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Primero el soborno,luego el ajuste

Cecilia Soto


Excélsior

Hay dos modalidades a las que recurren los contratistas corruptos para recuperar la mordida, el soborno o el moche que concedieron para asegurar el contrato. Aun cuando entre las empresas privadas que participan de estas prácticas, la suma de dinero para ganar un contrato se considera una inversión y no una pérdida, de todas maneras se intenta recuperar la suma “invertida”. La modalidad más practicada es la sobrefacturación y la prolongación de la obra.

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