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Una institución inservible

Eduardo Guerrero


El Financiero

Los 31 gobernadores, el Jefe de Gobierno capitalino y el gabinete de seguridad esperan varios minutos de pie. Se anuncia la llegada del presidente Peña Nieto. Aplausos. Se hacen los saludos e introducciones de rigor. Se entona el Himno Nacional. Hasta ahí el preámbulo de la XLII Sesión Ordinaria del Consejo Nacional de Seguridad Pública (CNSP), celebrada el 30 de agosto (cuyos acuerdos fueron publicados en el Diario Oficial el pasado miércoles 4 de octubre). Como habrán sido la mayoría de las 41 sesiones previas, se trata de un acto solemne, aburrido y superfluo. Las sesiones del CNSP recuerdan lo peor del viejo presidencialismo mexicano: aquellas faraónicas “Reuniones de la República” de tiempos de López Portillo, que se organizaban con el sólo propósito de adular al mandatario. 

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