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¿Año nuevo?

Gabriel Guerra


El Universal

Lo más impactante es ver el ataque colectivo de amnesia que lleva a la gente a olvidarse bien pronto de sus propósitos.

Si un extraterrestre, o alguien que llegara del futuro, viera todo el revuelo y alharaca alrededor del cambio en el calendario, seguramente pensaría que, como los antiguos aztecas, nuestro ciclo de vida giraría todo en torno a un periodo especíco de tiempo, ya no los 52 años sino ahora sólo uno, de 365 días. Los buenos propósitos, los deseos, los mensajes de paz y fraternidad, que nos inundan, podrían interpretarse como una especie de renovación, de limpieza espiritual, moral. Muchos que no se atienen al calendario gregoriano también observan la fecha, como si no hacerlo fuera de mala suerte. Muchos no creyentes, que siguen el calendario por practicidad y no por fe, también se suman al festejo, que tiene, hay que reconocerlo, sus elementos paganos.

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