40 años de la relación México-China: Urge una nueva estrategia mexicana
El Financiero
El 14 de febrero pasado se cumplieron 40 años del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre México y la República Popular China. Fue ocasión de celebrar el amor y la amistad entre ambos países y de registrar los avances alcanzados, pero también de reflexionar sobre los desafíos y oportunidades que presenta nuestra relación en una perspectiva de largo plazo. Lo que quedó muy claro en un estupendo evento que promovió el Centro de Estudios China-México de la UNAM es que China tiene una estrategia al respecto y que México no la tiene.- y la requiere urgentemente.
El foro, auspiciado por las Secretaría de Relaciones Exteriores de ambos países, la Comisión de Relaciones Exteriores, Asia Pacífico, del Senado , CECHIMEX y el China Institute for Contemporary International Relations, mostró el pasado, presente y futuro potencial de nuestras relaciones en la esfera de la política, la economía y la cultura.
La presencia de cuatro ex-embajadores mexicanos en Beijing, permitió hacer un recuento de lo mucho que se ha avanzado desde que el Presidente Echeverría decidió firmar en 1982 el acuerdo y nombrar acertadamente a Eugenio Anguiano, joven economista con visión estratégica, como primer embajador de México en ese país. El evento también permitió entrever el gran esfuerzo que ha realizado China desde 1974 para formar diplomáticos y técnicos capaces de implementar su estrategia en América Latina. Todo ello ha redundado en un mayor entendimiento entre ambos países, en un gran número de acuerdos de cooperación en muy diversos frentes y en un volumen creciente de comercio e inversiones.
Un reto formidable, como lo hemos reiterado en esta columna y lo señalara muy bien el Embajador Jorge Eduardo Navarrete en su intervención, reside en la desfavorable balanza comercial para nuestro país. En 1972 y todavía en 1992 nuestras importaciones de China eran menos de una décima parte del 1% de nuestras compras al exterior y nuestras exportaciones mayores- alrededor de un 1% del total. Hoy, gracias al empuje de sus inversiones y desarrollo tecnológico propio, China es nuestra segunda fuente de importaciones; pero nuestra balanza comercial ha pasado a ser desfavorable en proporción de 11 a 1- debido a nuestra debilidad productiva y tecnológica; sus inversiones en México están muy lejos de cumplir su potencial-frente a su deslumbrante despliegue en América del Sur, Asia y África- y los productos chinos desplazan a los mexicanos en los EEUU y Europa.
El foro mostró también que no existen hoy condiciones para mejorar significativa mente esa relación por dos motivos fundamentales: no hay una visión estratégica de desarrollo a largo plazo en México y mucho menos un posicionamiento respecto al nuevo mapa económico mundial; ni un marco de políticas e instrumentos de fomento sectorial y regional. Mientras que un representante de PROMEXICO en la reunión seguía hablando de un acuerdo más de libre comercio con China para resolver nuestros problemas, el Embajador de China en México se refirió a la necesidad de construir un nuevo futuro de negocios y cooperación a partir de megaproyectos económicos conjuntos .
A mi pregunta sobre esos proyectos y la necesaria cooperación en educación, ciencia y tecnología, el Embajador me respondió que China veía la posibilidad de grandes proyectos productivos y sobretodo de infraestructura, subrayando el ámbito de la energía, las comunicaciones y los transportes. Destacó el potencial de trenes de gran velocidad que México necesita y donde China consiguió experiencia reciente. Reconoció también el carácter indispensable de la cooperación en recursos humanos, ciencia y tecnología.
He ahí el gran desafío. China, ha construido desde 1979 una nueva estrategia que le ha permitido crecer a una tasa acelerada y convertirse en la segunda economía mundial. Según Goldman Sachs logrará ser la primera en 2027 en dólares corrientes; según el FMI en 2016- a paridad de poder adquisitivo. En lo que no hay duda es en que China está afinando cada vez más sus estrategias regionales y globales, como lo señalan Joseph Nye de Harvard y el español Augusto Soto de la Fundación Elcano en artículos recientes.
Lo constata la creación en diciembre de dos fondos de inversiones para EEUU y la UE por 225 mil millones de EUROS, apoyados por sus reservas de 3.2 billones USD; el arrendamiento por 35 años del puerto de El Pireo; la compra de territorio en Islandia- patrón seguido ya en África y América Latina. Lo evidencian sus inversiones en infraestructura y los 60 foros sectoriales bilaterales en los EEUU.
En nuestra región China es ya el primer socio comercial de Brasil, Chile y Perú. Pocos notaron que fue la primera potencia en saludar a la naciente CELAC, (sin presencia extrarregional) y que se ha acercado ya a la Alianza del Pacífico de 5 países de AL.
A México le falta una estrategia de largo plazo, incluyendo a los EEUU y China.

