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Año viejo, año nuevo

Luis Rubio


Reforma

El fin de cada año viene acompañado de nostalgia por lo que se fue, expectativa por lo que viene, miedo por lo desconocido y optimismo por las oportunidades que el futuro pudiera deparar. Hoy, el último dí­a de un año convulso y complejo, es buen momento para reflexionar sobre lo que grandes pensadores, emprendedores y estadistas contemplaron frente a cada una de estas emociones.

 
El futuro... algo a lo que todos llegan al ritmo de sesenta minutos por hora, independientemente de lo que hagamos o seamos quienes seamos...

C. S. Lewis, 1941
 
 
 
Debemos confesar que ahora los ricos predominan, pero el futuro será para los virtuosos e ingeniosos.

Jean de la Bruyère, 1688
 
 
 
En las eras de fe, el objetivo último de la vida se coloca más allá de la vida. Los hombres de esas eras están acostumbrados y, por lo tanto, naturalmente orientados, así­ sea involuntariamente, a fijar su mirada en un objeto estático hacia el cual siempre dirigen su progreso. Aprenden, en imperceptibles grados, a reprimir miles de deseos pequeños y pasajeros para satisfacer más efectivamente esa añoranza permanente que los atormenta. Cuando estos mismos hombres desean concentrarse en los asuntos mundanos, esos hábitos se convierten en propios. Rápidamente aceptan un objetivo general y seguro para sus acciones y dirigen todos sus esfuerzos para alcanzarlo. Uno no los ve permitiéndose otros proyectos pero nunca se cansan de seguir los planes que nunca se cansan de perseguir. Esto explica por qué las naciones religiosas alcanzan logros tan duraderos. Descubrieron los secretos del éxito en este mundo al concentrarse en el siguiente.

Alexis de Tocqueville, 1831

 

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