Asociados en prensa

Yo espío, tú espías

Gabriel Guerra Castellanos


La primera vez que tuve conciencia del espionaje (más allá de las películas de James Bond o las novelas de John le Carré) fue cuando, en mi preadolescencia, alguien advirtió a una persona muy cercana a mí que estaban grabando sus conversaciones. La reacción del presunto espiado no fue de duda, ni temor, ni escepticismo. Fue de risa loca, carcajada abierta. Habían visto, respondió, demasiadas películas.

Unos días después, recibió unos legajos que contenían transcripciones de sus conversaciones telefónicas. La risa cesó, y nos dimos cuenta de que esto no era solamente novelesco.

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