Imprimir

La audacia del anzuelo

Escrito por Simón Levy el .

( 0 Votes ) 

Simonlevy

Animal Político 

Las palabras – sobre todo cuando se escriben- son un mapa de significados ocultos. "¿Qué país se convertirá en la potencia económica más dominante en el Siglo XXI?" se pregunta el famoso autor del libro "La tierra es plana" y columnista del New York Times, Thomas Friedman, el sábado pasado en un artículo que titula "Cómo volvió México al juego".

Al comenzar a leerlo, se podría advertir que la respuesta a la incógnita seguramente iría apareciendo de las entrelíneas del texto cuan especie de método cabalístico.

Me sorprendió la inmediatez de encontrar en el primer párrafo de la reflexión la respuesta a dicha incógnita, lo confieso. No la ocultó – para mantener la atención del lector- hasta el final del cuerpo del texto sino por el contrario, la desnudó de inmediato: Es México y no China, quien será la potencia económica de este Siglo, atajó sin cortapisas. Como resultado de su lectura, se aprecia en sus argumentos, una lógica calculada y lúcida que se escuda en una intuición poderosa, más que un conjunto de reflexiones amparadas en bases sólidas.

De inmediato, la pirotecnia de expectativas que me generó tal predicción se vuelve el anzuelo que mordió mi atención hasta la última de sus palabras. No es la frialdad o superficialidad con la que diagnostica lo mexicano, más bien, su intención parece apuntar a la necesidad de encontrar perspectivas no descubiertas frente a la precariedad del rumbo norteamericano.

Para cuando termino de leerlo, la reflexión se vuelve tendencia popular en la audiencia de las redes sociales. Queda claro que en ocasiones como ésta, una idea puede volverse universalmente aceptada por la opinión del quién y no del qué.

No podría ser de otra forma cuando además de ello se sabe el cómo. Friedman con su artículo juega con expectativas abiertas que crea en México y Estados Unidos y no con un mensaje claro que desee transmitir. La fuerza de las palabras no está en la literalidad de lo que se quiere decir sino en la interpretación e imaginación de lo que se desea escuchar o en este caso, leer.

Sin embargo – supongo- del lado mexicano debería imperar la mesura natural y el auto rechazo que solemos tener cuando recibimos elogios de terceros. Ya conocemos el resultado del festival pirotécnico de las expectativas. Sabemos que el problema de la esperanza es leer entre líneas la expectativa que genera.

Sin embargo, creo que Friedman no busca en México convertirse en apóstol de ilusiones en tierra de feligreses del pesimismo.

A lo que juega el escritor americano es a ser audaz; en efecto, sabe que la audacia es la habilidad de reconocer una realidad oculta antes de que se convierta en una tendencia evidente.

Para no caer en la trampa de lo que "Friedman quiso decir" y más que hacer un ejercicio de interpretación de sus palabras, prefiero entender que el significado de las expectativas se da cuando abandonan la ilusión de lo que no significan.

Más que crear una reflexión en su artículo, el autor al poner a México como la potencia del Siglo XXI lanza luces de bengala para crear luz artificial en la obscuridad natural en la que ha entrado su país.

Esas luces evidencian que el marketing es el arte capaz de convertir razones ocultas en deseos evidentes. Al lanzar el fuego artificial de tal predicción muestra que Estados Unidos parece encontrar el ansiado momento de madurez democrática de México (él la llama lección), el cual esperó accidentada pero pacientemente para emprender la urgente revolución económica e industrial de Norteamérica en el Siglo XXI como única opción ante la amenaza que China parece representar para la región.

Con ello, el ganador del premio Pulitzer en 2002 busca hacer de la esperanza mexicana el recurso de la casa americana para que la amenaza del largo plazo de su país se mitigue con la inteligencia de una cooperación integral de corto plazo con el nuestro.

Friedman, sabe que la construcción del final del periodo hegemónico estadounidense está caducando -al menos como lo conocemos- y que un salvoconducto eficaz a una realidad no tan amenazante empieza con decidir la suerte de actuar como región norteamericana. Ahí está la astucia de apostarle a México en su acertijo calculado.

México y su potencialidad puede representar el recurso eficaz para Estados Unidos que haga controlables en el presente los errores que no fueron evitables en el pasado.

