Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales

Última actualización:
2022-09-30 13:39

MÉXICO Y CENTROAMÉRICA: MUROS, MIGRACIÓN Y PANDEMIA

El Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI) presenta el webinar "México y Centroamérica: muros, migración y pandemia" con la participación de los autores del #DocumentoCOMEXI "México y Centroamérica: encuentro postergado": Luis Rubio (Presidente COMEXI), Gustavo Mohar (coordinador | Consejero COMEXI), Demetrios Papademetriou (coautor, Migration Policy Institute), Úrsula Roldán (coautora, Universidad Rafael Landívar), y Salvador Arriola (coautor, Ex Embajador). Este webinar tuvo lugar el 6 de mayo de 2020 y en él se desarrolló un diálogo alrededor de la crisis que enfrentan los migrantes y refugiados centroamericanos ante la crisis del COVID-19 y los múltiples factores políticos, sociales y económicos relevantes a esta situación.

Luis Rubio, Presidente de COMEXI, da una breve contextualización sobre la situación actual y elabora que, desde la perspectiva de un México burocrático, el asunto migratorio puede pensarse estático, donde el flujo de personas se mueve exclusivamente de sur a norte, donde la demanda de mano de obra es satisfecha por la oferta disponible y donde la práctica siempre gana sobre la retórica política.

Apunta que la población campesina y de las zonas urbanas marginales han tenido un largo historial de migrar hacia EEUU con el objetivo de tomar parte de las actividades económicas, como fue la construcción de las vías férreas a mediados del siglo XIX, la cultivación de campos en el siguiente siglo XX, para eventualmente encargarse de los servicios de toda clase de industrias en la actualidad. Esta práctica que fue constante por siglo y medio, era bienvenida por EEUU, a pesar de que en general se trataba de flujos de personas que entraban ilegalmente

Esto ha cambiado en los últimos años, señala el Dr. Rubio. En cuanto a los números de migrantes, la cantidad de centroamericanos que han entrado a EEUU siempre fueron mucho menores, aunque en los últimos años ha disminuido la población mexicana. Con excepción de los salvadoreños que adquirieron estatus especial como parte de los Acuerdos de Paz de El Salvador en 1992, los centroamericanos entraban y salían igual que los mexicanos, excepto que ellos tenían que cruzar México, algo que, en la última década, se ha convertido en un acto de fe por la violencia que ha caracterizado a México.

El Dr. Rubio indica que estos cambios en materia migratoria comenzaron en la sociedad norteamericana desde el principio de este siglo al menos, y se empezaron a hacer evidentes en la administración de Barack Obama, pero fueron convertidos en política altisonante por el presidente actual de EEUU, Donald Trump. El evento de hoy refleja el objetivo del documento, coordinado por Gustavo Mohar, que trata de contribuir a la discusión interna en México, así como a la que tiene lugar tanto en Estados Unidos como en la propia Centroamérica, en el marco de la crisis de la pandemia del COVID-19. A fin de enriquecer la discusión, se cuenta con la participación de algunos de los autores del documento: Salvador Arriola, Demetri Papademetriou y Úrsula Roldán.

Gustavo Mohar inicia la discusión apuntando que, al momento de escribir el documento, el fenómeno de las caravanas migrantes tenía una fuerte presencia en México. Estas se generaron en Honduras, para después convertirse en una especie de “ola centroamericana”, donde se vieron contingentes de miles de personas organizadas y viajando juntos, lo cual sobrepasó la capacidad de retención del gobierno mexicano. Su llegada a la frontera estadounidense no solamente genera un conflicto bilateral, sino un enorme reto para el estado mexicano.

El resultado fue que los centroamericanos entendieron que en grupo eran menos vulnerables a los abusos, asaltos y extorsiones, que cuando transitaban con un pequeño número de personas o de manera individual. Sin embargo, Gustavo explica que el resultado neto fue bastante negativo para todos porque le dio el pretexto perfecto al presidente Trump para justificar una política de cerrazón de la frontera con México. Hoy, en varias ciudades mexicanas, hay decenas de miles de centroamericanos que han desaparecido de la escena pública, y aunque ya no sean noticia, siguen ahí.

