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Más tonterías de Trump

Manuel Suárez-Mier


Excélsior

Aquelarre Económico

Para celebrar su primer año en la Casa Blanca, el demagogo que la habita anunció la adopción de aranceles en paneles solares y lavadoras grandes de ropa “para ayudar a los fabricantes locales de esos productos,” lo que no es, ni por mucho, el peor escenario que se esperaba de Trump, pero muestra su necedad.

El fanfarrón, que fue a Davos a hacer el ridículo con la frasecita “América (en el uso gringo del término) primero, pero no sola,” ha tenido siempre una visión errada del comercio y de la forma como funciona la economía, al creer que el intercambio de bienes y servicios es un juego de suma cero en el que, por fuerza, unos ganan y otros pierden, como en las transacciones inmobiliarias que él dice conocer.

“Esta decisión del Presidente subraya… que la administración de Trump siempre defenderá a los trabajadores, agricultores, rancheros y negocios de EU de la competencia desleal proveniente del exterior,” afirmó el Representante Comercial de EU y principal negociador del TLCAN por su país, Robert Lighthizer.

¿Qué podemos esperar de una negociación con charlatanes de este calibre, que no se han enterado de lo que escribieron Adam Smith en 1776 y David Ricardo en 1817, demostrando palmariamente que el comercio voluntario entre países, al igual que entre personas, permite que ambas partes alcancen una mejor situación pecuniaria?

Creo que el gobierno de México ha actuado con cordura al no reaccionar con furor ante estas provocaciones, como muchos exigen, y afirmar que nuestro país “…usará todos los recursos legales a su disposición en respuesta a la decisión de EU” de no excluirnos de esta medida, como tenía que hacerlo por el TLCAN. 

Si bien pienso que será imposible llegar a una renegociación aceptable con Trump y sus secuaces, ganar tiempo es esencial pues el derrumbe de este desgobierno se acelera, con la investigación del fiscal especial Robert Mueller acercándose cada vez más al fatuo bravucón de la Casa Blanca que está revirtiendo a su papel de “despedidor en jefe” que tanto gozó en su horrible programa de televisión.

En efecto, en los últimos días se han filtrado noticias que intentó correr a Mueller en junio pasado y que no lo hizo porque el consejero jurídico en la Casa Blanca le dijo que si lo hacía, él renunciaría; quiere despedir al Procurador de Justicia Jeff Sessions y a sus segundos, “por no defenderlo bien;” y va a cesar al anciano secretario de Comercio Wilbur Ross “por quedarse dormido cuando él habla.”

Ahora es cuando un cabildeo intenso, bien planeado y ejecutado, para persuadir a los legisladores de EU de los enormes daños económicos que sufrirán en sus respectivos estados y distritos electorales de cancelarse el TLCAN, debiera estar dando frutos al consolidar un frente de diputados y senadores contra las necedades de Trump.

Lamentablemente, los esfuerzos que muchos hicimos para alentar, desde la campaña del año pasado, un plan de acción del gobierno y los empresarios de México involucrados con empresas de EU, ya sea como compradores, vendedores, inversionistas o socios, no fueron atendidos sino hasta ahora, quizá cuando ya es muy tarde.

A diferencia de hace 25 años, cuando México dio una lección al mundo entero de cómo ejecutar una diplomacia económica proactiva en defensa de sus intereses y montó la más efectiva campaña de cabildeo en la historia de EU para conseguir la aprobación del TLCAN, en esta ocasión no hay nada comparable.

Al contrario, resulta que hasta funcionarios de medio pelo en nuestra Embajada en Washington tienen que pedir permiso en México para defender los intereses del país en los medios de comunicación, y la “Iniciativa Privada” va y viene en innumerables viajes y contratan dispendiosos lobistas gringos, sin el menor resultado tangible.

Vamos como los cangrejos…

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