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Brasil, ¿primera elección sin Lula?

Cecilia Soto


Excélsior

Es común que en emprendimientos inmobiliarios, como estrategia para no descapitalizarse, las compañías constructoras paguen con departamentos. Por ejemplo, si el terreno fue comprado o se tienen fuertes deudas con proveedores, se paga una parte en efectivo y se completa con uno o más departamentos o locales comerciales.

En México se practica muy frecuentemente esta opción perfectamente legal y se utiliza también otra modalidad menos transparente y francamente ilegal: se pagan favores políticos, licencias, permisos, etc., con departamentos. Ésta es la acusación que le valió una sentencia de 9.6 años de prisión al expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva: presuntamente estar en posesión de un departamento en la playa otorgado por la constructora OAS, a cambio de favorecerla en licitaciones u otorgamiento de contratos. Lula enfrenta otros cuatro juicios relacionados con la famosa Operación Lava Jato, (Operación Auto Lavado) contra la corrupción en el sistema político brasileño.

Apenas en 2010, precisamente durante el mandato de Lula y como resultado de una iniciativa popular organizada por el Movimiento de Combate a la Corrupción Electoral, que reunió 1.6 millones de firmas, se aprobó la Ley Ficha Limpia, que prohíbe que sean candidatos personas que hayan perdido un mandato anterior por juicio político, que hayan renunciado a sus cargos para evitar un juicio político o que hayan sido condenadas en segunda instancia por un tribunal colegiado, aún cuando tengan posibilidades de recurrir a la Corte Suprema. Antes de estas disposiciones, Fernando Collor de Mello, que renunció a la Presidencia en 1992 para evitar juicio político por  corrupción, pudo elegirse posteriormente como senador en 2006.

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