En un contexto donde en México siguen varadas varias familias y no se sabe realmente cuál es la situación con la actual crisis de salud –la cual seguramente será un reto enorme– Gustavo le da la palabra a Demetrios Papademetriou para que dé una breve presentación sobre la misma, así como su perspectiva sobre lo que representa esta pandemia para los flujos de migración en Norteamérica.

Así, Demetrios empieza con una retrospectiva a la situación de hace un año, donde las medidas y los acuerdos que la administración de Trump implementa en materia migratoria resultaban asimétricos para México y los países de Centroamérica. Es evidente que Donald Trump está determinado a que la frontera nunca regrese al caos que existió hace un par de años. Aunque en el marco de la pandemia de COVID-19, EEUU mantiene que la frontera está cerrada, el hecho es que, en los últimos meses ha habido una reducción gradual pero dramática en el número de aprehensiones en la frontera estadounidense. Esto se hace evidente cuando se observan datos de los primeros meses del año que indican que hasta 30 mil personas han sido aprehendidas cada mes.

Por otro lado, Demetrios resalta las nacionalidades de los aprehendidos en la frontera suroeste, pues desde el 2016, el porcentaje de las detenciones mexicanas era menos del 50% del total, no porque no había mexicanos tratando de cruzar la frontera, sino porque los números de migrantes de los países en el Triángulo Norte, particularmente Guatemala y Honduras, aumentaron. De manera que el porcentaje de los mexicanos disminuyó, aunque los estos sigan siendo el grupo más grande en términos de la proporción total.

Las nuevas medidas que se tomaron para disminuir el número de personas cruzando la frontera estadounidense de manera ilegal han sido exitosas. En realidad, pocas lo están haciendo exitosamente, y entre aquellos que sí logran presentarse en la frontera y buscar asilo, virtualmente ninguna de las aplicaciones de asilo ha sido considerada. La razón de la efectividad de esta medida afirma Demetrios, es la nueva política de esta administración que estipula que cualquier persona que cruce otro país para llegar a EEUU, es removible. Así, las remociones expeditas han disminuido el número de personas que lo han intentado, y de manera dramática, el número de personas que pudieran tener éxito.

En los últimos meses, una nueva política ha sido instituida, en donde si una persona es aprehendida en cualquier parte de los EEUU por ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos) y no puede demostrar que ha estado en los EEUU por lo menos dos años, será removida de manera expedita. De esta manera, todos los esfuerzos van dirigidos a reducir, no solo la migración ilegal, sino también la migración en general a los EEUU, algo a lo que ha contribuido el gobierno mexicano. Demetrios sostiene que la administración actual de EEUU se ha dedicado al cumplimiento paulatino pero seguro de todas sus políticas, siendo inmunes a la crítica. En el proceso de llevar a cabo este tipo de políticas, Donald Trump tomó malas decisiones que siempre serán asociadas a su administración y a su persona; por ejemplo, la decisión de separar a niños pequeños de sus padres.

Demetrios analiza que el objetivo era agilizar estos procesos hasta el punto de regresar a las personas de manera automática, y se ha logrado; ahora, las deportaciones son rápidas e indiscriminadas. En la sociedad estadounidense, esto ha creado fuertes divisiones, pues muchos están ofendidos y preocupados que resulte dañada la relación cercana que se había desarrollado en las últimas décadas entre EEUU y México. En este sentido, destaca que Donald Trump ha tenido éxito en recobrar algo que ha sido recurrente a lo largo de la historia norteamericana, que es el resurgimiento episódico y romántico con la ideología populista. 

Posteriormente, Úrsula Roldán participa en la discusión haciendo referencia a su artículo, “Migración forzada: corrupción e impunidad en Guatemala”, y comenta que la pandemia en Centroamérica ocurre en el mismo contexto de corrupción y de impunidad, donde los sistemas de salud son precarios, lo cual afecta a las poblaciones más vulnerables en las áreas rurales e indígenas. Se refiere a los recursos que se están aprobando por parte de los estados para apoyar a estas poblaciones e indica que en muchas ocasiones se vuelven a encontrar los mismos vicios de corrupción, y estos recursos pueden perderse en el camino, afectando a la población que realmente lo requiere.

