrito es vigente y fundamental para entender la relación bilateral entre Estados Unidos y México en este nuevo capítulo de la renegociación.

Además, considera importante resaltar que el T-MEC pasó la Cámara de Representantes con una votación de 385 votos contra 41, el margen más amplio a favor de un tratado desde que iniciaron las negociaciones bilaterales en temas comerciales por parte de Estados Unidos. Igualmente, en México lo ratificó un sector político que es tradicionalmente antagónico a los dos pilares de la integración norteamericana, que son las relaciones con Estados Unidos y la libertad comercial, lo cual deja ver una apertura importante del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador en este sentido.

Finalmente, hace alusión a que los adultos en el cuarto de negociaciones fueron los mexicanos, en un cambio histórico donde, frente al arquitecto del orden mundial de la posguerra, fueron los mexicanos los guardianes de las libertades y del interés general por encima de las “mafias proteccionistas”.

            Posteriormente, Agustín pasa la palabra a Juan Carlos Baker, especialista en negociaciones comerciales. Juan Carlos comienza su participación afirmando que, pasada la emergencia sanitaria, serán de utilidad muchas lecciones en el tema de comercio exterior, particularmente en el tema del comportamiento futuro de las cadenas de suministro, y también la manera en cómo van a reaccionar los países respecto a la necesidad de asegurar una industria fuerte para evitar una mayor debilidad frente a escenarios similares al actual.

            Afirma que las lecciones y los aprendizajes derivados del TLCAN continúan vigentes ante la situación que se vive en estos momentos. Inicia su intervención analizando el marco en el que esta negociación se llevó a cabo y destacó que, desde la entrada en vigor del TLCAN en 1994 hasta el momento de su renegociación actual, se fue creando una posición contraria al tratado, particularmente en Estados Unidos, a pesar de su éxito comercial y económico.

Asevera que el tratado contribuyó a hacer de América del Norte una mejor región bajo cualquier indicador, pero esto no era respaldado por la realidad política y se volvió pronto en un elemento tóxico entre los partidos políticos de Estados Unidos. Aunque pareciera que fue el presidente Donald Trump el que inició este proceso de renegociación, desde las elecciones del 2008, ya se había implantado la idea de renegociar el TLCAN. El discurso era muy parecido al actual, que los salarios estaban artificialmente bajos, que México no cumplía con sus compromisos, y que fue un instrumento para desmontar la infraestructura manufacturera de Estados Unidos.

Resalta que el T-MEC es un tratado que responde a las condiciones políticas del momento en el que nos encontramos. Asimismo, considera que entrar en una discusión sobre si el T-MEC es mejor que el TLCAN es un falso debate porque cada tratado responde a las condiciones del momento; es una manera de darle sentido a una serie de actitudes, políticas públicas, decisiones, e incluso, percepciones de cómo se está llevando a cabo la relación entre dos países.

Además, analiza que el criterio de muchos círculos de opinión en Washington que declaran que Estados Unidos está demasiado integrado, y por lo tanto expuesto al mundo, abogan por un un país más proteccionista y aislado, puesto que esto se contempla como una debilidad estructural para su seguridad nacional. Pronostica que esta tendencia continuará, aún pasada la emergencia sanitaria; es importante mantener esto en cuenta, porque cuando ese pensamiento y visión del mundo se traslada a una política comercial, los que tendrán aún una buena oportunidad de acceso al mercado estadounidense, serán México y Canadá.

Finaliza su intervención afirmando que, en vista de todo lo que está sucediendo en materia económica y comercial, el T-MEC es posiblemente la única buena noticia que se ha visto en muchos meses, por lo que la entrada en vigor de un acuerdo no debe ponerse en duda. Ciertamente, dice Juan Carlos, la contingencia que se está viviendo hace necesario que se prevean espacios para que las industrias se adapten de manera adecuada, puesto lo que está buscando el mercado, son señales de certeza de que vamos a salir adelante.

Seguidamente, Kenneth Smith, especialista en comercio internacional, enfatiza la importancia de una unión en Norteamérica para salir adelante de la crisis actual. Indica que la idea de “modernizar” el TLCAN ya se cocinaba desde hace tiempo en Estados Unidos en el contexto de la negociación del TPP (Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica), donde el objetivo era abrir mercados para América del Norte en Asia Pacífico y, de igual modo, modernizar el tratado actual a través de ese instrumento. Cuando Donald Trump llega al poder y opta por salirse del TPP, que aún no estaba en vigor, cambia las reglas del juego por completo. De igual forma, amenaza con salirse del TLCAN, a menos que haya cambios radicales al tratado.

