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¿Mirar al Pacífico?

Adolfo Laborde


AdolfoLaborde.com

Qué manera de cerrar el año. Los cambios en las relaciones económicas en el mundo, en especial en América del Norte nos obligan a reconsiderar nuestra visión norteña del desarrollo y asociación estratégica en la política comercial del país. El duro golpe que representará para México la reciente reforma fiscal en los Estados Unidos al reducir de un 35% a un 21% la tasa impositiva a las empresas y particulares fue la cereza en el pastel amargo que los mexicanos debemos de comer en estas fechas. Si a esto le agregamos la complicadísima re negociación del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN) el panorama económico de por sí sombrío, no pinta nada alentador para el 2018.

¿Qué hacer al respecto? Diversificación, sin duda, es la respuesta. Pero ¿Cómo? O ¿Cuándo? Magnificas preguntas. El meollo del asunto es precisamente el cómo y los tiempos. No queda mucho margen para actuar, empero a ello, no he visto propuestas serias al respecto de los que están o de los que quieren llegar a gobernar. Solo puras declaraciones y una que otra gira de los funcionarios de la Cancillería y ProMéxico. ¿Con eso basta? No lo creo. Quizá debamos dejar que el tiempo y la suerte lo resuelvan todo. La idea de dejarle el paquete al que sigue es un terrible error si se fuera patriota y responsable. Sabemos que muchos, en los distintos órdenes de gobierno ya están, como dicen el argot popular, “nadando de a muertito” esperando los tiempos para ver a dónde saltarán para su nuevo empleo o asignación. Todo depende de las lealtades o suerte, así piensan muchos de ellos. Mientras tanto, limpian la oficina y su trabajo para no dejar de ser vigentes. Así es cada 6 años. Esto no pasaría si hubiera una estrategia de largo plazo. De la que tanto se habla a la hora de hacer proyecciones estratégicas. Por lo menos en el caso de Asia no la hay. Como dije renglones arriba, lo dejamos al destino. Error, para mi gusto, más aún cuando todo está en contra de México. La propuesta es sencilla. Ir más allá de la simulación y emprender una cruzada internacional para encontrar y pactar con los nuevos socios globales que se comprometan abrir mercados a los productos mexicanos y que inviertan en nuestro país. La red de Tratados de Libre Comercio que tenemos puede ser un buen comienzo, pero no lo es todo.

Aprovechemos la coyuntura. La reunión anual que el Presidente tiene con los Cónsules y Embajadores de carrera puede ser el parte-aguas de la estrategia de choque. Invitar a la misma a los operadores de las oficinas comerciales de ProMéxico y Bancomext no sería un despropósito para alinear visiones y objetivos. El no hacerlo comprobaría la hipótesis del nado de a muertito de la administración. Es tiempo de mirar al pacífico. China, Corea, Japón y Singapur nos esperan y son algunos ejemplos. El no hacerlo, nos condenaría a vivir el siguiente año lleno de incertidumbre y sobresaltos. Esperemos que no. Feliz 2018.

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