Se remite de nuevo a su artículo mencionando el concepto de “migración inversa”, donde los muros fortalecidos por los propios países de origen implican el cierre de fronteras oficiales y deportaciones expeditas. Ahora, el migrante ya no solo es el enemigo externo, sino también es el enemigo interno por ser portador del virus invisible. Asimismo, el presidente Trump refuerza el discurso anti inmigratorio argumentando que esta población competirá por puestos de trabajo con los ciudadanos estadounidenses. Ese discurso que ya estaba sumamente fijo en los países de tránsito y destino, ahora se instala en los países de origen.

Úrsula explica que, durante estos meses de pandemia, los migrantes fueron rechazados por sus propias poblaciones al principio, pues hubo rumores de que esta población venía infectada y que era una amenaza para la sociedad. Afortunadamente, esto se logró combatir a través de campañas dirigidas especialmente a las comunidades indígenas, que tienen una concepción de la comunidad diferente a otras. Aun así, el migrante ya no era el héroe que envía remesas, sino ahora era la persona que viene a infectar y a afectar a su familia y a la comunidad.

En estas condiciones, aún en los estados santuarios, los migrantes quedaron desprotegidos, además de que muchos no se animaron a asistir a los centros médicos por el temor a ser detenidos y deportados. Además, Úrsula expone que las políticas anti inmigratorias han sido más intensivas, como fue la suspensión de la posibilidad de solicitar asilo y refugio y la violación al principio de no devolución que ya existía con el programa de “Quédate en México”; ahora éstas se ven fortalecidas por la devolución expedita. Actualmente se están regresando a las personas en la frontera con México e incluso hay anulación de solicitudes de los permisos de residencia, como la famosa green card.

Úrsula subraya que solamente se abre el “chorro”, que para ellos es “goteo”, de los permisos para actividades agrícolas, pero esto nunca compensará totalmente lo que es el flujo migratorio hacia EEUU. Ante esta inmigración inversa, se han encontrado con varias dificultades en la pandemia. Primero, la falta de atención médica de los estados de origen, pues no se previeron las medidas de cuarentena que tenían que pasar los migrantes antes de llegar a sus comunidades; esto sin duda alguna fue un foco de contagio. Segundo, la migración de deportados exigirá una mayor demanda de recursos en las poblaciones rurales. Tercero, se observa una disminución del 20% de ingreso de las remesas, que según estudios de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y de otras instituciones, pronostican que pueden ser de hasta el 50%.

Esto es importante para Centroamérica, destaca Úrsula, pues las remesas son una de las grandes actividades económicas y ayudan a que los indicadores de pobreza no sean peor de lo que ya son. Lamentablemente, las dinámicas económicas y políticas en los países siguen siendo comandas por las élites de poder y estas no suelen considerar a las poblaciones rurales como un sujeto económico. Frente a eso hay grandes desafíos, ya que es posible que la migración no vuelva a tener la misma dinámica que tenía en años anteriores, y con las políticas anti inmigratorias es muy probable que discursos nacionalistas y de cierre de fronteras se mantengan.

Gustavo añade que, en unos reportes emitidos por el Instituto Nacional de Migración de México, se puede observar lo qué está pasando con los flujos en las fronteras, donde ha caído drásticamente la salida de centroamericanos hacia México por el virus y a la vez, se ha aumentado el regreso de mexicanos de EEUU. Las remesas en el caso mexicano, de acuerdo con el Banco de México, rompieron una cifra récord en el primer trimestre de este año. Resulta interesante que, en México, aparentemente las remesas de los paisanos están creciendo, pero en el caso de Guatemala, están bajando.

A continuación, Salvador Arriola se suma a la discusión comentando que, en su artículo, “México y Centroamérica: de las guerras civiles a las plagas”, hace un análisis de la cooperación de México con Centroamérica desde los inicios de los años 80 hasta la actualidad. Explica que hubo graves obstáculos en el desarrollo de esta relación a través de la incidencia de estas, y menciona que la primera plaga fue la crisis financiera del 2008-2009, así como la profunda caída de los precios de las materias primas y la reducción de inversiones internacionales. La segunda plaga fue consecuencia de la reducción de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) de los países centroamericanos, la cual dejó de ser prioritaria y apunta que, aunque nunca lo haya sido para EEUU, sí lo es para la Unión Europea. La tercera plaga fue el hambre, la cual es una temible huella que se presenta en varios de los países centroamericanos. La cuarta plaga, fue el aumento de la violencia y la criminalidad derivada del narcotráfico, donde Centroamérica sostiene los mayores índices a nivel mundial. La quinta plaga, consiste en que Centroamérica es de las zonas en el mundo, quizás la segunda, más afectada desde hace muchos años por los efectos del cambio climático.