            Posteriormente, Kenneth describe las posturas radicales del equipo estadounidense al inicio de la negociación, consideradas nocivas y tóxicas para el sistema comercial multilateral. Si se consultan los resultados de la negociación actualmente, México puede declarar que es un acuerdo que mejora las circunstancias pasadas, y no solo se mantiene lo que se tenía, sino lo mejora.

            Kenneth condensa los resultados del T-MEC en tres áreas fundamentales:

  1. Se mantiene el libre comercio en América del Norte a pesar de las dificultades; no hay cupos ni restricciones, y no existe un capítulo sobre el déficit comercial.
  2. La modernización del TLCAN, que aunque había demostrado ser exitoso para las tres partes, necesitaba actualizarse a las necesidades de la economía global actual. Se crearon 12 capítulos nuevos relacionados con disciplinas fundamentales, como las reglas para normar el comercio digital que es esencial para el crecimiento de las PyMEs (Pequeñas y Medianas Empresas) en la economía, así como mecanismos para ayudar a internacionalizar estas empresas que conforman más del 95% de la actividad empresarial del país. Se incluyen además otras disciplinas de carácter social, como son los nuevos mecanismos en materia de anticorrupción, así como temas laborales y ambientales como aspectos centrales del tratado, y ya no como acuerdos paralelos.  
  3. La conservación del mecanismo de solución de controversias, que según los Estados Unidos, representaba un ataque a su soberanía nacional. Se demostró la necesidad de reglas claras para asegurar que no sea la “ley de la selva” o el poder político el que decida cómo se van a dirimir controversias, en caso de la violación del tratado.

 

En el entorno actual, el nuevo tratado es esencial para vender certidumbre económica a la región y se vuelve aún más importante con la situación actual de la pandemia. Organismos internacionales como la OMC (Organización Mundial del Comercio), la ONUAA (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), el Banco Mundial y la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), están haciendo un llamado a no afectar el comercio. En materia del flujo de productos como equipo médico y sanitario, el comercio puede ayudar a dar solución a la escasez y así, salvar vidas.

            A continuación, Kenneth menciona que es necesario tener el T-MEC en vigor lo más pronto posible y que algunos posibles retos son:

  • La implementación del T-MEC en lo que se refiere a la típica burocracia tradicional con documentación en papel, y sugiere que esto se podría sustituir con el mecanismo de ventanilla única y con el aprovechamiento de las tecnologías de la información para intercambiar documentación de manera más eficiente.
  • Las inspecciones sanitarias, ya sea de ganado en pie o de frutas y hortalizas, resultan fundamentales y se necesitan asegurar como actividades esenciales para que no resulten afectadas.
  • La cadena logística de transporte y de cumplimiento de normas debe facilitar el comercio pero, al mismo tiempo, debe asegurarse de que los bienes puedan llegar a sus destinos finales.

En vista de la actual pandemia, afirma que el T-MEC puede ayudar, ya que en todos los TLCs existen mecanismos ante situaciones donde se debe garantizar la seguridad nacional. En este caso, México hizo énfasis en que no se abusara de las medidas de seguridad nacional, como lo había hecho Estados Unidos previamente. Lo que se necesita acordar entre los tres países, es la interpretación de las medidas de seguridad nacional y asegurarse de que sean para facilitar el acceso de lo bienes en las fronteras, y no para imponer restricciones al comercio.

Kenneth concluye su intervención reflexionado que lo ideal es que se aplace la entrada en vigor para que se pueda concluir con negociaciones pendientes en temas como  reglas de origen del sector automotriz y operación del mecanismo rápido laboral. Sin embargo, recomienda que no se extienda demasiado para así entrar a la segunda mitad de este año con este instrumento tan fundamental para las economías norteamericanas.

            La videoconferencia prosigue con una última sesión de preguntas y respuestas para los expositores. La primera pregunta fue dirigida a Kenneth Smith Ramos y trató sobre los obstáculos que pudieran complicar la entrada en vigor del tratado. Él pone como ejemplo, que un tema de preocupación para los Estados Unidos es la consulta pública de Constellation Brands, lo cual claramente sería un retroceso en materia de protección de las inversiones. Del lado estadounidense se percibe como un barrera a la inversión, pero del lado mexicano nos debe preocupar que México pueda ser acusado de una violación a la protección de los derechos de los inversionistas.

