PERSPECTIVA COMEXI: MÉXICO EN EL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU 2021-2022

El Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI), presentó el 17 de junio de 2020 el segundo documento Perspectiva COMEXI: México en el Consejo de Seguridad de la ONU 2021-2022, escrito por el Emb. Miguel Ruiz Cabañas y prologado por el Dr. Leonardo Curzio. Durante la presentación del documento contamos con los comentarios de la Emb. Olga Pellicer y la Sen. Vanessa Rubio. El panel fue moderado por el Dr. Leonardo Curzio.

Luis Rubio, Presidente de COMEXI, comienza remarcando la importancia de la entrada de México al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en donde destaca que es un hito en la política exterior que ofrece tanto oportunidades como riesgos. Posteriormente agradece la participación del Embajador Miguel Ruiz-Cabañas, autor del documento, así como de la Embajadora Olga Pellicer, la Senadora Vanessa Rubio y del Dr. Leonardo Curzio, moderador del panel.

El Dr. Leonardo Curzio procede a presentar al Embajador Ruiz-Cabañas quien comienza su participación afirmando que es una decisión sumamente importante para cualquier país presentarse al Consejo de Seguridad como candidato para ser miembro no permanente, asimismo, es una decisión que define al gobierno. Esta es la quinta vez que México forma parte de este organismo, pues anteriormente participó en 1946, 1980, 2002, 2009. En ese sentido, el Embajador resalta que en este siglo México ha demostrado regularidad y constancia al estar presente en los temas de más importancia dentro de los grandes foros internacionales.

Prosigue destacando dos puntos importantes. El primero es que esta candidatura se presentó originalmente en 2011 tras finalizar el periodo de participación de 2009-2010, demostrando así que las postulaciones se presentan con muchos años de anticipación durante los cuales los países se van formando para asegurar su elección. El segundo es que esta candidatura tiene el apoyo de tres gobiernos distintos, se presentó durante el gobierno de Felipe Calderón, la continuó Enrique Peña Nieto y la ratificó el presidente Andrés Manuel López Obrador. Esto revela  un gran consenso nacional a favor de la participación de México en el Consejo de Seguridad. 

El Embajador puntualiza que el Consejo de Seguridad, según la Carta de las Naciones Unidas, es el órgano primordial para preservar la paz y la seguridad internacional. Únicamente cuando existe un estancamiento por el veto de alguno de los miembros permanentes que impide llegar a una decisión, es entonces que la Asamblea General de las Naciones Unidas puede intervenir, sin embargo es necesario considerar que sus resoluciones no son vinculantes. 

En relación al Consejo de Seguridad, el Embajador afirma que en los últimos diez años ha habido una cierta parálisis iniciada en 2011 cuando se adoptó una resolución que permitió a los países principalmente occidentales hacer una zona de prohibición de vuelos aéreos sobre el espacio de Libia así como una intervención militar muy fuerte sobre este país. Desde entonces, no ha sido posible aprobar resoluciones de esta importancia ya que han sido vetadas en casos como Siria, Afganistán y otros grandes conflictos. A pesar de ello, el Consejo no se ha paralizado del todo pues ha aprobado resoluciones sobre todo para continuar las 14 operaciones de mantenimiento de paz que ya existían previamente. 

Es importante destacar que hoy en día, han cambiado la naturaleza de los conflictos internacionales pues ya no son las guerras entre Estados sino que ahora son mayormente problemas internos que se originan entre mayorías y minorías ya sean étnicas, religiosas o raciales y que se internacionalizan con la participación militar de otros países. Hay muchos conflictos que ni siquiera han sido objeto de una discusión a fondo y que se relaciona  con el agotamiento de recursos naturales y disputas entre grupos, situación que ocurre en muchos países de África, Asia e incluso de América Latina. 

El Embajador Ruiz-Cabañas afirma que estamos frente a un deterioro reciente y creciente del escenario internacional ocasionado básicamente por los conflictos suscitados entre China y Estados Unidos que iniciaron como problemas comerciales, económicos y financieros y que ahora se han acrecentado por la crisis de COVID-19. Es prematuro pensar que existe una “guerra fría” entre estas potencias, sin embargo, dentro de muchos círculos políticos y económicos estadounidenses sí se habla del posible inicio de un conflicto a gran escala. Para el Embajador, comparar a China con la Unión Soviética es irrelevante ya que China no es una potencia expansionista como lo era la URSS en lo años de la Guerra Fría, de igual manera, China no trata de imponer su modelo económico y político a otro países y por lo tanto no existen las mismas bases que dieron lugar a este acontecimiento. 