Argumenta que el COVID-19 se presenta ahora como una sexta plaga, pero es todavía más dramática debido a que es un común denominador en las otras cinco. En Centroamérica el virus está afectando al crecimiento, al empleo, a los ingresos por exportación de materias primas, y está reduciendo aún más la AOD, puesto que los donantes están dirigiendo sus recursos a otros países, específicamente a los africanos. El hambre sigue siendo una plaga fundamental donde, además de esto, los proyectos y programas centroamericanos para combatirla se verán disminuidos a la luz de atender las urgencias en materia sanitaria. Salvador añade que la violencia seguramente habrá de crecer en razón del mismo fenómeno. En el caso del cambio climático, las diferentes estrategias que ha emprendido la región, con otros socios internacionales, se verán reducidas.

Salvador enfatiza la necesidad urgente de replantear la cooperación de México con Centroamérica, no solamente con tres países, como así lo señala el Plan de Desarrollo Integral, sino una integración centroamericana que se complemente con la participación de Belice, Panamá, y la República Dominicana. En cuanto a los migrantes, es necesario una cooperación bilateral o multilateral de México con Centroamérica para atender el tema, y propone que el Consejo de Ministros de Salud en Centroamérica podría ser vinculada con las tareas de la Secretaría de Salud de México, con la intención de atender a los migrantes que se encuentran en la frontera sur y en la frontera norte de México. Sería fundamental que los esfuerzos de los ministros y del Secretario de Salud de México se dirijan particularmente al tema del virus, independientemente de crear una agenda mesoamericana para la salud.

Otro tema central es el golpe a las micro, pequeñas y medianas empresas. Existe desde el 2013, un foro mesoamericano a favor de estas empresas y Salvador considera que es el momento de echarlo a andar y reforzarlo. Igualmente, es fundamental atender el tema del financiamiento, donde Centroamérica y México participan en foros internacionales en el mismo espacio, y la silla mexicana en el Banco Mundial y en el Fondo Monetario Internacional es compartida con Centroamérica. Sería urgente que los ministros de Hacienda de ambas partes pudieran establecer contactos con esas instituciones y con otras más en el ámbito multilateral como sería el caso del Espírito Santo Investment Bank (BESI), del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y del Banco Europeo de Inversiones para que se pudiesen contemplar recursos dirigidos a las urgencias de Centroamérica una vez presentada esta sexta plaga.

Como fue mencionado anteriormente, el tema de las remesas sería un tópico central en la discusión con las instituciones financieras multilaterales. Adicionalmente, comenta que la integración ha sido la bandera de México desde el origen del proceso de integración centroamericano, por lo cual es significativo hacer un ejercicio de evaluación del Plan de Desarrollo Integral de Mesoamérica, donde habría que recuperar los temas importantes, incluirlos y darle mayor contenido en el programa.

Para Salvador, sin ninguna duda, la relación de México con América Latina se inicia en la frontera. Si México no trabaja a favor de la frontera común con Guatemala y Belice, no será posible adelantar la cooperación y el vínculo político con América Latina. Menciona que el presidente de Guatemala ha señalado claramente que hay que construir un muro de la inversión y prosperidad en la frontera. En los años 40 se echó a andar un programa que resultó muy positivo y benéfico para municipios guatemaltecos y mexicanos en las áreas de salud, educación, interconexión eléctrica y medioambiente. Salvador hace hincapié en que es el momento de revivir ese proyecto y ponerlo al día para no caer en tensiones y distanciamientos generados por el tema migratorio, lo cual puede provocar una mayor xenofobia entre los mesoamericanos, que sería la peor de todas las xenofobias.

Gustavo prosigue a la sección de preguntas y respuestas, y comenzó preguntándole a Dememtrios si esta pandemia será un tema en las campañas electorales de los EEUU por la manera en la que el gobierno reaccionó ante la pandemia. Además, le cuestiona si cree que este evento cambiará drásticamente las políticas migratorias de los EEUU en general, y si esto podría ser una excusa para que Trump cierre las fronteras estadounidenses. 

