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Una renuncia por dignidad

Jose Carreño Figueras


El Heraldo de México

Feeley renunció el viernes -o más bien su dimisión ese hizo pública el viernes-, porque no podía seguir bajo el gobierno Trump.

John Feeley era considerado una estrella en ascenso de la diplomacia estadounidense y unos de los principales expertos del Departamento de Estado en América Latina.

Tenía, coincide todo mundo, un futuro brillante. A sus 56 años de edad ya era embajador en un punto sensitivo, había sido encargado de negocios en una de las principales embajadas de su país en el mundo, México; en otras partes de su carrera había estado en el equipo de formulación de políticas hacia la región y formado parte del equipo de apoyo al trabajo del Secretario.

Feeley renunció el viernes -o más bien su dimisión ese hizo pública el viernes-, porque no podía seguir bajo el gobierno Trump. “Como oficial junior” del Servicio Exterior, firmé un juramento de servir fielmente al Presidente y su administración de una manera apolítica, incluso cuando no estoy de acuerdo con ciertas políticas”, indicó en una carta de despedida.

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