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Arcoíris mexicano

Genaro Lozano


Reforma

México es un país sumido en la desconfianza mutua, en el descrédito de liderazgos históricos y emergentes, en el temor de que la vecina o el policía nos quieran chingar. Desconfiamos del político, pero también de la compañera del trabajo y en ocasiones hasta del primo. Esa desconfianza impide la construcción de acuerdos, la falta de unidad o un sentimiento de orgullo compartido, como el que sí tienen otros países que no necesariamente están mejor que México.
A los mexicanos nos une la indignación ante la corrupción. Nos unen los momentos trágicos como un sismo o un huracán. Nos une un enemigo en común como Donald Trump. Nos sentimos orgullosos cuando la Selección Nacional gana un partido de futbol, cuando alguna deportista joven mexicana sorprende y se trae una medalla olímpica al país, brincamos y bebemos de gusto en las fiestas patrias por algunas horas y en la resaca volvemos a odiar todo lo mal que está en el país.

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