Asociados en prensa

Ampliando la distancia

Verónica Ortiz


El Heraldo 

A un año de la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos y al tiempo que avanza la sexta ronda de renegociación del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN), buenas y malas señales coinciden en un ambiente de tensa calma. De entrada, el hecho de continuar sentados en la mesa con nuestros socios comerciales es algo que parecía imposible hace doce meses.

La agresividad del presidente Trump hacia México no ha cedido, pero distrae menos. A nivel gubernamental, los equipos negociadores mantienen el foco en los temas técnicos, si bien quedan otros que requieren acuerdo político. Por otro lado, hemos visto una mayor participación de las empresas y sectores industriales en defensa del TLCAN, de la mano de gobernadores de los estados fronterizos y alcaldes de las ciudades que viven del intercambio diario de bienes y servicios.

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