Asociados en prensa

El ignorante y los mercados

José Manuel Suárez-Mier


Excélsior

Donald Trump presumía a diario que la buena marcha de la economía de su país se debía a su refulgente liderazgo, a pesar de no tener un sólo triunfo legislativo, salvo una reducción impositiva problemática; que la mayoría de sus órdenes ejecutivas fueron neutralizadas en los juzgados; y que su plan de emprender un programa masivo de infraestructura, incluyendo el muro, no ha logrado poner el primer ladrillo.

De lo que más le gustaba jactarse hasta el jueves de la semana pasada, cuando se inició una “corrección” estrepitosa a la baja, era el auge en los mercados accionarios con una evolución notable desde su acceso al poder, por lo que concluyó que su sola presencia al timón había conseguido tal portento.

Desde entonces, este bufón intenta distraer a todos con temas lejanos a los mercados financieros, como que los demócratas cometieron “traición” –que en EU es un crimen grave- al no aplaudir servilmente su informe a la nación la semana pasada, o revelando el mendaz memorando de uno de sus adictos en el Congreso que denuncia al FBI por conspirar contra él.

Si Trump tuviera la más elemental idea de cómo funciona la economía, entendería que el comportamiento de los mercados bursátiles responde a numerosas variables económicas, que se mezclan con información de las empresas que cotizan, rumores de todo tipo y chismes que meten ruido, lo que resulta en una conducta aleatoria.

Específicamente en los momentos actuales, hay un buen número de razones para pensar que una corrección en los mercados había sido pospuesta demasiado:

  • El mercado alcista dura ya diez años, lapso inusitadamente prolongado.
  • En este mismo periodo, el banco central de EU mantuvo tasas de interés al ras del suelo sosteniendo el costo del dinero artificialmente bajo con una masiva compra de bonos y otros valores, lo que a su vez elevó su precio.
  • Tasas de interés artificialmente bajas representan también una transferencia de la sociedad a quienes viven de pedir prestado como los bancos, fondos de cobertura, firmas de capital privado y quienes quieren se endeuda para comprar casas o coches, siendo el principal beneficiario el gobierno de EU, primer acreedor del mundo, con 21.5 miles de billones (trillones, en inglés de EU) de dólares.
  • Las bajísimas tasas de interés alentaron a los inversionistas a incurrir en mayores riesgos en los mercados accionarios y de renta fija con el fin de mantener el mayor rendimiento posible.

El inicio de la reversión en la política híper-laxa del Fed, en adición a la reducción de impuestos trumpiana que creará pasivos adicionales por 1.5 billones de dólares por encima de la empinada tendencia que ya trae la deuda pública, han empezado a develar los peligros inherentes a los altísimos niveles de riesgo asumidos.

Desde el inicio de 2018, el rendimiento de un bono del Tesoro de EU a diez años se disparó de 2.4% a 2.8% en la medida que la exuberancia de especuladores e inversionistas empezó a abatirse, aunque no queda claro cuál fue el catalizador especifico que causó la enorme volatilidad de los mercados en los últimos días.

Como siempre suele suceder, las buenas noticias para la economía en general, como mayores salarios y creación de empleo, aumentos en los precios de materias primas producidas en EU y otras similares, son malas noticias para Wall Street pues sugieren que el apretón monetario que dará el Fed, será más pronto y mayor.

De esto, tampoco se había enterado el ignaro de Trump que tuiteó anteayer, “En los ‘viejos tiempos,’ cuando se reportaban buenas noticias, el Mercado Accionario subía…, ahora baja: Grave error…(sic).” La prestigiada Escuela de Negocios Wharton, donde este lentejo estudió su licenciatura, debe estar muriéndose de vergüenza.

ENTRADAS RELACIONADAS

Cita en la Casa Blanca

Leer más..

El nuevo procedimiento de responsabilidades administrativas

Leer más..

Muchos empleos, ¿y la productividad?

Leer más..