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'Snitching': un mal necesario.

Eduardo Guerrero


El Financiero

Snitching. El término anglosajón para referirse a la práctica de entregar a las autoridades información útil para atrapar y lograr la condena delincuentes (“soplar” o “ser soplón” podrían ser las traducciones más cercanas en español). Los delatores típicamente son también criminales que, a cambio de una reducción en su sentencia, ayudan a policías y fiscales a investigar a quienes fueron sus cómplices, sus clientes o sus competidores. El snitching es una práctica tan cotidiana en Estados Unidos que hay a quienes les preocupa que se haya convertido ya en el opio del aparato de justicia (alrededor del 20 por ciento de los convictos por un delito federal recurre a ella). Los detractores del snitching se preguntan ¿para qué molestarse en salir a la calle a investigar delitos si basta con esperar a que un delincuente de poca monta sea capturado, y él mismo señale a algunos de sus contactos de mayor nivel, quienes a su vez tendrán información sobre algún pez gordo?

El snitching ha dado lugar a muchos abusos, y hay incluso una industria de la información incriminadora, donde algunos de los delincuentes en libertad venden a sus pares en prisión información sobre terceros.

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