            La siguiente pregunta menciona que ya hubo una violación de las disposiciones del tratado en el tema de plataformas digitales como Netflix y Amazon y la cuestión es, ¿cómo una falta de desconocimiento puede presentar riesgos al tratado? Juan Carlos Baker responde que ese tipo de acciones violan incluso capítulos del TLCAN, porque ahí ya se establece que no se debe tener un porcentaje obligatorio de contenidos en pantalla. El proceso legislativo tiene todavía pasos por cumplir y ante la posibilidad de violaciones, se tendría que reevaluar el contenido de la iniciativa. Si de todos modos se llega a implementar y se publica, los otros países tendrían materia para convocar a un panel de solución de controversias por un posible incumplimiento de los compromisos.

            Posteriormente, la audiencia pregunta si se habla en el tratado de seguridad nacional o esencial y también si el dilema de seguridad es regional, y no solo nacional. Kenneth comenta que existe un artículo que se refiere a seguridad esencial, donde tanto México como Canadá, buscaban asegurar mecanismos que pudieran bloquear la posibilidad de que Estados Unidos pudiera implementar medidas restrictivas al comercio, utilizando como pretexto su seguridad nacional. En el sector automotriz, donde si bien se hicieron las reglas de origen más estrictas, se asegura que México y Canadá quedan excluidos de cualquier medida de seguridad nacional por parte de Estados Unidos e igualmente, reciban un trato diferente al resto de los países del mundo. Es importante asegurarse de que, en el combate a la pandemia, esto no se convierta en un pretexto para seguir manteniendo medidas proteccionistas.

Después, se formula la pregunta, “¿Qué mecanismos específicos se deberían establecer o fortalecer para cumplir con los compromisos y obligaciones que especifica el capítulo en materia de anticorrupción?” Juan Carlos resalta la necesidad de México de priorizar dentro de su marco institucional el tema del combate a la corrupción, y así ayudar a cumplir los propios objetivos señalados en el tratado. A través de la cooperación, se podrán desarrollar programas de capacitación para incentivar las buenas prácticas entre los países. Kenneth suma a la propuesta de Juan Carlos y recomienda que, una vez que entre en vigor el T-MEC, se debería crear un grupo bilateral o trilateral entre los gobiernos que pueda reunir a los actores fundamentales para el tema de anticorrupción. Pone como ejemplo el TLCAN, y cómo éste le dio un impulso institucional al combate de los monopolios a nivel doméstico, y resultó en una ley de competencias y el establecimiento de la COFECE (Comisión Federal de Competencia Económica). Explica que lo mismo puede suceder en materia de anticorrupción, y que además de los esfuerzos en materia doméstica, este grupo de trabajo entre los tres países podrá incorporar actores del sector académico, empresarial y gubernamental a nivel federal y estatal, para trabajar en ideas prácticas que den fuerza a lo que está escrito y de este modo, traducirse en acciones concretas.

Sucesivamente, se pregunta si hay alguna postura del gobierno mexicano sobre la decisión de posponer la entrada en vigor del nuevo tratado. Juan Carlos explica que solamente es una solicitud en carta, y que el trabajo del legislativo en los tres países concluye en el momento que se ratifica el acuerdo. Posteriormente, los gobiernos notifican a los otros que sus procedimientos internos han concluido. Dentro del tratado se estipula que, después de la última notificación, la fecha para la entrada en vigor es el primer día del tercer mes. En última instancia, el ejecutivo de los gobiernos decide cuándo se manda dicha notificación, lo cual depende de las condiciones internas y externas.

La siguiente pregunta versa sobre las PYMEs y el por qué el tratado es atractivo para estas empresas y cómo se podrán beneficiar de ello. Kenneth comenta que lo innovador del T-MEC es que se toma en consideración el papel fundamental que juegan las PYMEs, no solamente para la economía doméstica, sino como actores en el plano internacional. El TLCAN no logró romper ese techo de concentración donde la gran mayoría de operaciones comerciales se concentraban en 200 o 250 empresas, y donde las PYMEs, hasta cierto punto, quedaban al margen. Es la primera vez que se introduce este concepto a nivel internacional (México también lo incluyó en el TPP) y lo que se busca es, por un lado, apoyar a las PYMEs a desarrollar oferta exportable, obtener capacitación e información sobre buenas prácticas, entre otras colaboraciones. Por otro lado, esto se fortalece gracias al capítulo que facilita el comercio digital, donde se apoya a las PYMEs para que lleguen a todos los consumidores de Norteamérica a través del comercio electrónico.

