Asociados en prensa

Ley de Murphy

Eduardo Guerrero


El Financiero

Si algo puede salir mal, probablemente saldrá mal. Así parece ser en los últimos tiempos en materia de seguridad. En lo que va del mes ya se registraron tres eventos de violencia de la mayor gravedad. Primero una serie de hechos violentos en Sinaloa dejaron 34 muertos, incluyendo un enfrentamiento entre sicarios y autoridades en Villa Unión, una localidad cercana a Mazatlán. En dicho enfrentamiento resultaron heridos cinco elementos policiales y fueron abatidos 17 presuntos delincuentes (la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Sinaloa ya investiga una posible ejecución extrajudicial). Posteriormente se registró un enfrentamiento entre dos grupos criminales en el municipio de Madera, la zona serrana del occidente de Chihuahua, con saldo de 15 personas fallecidas. Finalmente, el jueves de la semana pasada tuvo lugar una riña en el infame penal de Las Cruces, en Acapulco, donde perdieron la vida 28 internos. La misma historia que en otras tragedias al interior de centros de readaptación, donde grupos rivales terminan por pelear a muerte el 'control' de las instalaciones.

Lo más preocupante es que los primeros dos eventos –los enfrentamientos en Villa unión y en Madera– apuntan a una creciente conflictividad en las regiones de operación del Cártel de Sinaloa, y hacen que el riesgo de un conflicto a gran escala entre los hijos de El Chapo y una coalición de grupos rivales parezca cada vez más probable. Dicho conflicto sería desastroso en un contexto de cierre de sexenio que ya se anunciaba muy difícil en materia de seguridad. No hay que olvidar que el rompimiento en 2008 entre el Cártel de Sinaloa y la organización de los Beltrán Leyva generó una enorme espiral de violencia, con varios miles de muertos.

Continúa leyendo aquí.

ENTRADAS RELACIONADAS

EU y el TLCAN

Leer más..

Riesgos de las redes sociales en 2018

Leer más..

¿El ocaso de Merkel?

Leer más..