Demetrios bromeando, cita las palabras de Yogi Barra, el entrenador de los Yankees de Nueva York, quien expresó que predecir es difícil, especialmente si es sobre el futuro. Aun así, intenta hacer un pronóstico, donde vislumbra que varios componentes del sistema de inmigración dependen de la situación económica global. Asimismo, se preocupa por el hecho de que EEUU ya haya gastado seis trillones de dólares en la crisis del COVID-19 y que incluso, haya tenido que pedir prestado de aquellos que todavía están dispuestos a comprar deuda estadounidense. Del mismo modo, si se toma en cuenta el resto de los países, se hace evidente que hay un abismo fiscal que afectará a todos. Sin embargo, lo que más le preocupa en términos de inmigración, son los trabajos que se han dado por sentado por mucho tiempo, particularmente la labor de agricultura. Se cuestiona quién hará estas tareas si las personas no pueden viajar, y de la misma manera se pregunta si la futura demanda y oferta será trabajo extranjero.

Gustavo se refiere ahora a Úrsula y a Salvador y menciona que ha habido reuniones regionales para la cooperación, pero se ha cuestionado el caso europeo, donde la Unión Europea no ha logrado establecer políticas comunitarias, y donde cada país está tratando de atender la emergencia con políticas nacionales. Les pide su opinión sobre este tema en relación con los procesos de integración en Centroamérica.

Úrsula comenta que celebró mucho la propuesta que hizo la CEPAL a petición del gobierno de México. El plan de dicho órgano, aunque fue genérico, estableció ejes de desarrollo muy importantes para la región y una relación política y diplomática mucho más estrecha entre México y Centroamérica. Declara que, tristemente, ese esfuerzo quedó en papel y que la relación de México con Centroamérica se deterioró aún más por las políticas anti inmigratorias que asumió México presionado por EEUU. Alude por otro lado, a que el Parlamento Centroamericano (PARLACEN) ha sido muy cuestionado en Centroamérica. Han llegado a parar ahí varios expresidentes señalados por corrupción en procesos legales pendientes, a tal grado que, en Guatemala durante la pandemia, se levantó una campaña para salir del PARLACEN.

En este sentido, Úrsula incita a pensar en una reestructura profunda, pues a pesar de todo lo que se ha avanzado en tema de aranceles y comercio en Centroamérica, esta integración no es suficiente para enfrentar la profunda crisis que se avecina. En cuestión de migración, habrá mucha más demanda de políticas sociales y de inversión. Úrsula auspicia que las fronteras hacia EEUU se cerrarán por unos años, aunque ciertamente habrá nichos como el de la agricultura, preocupa particularmente el rubro de los servicios, pues no se sabe qué capacidad tendrá de volverse a levantar al mismo nivel.

Además, señala que otra actividad que se vio fuertemente afectada en la pandemia fue el turismo; ésta genera circuitos locales importantes para la economía rural, donde se integra la población migrante. El escenario es sumamente difícil y Úrsula cree que efectivamente tenemos que fortalecer nuestro diálogo con las grandes instituciones financieras como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), pero también con la Unión Europea, aunque ya se advierte que esta disminuirá su ayuda a nuestros países. Úrsula resalta que es tiempo de fortalecer esa unidad regional y de olvidarse de EEUU por un tiempo y empezar a ver hacia Asia y a otro tipo de cooperación, algo que ya se venía diciendo hace tiempo.

Salvador añade que, si bien la Unión Europea no tiene recursos suficientes para apoyar al mundo en desarrollo, Centroamérica siempre fue bien recibida, razón por lo cual es momento de que los políticos y las cancillerías se acerquen al representante titular de la política exterior de la Unión Europea, y así ayudar a conformar un proyecto que se enfoque en recursos y que vaya al centro de las prioridades centroamericanas.

Gustavo continúa con una pregunta a Luis Rubio sobre el acceso de los migrantes a los sistemas de salud pública y cuál sería la situación si se presenta un migrante indocumentado en el ISSTE o en el Seguro Social. Luis contesta que, en términos prácticos, el sistema de salud es deficiente ya de por sí, y en las circunstancias actuales de la pandemia está evidenciando sus carencias en mayor medida, por lo cual supone que en la práctica es muy poco realizable.