Existen temas importantes sobre los cuales México deberá pronunciarse al ser un miembro no permanente del Consejo de Seguridad tales como la situación en Medio Oriente e inclusive el estado de algunos países del propio hemisferio latinoamericano. Ante ello, el Embajador Ruíz-Cabañas propone en el documento una estrategia desarrollada con base en una política de Estado conducida por el Ejecutivo, respaldada por el Senado de la República y la Cámara de Diputados y que sea de consenso nacional para demostrar los intereses del Estado Mexicano. Asimismo, México deberá llevar al Consejo de Seguridad una agenda propia compuesta por temas que tradicionalmente no han sido tratados en este foro, como son pandemias, tráfico ilícito de armas, ciberseguridad y hambrunas. Todo ello con el fin de establecer un enfoque preventivo, tal como se ha logrado en la Asamblea General.

Dentro de los foros multilaterales, México cuenta con un enorme prestigio a favor del derecho internacional; en este sentido, es una nación eminentemente pacifista que lucha en pro de soluciones no conflictivas y preventivas. México deberá abogar por establecer un mundo de reglas y procedimientos conocidos para todas las naciones bajo una perspectiva de derechos humanos, igualdad de género e inclusión. 

Con el cuestionamiento por parte de Leonardo Curzio de si México deberá presentar un documento normativo al momento de ingresar al Consejo o se hará mediante una declaración pública de intenciones, se da inicio a la participación de la Embajadora Olga Pellicer. La Embajadora comienza afirmando que México ingresa a este organismo dentro de una de las décadas más inciertas, más amenazadoras, más desconcertantes y más peligrosas que hemos vivido en la época contemporánea. Hasta ahora no somos capaces de dimensionar plenamente cuales serán los efectos del COVID-19 sobre el funcionamiento de los organismos internacionales. En este sentido destaca que por primera vez en 75 años se ha suspendido la sesión de la Asamblea General que normalmente se llevaba a cabo en septiembre; esto se debe tomar como una señal de que existen enormes problemas de logística que nos permiten afirmar que el futuro no será como antes. Una de las tareas más grandes y apremiantes es repensar la logística de funcionamiento de los organismos multilaterales, un ejemplo de ello es la compatibilidad de las reuniones virtuales con la traducción simultánea a los seis idiomas oficiales de las Naciones Unidas. 

La Embajadora difiere con el Emb. Miguel Ruiz Cabañas en cuanto a la continuidad de participar en el Consejo de Seguridad pues, si bien reconoce que fue una decisión acertada mantener la candidatura, afirma que la diplomacia mexicana no ha tenido un verdadero seguimiento. En este momento, la cancillería mexicana atraviesa un proceso de debilitamiento desde el punto de vista presupuestario principalmente ya que con el principio de austeridad de la administración actual es difícil cumplir muchas de las tareas básicas de la Secretaría. Asimismo, es un momento distinto para la política exterior mexicana empezando por la falta de interés del Jefe del Ejecutivo lo cual ha derivado en una situación de incertidumbre sobre las atribuciones y responsabilidades del Canciller.

En cuanto al Consejo de Seguridad, la Embajadora Pellicer establece que el primer reto que tienen tanto miembros permanentes como no permanentes es que este organismo sea relevante en el futuro de las cuestiones internacionales. Retoma la idea de que actualmente es un órgano paralizado e irrelevante porque ha fallado en tomar precisiones sobre algunos de los conflictos de mayores consecuencias.

Desde su punto de vista, la resolución más importante en los últimos años ha sido el acuerdo sobre el programa nuclear de Irán aprobado por unanimidad en 2015. Este proyecto que en principio es obligatorio fue desconocido por Donald Trump, violando así todas las normas del Consejo de Seguridad. De esta manera, es posible afirmar que la irrelevancia del Consejo se relaciona con la escasa atención y el escaso compromiso por parte de algunos de los miembros permanentes. En este sentido, la Embajadora plantea que es importante prestar atención a quiénes serán las personas a cargo de los miembros permanentes en el momento en que México ingrese al Consejo. Como ejemplo, en el caso de Estados Unidos, de ganar Trump la reelección el campo de trabajo se vería seriamente reducido.

Respecto al tema de la agenda de México, la Embajadora señala que es muy difícil hablar de ello pues el Consejo de Seguridad ya cuenta con una estructura que se divide en dos grandes grupos. Por una parte están los conflictos y por la otra se encuentran los ejes temáticos que tienen comités especiales dedicados a su resolución. Es en estas reuniones destinadas a los ejes temáticos en donde los miembros no permanentes cuentan con una mayor capacidad de maniobra y por ello México debería abocarse a ellos.

Comienza ahora la primera participación de la Senadora Vanessa Rubio quien afirma que efectivamente México ha sido referente del multilateralismo y defensor de las mejores causas a nivel internacional. Ante ello la Senadora cuestiona si México logrará continuar con esta postura hacia el futuro y si tendrá la voluntad y capacidad para hacerlo. En cuanto a ello retoma el comentario de la Embajadora Pellicer respecto a los fondos pues señala que mantener este liderazgo requiere una gran cantidad de recursos humanos y económicos. Asevera también que es un gran compromiso por parte del Estado Mexicano y destaca que es el único tema en el que se han puesto de acuerdo tres gobierno completamente distintos.