A continuación, se cuestionan los beneficios particulares para la industria aeroespacial. Kenneth evalúa que una de las grandes ventajas del tratado es que, en ciertos sectores hubo cambios importantes en materia de reglas de origen, pero aclara que en muchos otros más, se queda igual la regla de origen o se flexibiliza para ayudar a las empresas a seguir creciendo. El sector aeroespacial en México se ha visto favorecido por el establecimiento de empresas de este mismo sector que van de la mano con universidades que desarrollan currículos específicos que requiere la industria. De esta manera, se crea una simbiosis entre el sector académico y las necesidades de la industria, algo que se debe intentar replicar en otros sectores en México.

En materia de las visas de trabajo, se pregunta si se previeron también en el T-MEC y cómo funcionarán bajo este nuevo mecanismo. Juan Carlos aclara que el tema era una de las preocupaciones iniciales de México y que incluso antes de la negociación, el objetivo era expandir la cantidad de profesionistas con estas visas. En Estados Unidos esto se vincula al tema migratorio, lo cual lo hace muy sensible, no obstante, México logró mantener las disposiciones pasadas del TLCAN. Kenneth complementa la intervención afirmando que es un aspecto fundamental en materia de competitividad dentro de la región, donde tener la posibilidad de flexibilidad laboral es un aspecto importante al cual no se la ha dado relevancia en Estados Unidos por razones políticas. Es uno de los grandes pendientes que debe de estar sobre la mesa cuando se tenga la siguiente revisión integral del T-MEC.

Más adelante se plantea un escenario donde se cierre más la frontera entre Estados Unidos y México por la epidemia de COVID-19. En este caso se cuestiona, ¿qué opciones tendría México? Juan Carlos clarifica que, aún cuando el T-MEC no haya entrado en vigor, el TLCAN sigue vigente a la fecha. En esta materia, México y Estados Unidos han logrado avanzar en términos de promover esquemas de comercio confiable entre exportadores, lo cual podría ayudar en caso de que la situación se complique más. Kenneth añade que si no tuviéramos el TLCAN y el T-MEC en puerta, estaríamos sujetos a los vaivenes políticos de Estados Unidos, que podría argumentar razones políticas para cerrar sus fronteras. Sin embargo, el TLCAN proporciona soporte jurídico para que ningún país pueda hacer eso de manera arbitraria. Enfatiza que si se quiere más seguridad en la región, se necesita facilitar aún más el comercio seguro que evite cualquier amenaza que atente contra la seguridad nacional. Es la sobreregulación o el cierre de fronteras lo que crea canales clandestinos y que se pierda el control, sobre todo en una situación de pandemia.

Con respecto a Constellation Brands, se pregunta cuál será el impacto en la confianza de los inversionistas y si esto resultará en una desincentivación de futuras inversiones. Juan Carlos estima que es difícil cuantificar en dinero las pérdidas de inversiones, pero lo que es importante, es el mensaje que se manda de escaso respeto a cuestiones legales. Esto será un desincentivo a la inversión, aunque no quiere decir que dejará de llegar dinero. Sin embargo, es una de las razones explícitas para bajar la calificación de México, lo cual ahuyenta a los inversores. Kenneth agrega que, aunque apenas se está viendo el inicio de este caso, la señal a nivel internacional es que las reglas pueden cambiar en cualquier momento.

La última pregunta consiste en si hay alguna posibilidad de reapertura o renegociación del T-MEC, en caso de que el presidente Donald Trump invoque el uso de facultades excepcionales durante la contingencia. Juan Carlos opina que si el presidente Trump estuviera en una situación en la que quisiera tomar medidas respecto a la seguridad nacional, no habría necesidad de reabrir el T-MEC con todo lo que implica políticamente, y podría simplemente echar mano de la jurisprudencia multilateral que ya existe. Kenneth concuerda que no habría necesidad de renegociar, en todo caso, la prioridad sería la entrada en vigor del T-MEC lo más pronto posible, porque eso da muchos elementos de facilitación comercial y así, se puedan enfocar los esfuerzos hacia sectores más importantes.

Se finaliza la videoconferencia agradeciendo a los ponentes su participación en estas circunstancias y se invita al público a consultar el documento en la página de COMEXI.