  Gustavo procede a reflexionar sobre lo discutido y propone un futuro diálogo para evaluar qué ha pasado y seguir monitoreando el tema. De la misma manera, invita a una reflexión por parte de los tres panelistas enfocándose derechos humanos, pues esta crisis está poniendo a prueba las instituciones de todo el mundo y a los gobiernos. Afirma que se aprenderán muchas lecciones en un contexto de incertidumbre, pues no hay manera de predecir su desenlace, ni adivinar de qué manera esto pueda alterar las condiciones económicas, sociales y políticas.

Úrsula apunta que los organismos internacionales ya estaban perdiendo su liderazgo en términos de garantizar los grandes convenios internacionales, como por ejemplo hace pocos meses, en el acuerdo sobre el tema de migración y refugio a nivel mundial. Aunque señala que uno de los aspectos positivos de la pandemia fue que el Acuerdo de Cooperación de Asilo (ACA) fue suspendido para que Guatemala fuera un país receptor de personas que solicitaban refugio de Centroamérica. Sin embargo, ahora en los centros de detención se viven condiciones infrahumanas que ponen en riesgo la vida de los migrantes detenidos, e incluso eso obligó a EEUU y a México a liberar a las personas detenidas por la amenaza latente.

Sostiene que no debemos de claudicar en el respaldo a la institucionalidad internacional de defensa y promoción de los derechos humanos, a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y a todas las convenciones y acuerdos internacionales, pues deben ser nuestro estándar para la defensa de los derechos. Advierte también de los liderazgos conservadores que presenten un discurso xenofóbico y racista que, a su vez, afecte los derechos en términos de libertades, respeto a las identidades, y a la pluralidad. Es fundamental poner a los Derechos Humanos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales en el debate para atender los programas de protección social con políticas públicas universales, y con atención a las poblaciones vulnerables como son los migrantes y refugiados.

Salvador añade que además de convocar a las instituciones encargadas de los derechos humanos, se debería de hacer un esfuerzo urgente para convocar a todos a mirar de cerca la situación actual de los migrantes a la luz de la pandemia en la frontera sur y norte. Habría que realizar una tarea urgente de cooperación, y para eso habría que convocar al Banco Interamericano de Desarrollo o a la CAF para que apoyen al financiamiento de mejores sitios para los migrantes y así, evitar que sean azotados por crímenes.

Demetrios incorpora a la reflexión que, en última instancia, para que las relaciones entre las naciones puedan ser duraderas, tendrán que dar algo para recibir algo a cambio, y anota que eso no pasa en la relación entre EEUU y México, donde no se ve que México salga beneficiado, excepto en el comercio. Hay una posibilidad de que cuando todo esto acabe, los bloques regionales sean más importantes que en el pasado. En una perspectiva positiva, es posible que Canadá, México y los EEUU, y gradualmente los países del Triángulo del Norte, puedan empezar a cooperar y de este modo, sean más competitivos internacionalmente. Aclara, sin embargo, que para que las regiones sean exitosas, deben ser lo suficientemente fuertes, grandes, educadas y productivas para dejar su huella en la arena internacional.

Como reflexión última, Gustavo declara que ojalá esta lección no se olvide y se realice un seguimiento y secuela positiva. Podría ser el caso que, una vez superada la emergencia y descubierta una vacuna, haya una tendencia a que las cosas se mantengan como “business as usual”. Esta es una llamada de atención a las instituciones multilaterales e internacionales, a los procesos de integración regional, y a la sociedad mexicana en particular, de llevar a cabo un debate nacional sobre la situación económica y política, sobre los retos urgentes en México y las posibles secuelas de las crisis. Asimismo, es importante dialogar sobre la construcción de la sociedad mexicana, de sus inequidades, de sus injusticias y de la necesidad urgente de un gobierno eficiente, consciente y responsable de los enormes daños que está sufriendo la sociedad mexicana. Gustavo estima que aún con todo lo malo que esto ha representado, todavía se podría derivar en un nuevo debate en los ámbitos de cooperación, salud y solidaridad con miras a un nuevo orden nacional e internacional.

Elaborado por Verónica Aldana