Surge otra pregunta relacionada con el compromiso por parte del Jefe de Estado pues es incierto si se podrán cumplir los objetivos dentro del Consejo sin el apoyo de un Presidente altamente comprometido con los asuntos internacionales y el multilateralismo. Si bien es importante la Cancillería, el gobierno federal, los gobierno estatales y municipales, la participación pública y la academia, esta es una misión que requiere de un fuerte liderazgo y responsabilidad por parte del Jefe de Estado. En este aspecto, es importante destacar que hoy en día la Cancillería además de cumplir con sus funciones de política exterior se ha relacionado con temas que tradicionalmente no son parte de su agenda como son política migratoria, política de salud o temas de autónomos.

La Senadora Rubio retoma un comentario del Embajador Ruiz-Cabañas respecto a que México debe defender y promover un mundo de reglas. En este sentido, afirma que será muy difícil cumplir este objetivo, sobre todo teniendo en cuenta que en palabras del Presidente, la mejor política exterior es la política interior. Destaca que se requieren niveles de coherencia más elevados y cuestiona cómo México podría ser el abanderado y el promotor de un mundo de reglas cuando se ha  dedicado a cambiar las reglas domésticamente sobre todo en lo relacionado con inversión internacional, comercio internacional, certidumbre a la actividad económica privada nacional y extranjera.

Si bien las ventajas serán muy amplias y se podrán maximizar una serie de intereses por parte de México, es indispensable no perder de vista los retos y riesgos que la participación en este órgano conllevan. Uno de los mayores desafíos será mantener bajo control los roces en cuanto a la relación con Estados Unidos y las tensiones que se generen con China. Asimismo, México deberá posicionarse y tomar decisiones de manera seria y convencida.

Sin duda el contexto actual es complejo, volátil e incierto como consecuencia de una serie de factores incluyendo la pandemia por COVID-19. Si bien es un hecho que continúe la globalización, es cada vez más acertado afirmar el crecimiento de los movimientos desglobalizadores como el BREXIT y de la salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). También hay un aumento notable en los nacionalismos contra el interés global y de cooperación internacional. Asimismo, es necesario darle un nuevo contexto y una nueva connotación a lo que es la paz y la seguridad internacionales en el siglo XXI.

Como conclusión a esta primera participación, Vanessa Rubio destaca que uno de los mayores retos en el contexto actual es determinar si la gran institución multilateral y global por antonomasia que es las Naciones Unidas sigue siendo un foro pertinente efectivo, eficaz y con influencia global para poder resolver los grandes problemas de la humanidad.

Leonardo Curzio procede a realizar un comentario en torno al contexto del escenario internacional en donde destaca que si bien los últimos meses se han dedicado casi exclusivamente al COVID-19, anterior a eso ya existían grandes problemáticas en el ámbito internacional en donde respecto a México destacan las siguientes:

1. Los principales actores impulsores de la globalización han tenido una voluntad de retroceder ante la misma (como es el caso de Estados Unidos y Gran Bretaña) principalmente porque existe un ambiente poco favorable para que la globalización sea equitativa y de oportunidades para otras naciones.

2. Funcionamiento de las instituciones internacionales

3. El ámbito interno mexicano en donde el Jefe del Ejecutivo no ve la participación en el Consejo de Seguridad como un compromiso y una responsabilidad sino como un logro que termina al ser aceptados como miembros no permanentes de este órgano.

Posteriormente, retoma la palabra el Embajador Ruíz Cabañas quien aclara que hasta el momento no se ha suspendido la Asamblea General pero esta reunión no contará con la presencia de Jefes de Estado quienes únicamente enviarán sus discursos por vía digital. En particular esta situación es desafortunada ya que generalmente se utiliza este espacio de discusión para resolver muchos asuntos bilaterales y multilaterales. 

Destaca que México no elige el momento en que ingresa al Consejo de Seguridad y reitera que tres gobiernos sumamente diferentes avalaron esta decisión lo cual refleja un claro consenso nacional. También señala que sí existe una diplomacia profesional avalada por el artículo 89 constitucional y que en conjunto con el excelente representante para esta misión es posible responder al reto que supone ser parte del Consejo. El elemento más importante y que resume las exigencias que México deberá cumplir para una actuación digna es la política de Estado. Es necesario lograr una política de Estado y no una política de partido o una política de un grupo del gobierno.

