Asociados en prensa

Peña y Trump

Genaro Lozano


Reforma

La Presidencia es la oficina que representa lo mejor de un país, la dignidad de una nación, el espíritu de su gente al menos en teoría. México y Estados Unidos tienen sistemas así. En ambos países hay una obsesión mediática con los presidentes y una proclividad a desatender los temas que surgen en el Legislativo y en el Judicial. Estamos obsesionados con los presidentes.

Por ello la discusión nacional concentra gran parte del tiempo en pensar en los errores que cometen, en cuánto tiempo les queda en el poder y en cómo está la contienda por sucederlos. En México pocas veces reconocemos cuando un Presidente hace algo bien. Parte del deporte nacional es hablar mal del habitante de Los Pinos, mientras que los estadounidenses sí tienen un poco más de espacio para reconocer los aciertos de sus mandatarios.

En parte debido a lo anterior es que la difusión de la conversación completa entre Trump y Peña Nieto, del pasado 27 de enero, ha ocupado cierta relevancia en el debate público. Una llamada de hace seis meses vuelve a ser noticia. Y lo es porque México ya está en la antesala de la elección presidencial y a partir de septiembre, el presidente Peña Nieto será cada vez más irrelevante. La llamada es de las últimas oportunidades para la oposición para tratar de ridiculizar a un Presidente de por sí desprestigiado y con un bajo índice de popularidad. Limón a la herida que revela también un mal común mexicano: la poca altura de nuestra clase política.

Continúa leyendo aquí.

ENTRADAS RELACIONADAS

José Ángel Gurría para Presidente

Leer más..

El Talón de Emilio

Leer más..

Digresiones sobre la nueva guerra del opio/II

Leer más..