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El Jaque al Rey

Raymundo Riva Palacio


Eje Central

Javier Corral ha puesto en jaque a Enrique Peña Nieto. La acusación por peculado por 250 millones de pesos en contra de su antecesor como gobernador de Chihuahua, César Duarte, colocó al presidente en el centro de la lucha por la sucesión presidencial. Peña Nieto no estará en la boleta, pero por él cruza el descarrilamiento de la campaña presidencial del PRI. Corral lo ha emplazado desde el fin de semana. Peña Nieto, dijo, tiene que responder a los mexicanos. La estrategia detrás de él es clara, y la ha delineado Ricardo Anaya, precandidato del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano: hay que eliminar al tercer lugar, es decir al PRI. Verbigracia, llevando la corrupción de Meade y al final, la lucha será entre dos, Andrés Manuel López Obrador y él.

En tiempos de precampaña electoral, donde los aspirantes a la Presidencia no pueden pedir el voto ni hacer propuestas, Corral es el mejor instrumento de Anaya para el ataque. La corrupción del neopriismo del nuevo siglo ha construido involuntariamente las condiciones para su vulnerabilidad. El presidente reconoció la gravedad de las acusaciones de Corral, quizás no tanto por el fondo de su alegato, sino porque el ruido que ellas producen, impacta en su proyecto transexenal. Peña Nieto fue forzado por las imputaciones de Corral a pelearse con él en el fango, y buscar frenar el daño que les estaba infligiendo.

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