Respecto al tema del COVID-19, el Embajador Ruíz-Cabañas afirma que ésta será la primera de muchas pandemias por venir. Hubo muchas fallas en el procedimiento pues la OMS debió avisar desde los primeros indicios del problema al Consejo de Seguridad y así este órgano hubiera podido emitir una advertencia a todo el mundo gracias a la cual los gobierno hubieran reaccionado más rápido y probablemente de forma más preparada. Es necesario reforzar a la OMS pero también es necesario reforzar la comunicación entre los órganos del sistema de Naciones Unidas. 

Reflexiona que el retroceso en la globalización ha propiciado una crisis de multilateralismo, sin embargo, como otras crisis que se han presentado anteriormente lo más seguro es que este problema pase pues nadie dentro de la comunidad internacional ha sido capaz de generar alternativas a los organismo internacionales. 

México al volver al Consejo de Seguridad será parte del pilar de paz y seguridad de las Naciones Unidas, asimismo, por primera vez estará presente en operaciones de mantenimiento de paz. En este sentido, es mucho mejor ser parte y  defender los intereses nacionales a únicamente ser un espectador de lo que ocurre a nivel internacional. De igual forma es una oportunidad para reafirmar lo mejor de la diplomacia mexicana. 

La Embajadora Olga Pellicer señala que más allá del COVID-19 dominando las conversaciones internacionales, el tema central es las consecuencias tanto negativas como positivas de esta pandemia. Un ejemplo de ello es que el confinamiento  ha generalizado las reuniones virtuales demostrando que es posible dialogar y lograr resoluciones de formas no tradicionales. Asimismo, como consecuencia de la pandemia se da la disposición de cuestionar y repensar muchas instituciones y su funcionamiento así como introducir nuevamente temas que anteriormente quedaron inconclusos. 

La Senadora Rubio reafirma que el COVID-19 y la pandemia están dominando la agenda doméstica e internacional pero destaca que se debe poner al mismo nivel de relevancia y análisis la crisis económica mundial pues inclusive el Banco Mundial ha afirmado que esta será equivalente a las ocurridas en el Siglo XIX. El análisis del problema económico permite que se propicie el diálogo y la reflexión sobre temas de desigualdad, pobreza y población vulnerable. De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), este año en México la cifra de pobreza aumentará en alrededor de 12 millones de personas; por ello es prioritario trabajar de manera efectiva por un crecimiento incluyente y sostenible. 

Con el fin de promover el diálogo y la participación, Leonardo Curzio introduce las preguntas realizadas por los espectadores del panel. El primer cuestionamiento se relaciona con la importancia de que el Jefe de Estado se involucre en las decisiones y cuál es la autonomía que tiene el representante de México en el Consejo para tomar decisiones. También solicita a los panelistas incorporar a sus comentarios el tema de Rusia así como un mensaje para quienes están en contra de la participación mexicana en el Consejo de Seguridad. 

De acuerdo con el Embajador Ruíz Cabañas, la guerra de Trump es principalmente contra Roosevelt, Eisenhower y Truman, es decir, contra los presidentes estadounidenses que construyeron el orden internacional actual. La actualidad se asemeja a la década de 1920 cuando Estados Unidos decide no ser parte de la Liga de las Naciones. En cuanto a la crisis económica, es probable que los efectos sean más grandes y más profundos que los de 1929. 

El tema de las cuotas a los organismos internacionales se pagan como obligaciones internacionales, es decir, no es una opción pues si México no cumple con éstas está violando el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas o la del organismo del cual se rehuse a cooperar. Sería muy incongruente ser un miembro activo de los organismos internacionales pero al mismo tiempo no pagar las cuotas.

En tanto al tema de no participar en el Consejo, el Embajador resalta que se profundiza en el documento, pero afirma que por varias décadas México no fue parte de este órgano  pues fue la época en que era un país cerrado económicamente de sistema de partido político único y por ello no considera que México deba regresar a la idea aislacionista. Si el Estado quiere tener  voz e influencia a nivel internacional está obligado a participar. 

La Embajadora Pellicer afirma que entrar al Consejo de Seguridad debe ser una decisión que forme parte de un proyecto global de política exterior pues otorga una oportunidad de diálogo que en otra situación México no tendría. Ahora bien, si no se cuenta con un proyecto ni con el apoyo de la Cancillería y del Jefe de Estado, la participación en este órgano se vuelve irrelevante. En este sentido, la participación de organismos como COMEXI toma aún más relevancia pues no sólo representa la opinión pública sino que tiene la capacidad de fungir como un gabinete que de seguimiento y que emita propuestas.

Vanessa Rubio concluye su participación afirmando que la participación en el Consejo de Seguridad no ha sido un tema nacional sino que se ha encargado exclusivamente a Embajadores y expertos pues ha quedado relegado en la agenda nacional al sentirse como una situación lejana con la cual la población no se relaciona directamente. 

Elaborado por Daniela Martínez