Asociados en prensa

2018: Meade

Raymundo Riva Palacio


Eje Central

Los rituales regresaron por la puerta grande del Palacio de los Deportes al cierre de la XXII Asamblea Nacional del PRI. Sin lastres para el presidente Enrique Peña Nieto para que decida con quién buscará mantener Los Pinos, la cargada corporativista con las pancartas de organizaciones y sindicatos, y la clientelar con delegados levanta manos, llenó un escenario que mostró otro tipo de bufalada, la de los tecnócratas, que discretamente el sábado se formaron detrás de la persona para la que parece haber sido confeccionado un traje a la medida con la eliminación de los candados para la candidatura presidencial en 2018, José Antonio Meade, secretario de Hacienda. Invitado a la conclusión del cónclave, captó la atención y el imaginario de que él puede ser el gran delfín de Peña Nieto. ¿Será tan obvia la decisión?

Peña Nieto tiene a tres personas que pueden continuar su proyecto transexenal de  reformas económicas. Uno es Luis Videgaray, secretario de Relaciones Exteriores, quien fue el gran operador político de ese pacto, y Meade, quien está cargo de la primera parte de la consolidación de las reformas económicas. Pero Videgaray está fuera de la sucesión, cuando menos en este momento, por decisión propia y porque su casa de Malinalco, cuya propiedad nunca explicó con transparencia, es como tener una Magnum 357 permanentemente en la cabeza.

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