Sin embargo, de este lado debe imperar la mesura. A veces, volver espectacular el inicio de un periodo político, como el que hoy vivimos, vacía la fuerza del final de su resultado, sobre todo cuando lo que muchas veces termina resolviendo algo no es una solución planeada sino una alternativa poco esperada.

Los mexicanos sabemos de estos diagnósticos y expectativas que al final de cuentas resultan ser pasos que hacen cambiar todo en el corto plazo, para encontrar realidades que no cambian nada el largo plazo.

Para muchos, la opinión del escritor norteamericano podría ser un generador de creencias, de información individual, que lejos de evolucionar en conocimiento tiene el ingenio de reproducir expectativas por necesidad o por interés.

Parecería ser una especie de escritor afamado que llegó a subastar lo que alguna vez fueron puntos de vista respetables hasta convertirlos en puntos de venta arrendables.

Sin embargo, la necesidad de hacer de México el país de las expectativas como potencia del mundo, evidencia que la apuesta no es por México sino por la necesidad de norteamericanizar la agenda mexicana o poner a México en el centro de las fórmulas de progreso norteamericanas.

Si así fuera entonces Friedman no se equivoca en su verdadera apuesta. Las palabras sólo pueden ser interpretadas no por la libertad de su intención al mencionarlas sino por el resultado que provocan al lanzarlas.

Friedman busca hacer entender a Estados Unidos que sólo a través de una agenda regional donde los problemas de unos son la solución de otros, resulta ser el anzuelo para abatir la somnolencia norteamericana. El desarrollo de México es la gran oportunidad de dinamitar a Estados Unidos. Se acabaron las apariencias bilaterales por la necesidad de operar en una dinámica regional.

Pero eso no significa que los mexicanos tengamos que confundirnos. Lo que debe resultar claro, es que es (no será) China y Asia la región más competitiva del mundo en el Siglo XXI. La lógica de la realidad y de análisis verdaderamente serios por diferentes entidades lo han anticipado hasta el cansancio. Sin embargo, ni China es la catedral del consumo mundial sensacionalizada por el marketing socialista ni Estados Unidos es el imperio intocable que fue. Las tonalidades hacen entender los extremos.

No obstante, si México desea tomarle la palabra al heraldo americano, para juntos enfrentar los retos regionales, comparto 8 acciones que en mi siguiente colaboración explicaré con detenimiento con las que podemos hacer frente a la expectativa de convertirnos -ahí sí- en el país emergente con mayor confiablidad de crecimiento permanente en el largo plazo:

Especializar a México en la pentaproductividad de la Minería, de los sectores de Turismo-entretenimiento, energía, telecomunicaciones y logística.

La eficacia y velocidad para ENTENDER y dejar de hablar de la economía del conocimiento con la industrialización de la creatividad mexicana.

Enfocar el centro de las políticas públicas a la salud, la educación y la competitividad: Ser importadores de conocimiento y exportadores de centros educativos.

Crear el mercado financiero de conocimientos e intangibles más importante de América.

Ciudadanizar el desarrollo a través de un nuevo modelo de finanzas públicas que permitan coinversiones estratégicas y no concesiones que monopolizan.

Emprender la revolución temática de la urbanización metropolitana reconociendo el potencial de usos de suelo con vocaciones económicas y con movilidad inteligente.

Del Estado de Derecho del discurso al Estado competitivo de la realidad: el desmantelamiento de los monopolios hacia la competitividad estratégica.

Implementar una diplomacia económica regional pero con geopolítica-láser nacional.

El juego con Norteamérica no tiene, ni tendrá una conclusión final; nada ha terminado, la vecindad geográfica necesita de suficientes juegos estratégicos para llegar al punto óptimo de realidades conjuntas frente a los desafíos globales. No pueden ya imponerse agendas temporales por discurso ni predecirse realidades absolutas en artículos.

Estoy cierto que el crecimiento de un país o una región no se decreta, se genera.

Adoptar la audacia para trabajar y no para aceptar la etiqueta de Friedman, significa observar y reducir detenidamente nuestras expectativas, pues es ahí donde encontraremos enormes oportunidades ocultas pero reales a nuestros ojos.

Contacto

Sierra Mojada 620, Oficina 502
Torre Magnum
Colonia Lomas de Chapultepec
11000  México, D.F.

Teléfonos:
(52 55) 5202-3776
(52 55) 5202-3029

Email:
info@consejomexicano.org