Asociados en prensa

La solidaridad no tiene fecha de caducidad

Adolfo Laborde


El Arsenal

Muchas páginas se escribirán sobre este tema. La comentocracia migrará de tema; condenará, predicará y dará pautas. Eso no es suficiente. Mucho protagonismo, poca eficiencia. Es un tema de cultura organizacional. Si bien es cierto los mexicanos hemos tenido varios eventos catastróficos donde sacamos el espíritu y el temple, esto, lamentablemente tiene fecha de caducidad. Mi intención no es criticar por criticar. Hago un recuento desde mi experiencia para partir de ellos y tomar esta experiencia como punto de partida para un cambio real en nuestro país que traiga consigo reconciliación, proyecto de nación incluyente y paz social. El resto viene solo. Contextualizo solo un ejemplo sin mencionar los hechos del sismo del 19 de septiembre de 1985 y los movimientos de la década del 2000 en contra de la inseguridad en México.

En el año de 1987 a la edad de 15 años participé en el movimiento estudiantil de la Universidad Nacional Autónoma de México que se organizó para rechazar las reformas del entonces Rector Jorge Carpizo, quien a través del documento “Fortalezas y debilidades de la UNAM” movilizó a la gran comunidad universitaria. El movimiento tuvo un gran impacto y logró echar atrás dichas reformas. Participé en brigadas que cuidaron escuelas, recolectaron dinero, víveres y participé en muchas asambleas y marchas. El movimiento murió. Muchos líderes se incorporaron al activismo político. Sus nombres, hechos y legado lo conocemos todos. Se desperdició aquella generación de jóvenes. La de hoy, tiene la oportunidad de trascender y ser el punto de quiebre hacia el cambio de la sociedad mexicana.

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