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Chaos

Agustín Barrios Gómez


El Heraldo de México

Parte de lo que al votante americano le gustó de su actual presidente era que se percibía como “impredecible”. Entre ellos, se permeó la locura de que no tenían nada que perder y que había que arriesgarlo todo con alguien que mostraba serias de ciencias personales, profesionales, y éticas. Por una razón que los estudiosos de la psicología social tendrán que analizar a fondo, la sociedad más rica del mundo entregó el gatillo nuclear (real y metafórico), a este personaje emanado del rincón más corriente de la televisión americana.

Ese mismo elemento impredecible hizo que muchos proyectaran expectativas, igual de irreales, en el mismo candidato. Empresarios y analistas “inteligentes” se imaginaban un operador ingenioso que le daba atole con el dedo al electorado ignorante y racista para eventualmente regresar al statu quo y obsequiarles una reducción en sus impuestos. De manera tardía, se están dando cuenta que arriesgaron todo a cambio de nada.

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