Asociados en la prensa

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La política de la falta de crecimiento

Escrito por Luis Rubio el .

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LA INCAPACIDAD DE LA ECONOMÍA MEXICANA DE LOGRAR ALTAS TASAS DE CRECIMIENTO ha sido tema de controversia desde hace décadas. De hecho, al menos desde los setenta, no ha habido gobierno alguno que no haya emprendido alguna iniciativa orientada a estimular el crecimiento. Unos lo hicieron con gasto gubernamental financiado con deuda, otros con ambiciosas reformas y algunos más con una administración financiera estable y confiable. Aunque ha habido algunos años buenos, es patente el hecho de que el crecimiento ha sido sensiblemente inferior a las necesidades del país y a lo que los economistas estiman como factible. Este año, por ejemplo, las dos fuentes principales de crecimiento serán las exportaciones y el consumo interno, ambos producto de la economía estadounidense a través de las remesas que envían los mexicanos residentes allá y de las importaciones que realizan de fabricantes nacionales.

Hay un sinnúmero de diagnósticos que pretenden explicar el fenómeno. Unos enfatizan problemas de seguridad e infraestructura, otros argumentan la ausencia de Estado de derecho y de capacidad de hacer cumplir los contratos. No tengo duda que todos esos diagnósticos son parte del problema, pero me parece que hay un problema más profundo que explica al conjunto de una manera más convincente. Si uno observa el hecho de que la inversión del exterior crece a tasas sensiblemente superiores a la inversión nacional, no es difícil explicar porqué: mientras que la inversión del exterior goza de garantías legales sólidas gracias al TLC, la nacional es sumamente dependiente del humor del gobierno en turno. El hecho de que un gobierno tenga capacidad de influir constituye un factor sumamente obvio de que hay algo que está mal.

Mi impresión es que el problema de fondo que padecemos es que el país viene de una era en que el gobierno se constituyó a partir de un movimiento revolucionario y no ha dejado de actuar como tal. Es decir, a diferencia de los gobiernos que emanan de la sociedad o que pretenden responder a sus demandas y necesidades, el nuestro proviene del grupo que ganó la justa revolucionaria y que nunca se sintió obligado ante la población. Fidel Velázquez, el legendario líder obrero, afirmó en alguna ocasión que el gobierno “llegó por las armas y por las armas tendrán que quitarlo”. El punto es que nuestro sistema de gobierno no ha evolucionado hacia la democracia o la búsqueda de formas que le permitan profesionalizarse. Si uno observa la forma en que las reglas del juego (las reales, no las que están en las leyes y reglamentos) se modifican cada que entra una nueva administración, es difícil no concluir que existe un problema fundamental de falta de institucionalidad en la estructura gubernamental.

El problema se ha agudizado en la medida en que el sistema se modificó a partir de los noventa cuando la primera gran reforma electoral llevó a que el sistema unipartidista pasara a ser de tres partidos. Es decir, la democracia mexicana ha dado importantes pasos en materia electoral, pero nunca abrió el sistema en términos de poder. Lo que las diversas reformas electorales a partir de 1996 hicieron fue abrir el sistema a dos nuevos actores, el PAN y el PRD, pero sin alterar la estructura del poder en la sociedad mexicana. Esto no es bueno ni malo, excepto que, fuera de incorporar a esos partidos en la estructura de poder, no mejoró la calidad del gobierno o la legitimidad del sistema. El hecho de que el crecimiento de la economía no haya mejorado lo dice todo.

El problema de fondo es que no se pueden lograr los objetivos que se han perseguido a través de ese conjunto (disímbolo) de reformas sin que se modifique el sistema de gobierno, porque mucho de lo que impide la consecución de las reformas y su éxito se remite a la forma de funcionar (o no funcionar) de nuestro sistema político. El problema del poder se manifiesta de diversas maneras: en la conflictividad permanente, en la pésima calidad de la gobernanza que caracteriza igual al gobierno federal que al de los estados y municipios, en la falta de continuidad de las políticas públicas, en la inseguridad y la ausencia de un sistema judicial que resuelva los problemas cotidianos.

El problema es obvio y se manifiesta en los diagnósticos que se discuten en la arena pública, pero sólo se resolverá en la medida en que la sociedad obligue a los políticos a responder o que surja un liderazgo capaz de iniciar una construcción institucional moderna y funcional. Las elecciones recientes fueron un buen principio, pero el reto es enorme.

 

Twitter: @lrubiof

Fuente: Reforma

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Planeación de una fuga

Escrito por Raymundo Riva Palacio el .

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La fuga de Joaquín El Chapo Guzmán comenzó a planearse probablemente en abril de 2014, pocas semanas después de ingresar al penal de máxima seguridad de El Altiplano, cuando ingenieros geólogos escogieron cuál cara de la cárcel tenía el subsuelo más adecuado para construir el túnel de la evasión. Sus personeros compraron en mayo varias propiedades en la zona, incluido el terreno donde construyeron la casa donde se abrió la boca del túnel. Pero el escape fue más que una obra de ingeniería, corrupción y ruptura de los protocolos de seguridad. Una estrategia legal acompañó el desarrollo de la obra que al final le permitió su segunda fuga.

El Chapo Guzmán tenía un ejército de 14 abogados acreditados en El Altiplano, que le permitía tener acceso a ellos de manera permanente, fuera de los horarios normales establecidos, o incluso los fines de semana. Había muchas razones para ello. Trabajaban los amparos para evitar su extradición a Estados Unidos, o buscaban quitarle acusaciones mediante alegatos de violaciones al debido proceso. La coyuntura se la había dado el nuevo perfil garantista de la Suprema Corte de Justicia, que permitió, por ejemplo, la liberación de la secuestradora francesa Florence Cassez, y del viejo capo Rafael Caro Quintero, cuyo abogado Efraín García Ramírez se sumó recientemente a su equipo.

La otra batalla legal que desarrollaron sus abogados fue para ganar privilegios dentro del penal. Uno muy importante, que le permitió el acceso casi ilimitado a sus abogados, fue por “incomunicación”; los jueces se lo otorgaron. Otro fundamental fue para tener televisión en su celda. Por reglamento, ese tipo de aparatos no son permitidos, pero El Chapo Guzmán, como otros internos en El Altiplano, logró que un juez le autorizada la televisión.

Las autoridades del penal arreglaron la televisión para que no pudiera ser transformada en un transmisor o un aparato de comunicación, y sólo tenía posibilidades para ver dos canales locales. Lo que hacía El Chapo era mantener la televisión prendida todo el tiempo –incluso así se aprecia en el video dado a conocer por las autoridades en el momento en que se fuga– y a todo volumen, incluso cuando estaba durmiendo.

La reflexión en retrospectiva es que la televisión sirvió para mitigar el ruido de la construcción del túnel, que se hizo completamente desde el exterior hasta su celda. Las prisiones de máxima seguridad tenían sensores, pero en El Altiplano ya no existen. Había un sistema de videovigilancia remoto en la Policía Federal que incluía audio en las regaderas, pero tampoco existe. El ruido de la televisión sirvió para ocultar al máximo que se estaba construyendo un túnel hacia la celda de Guzmán.

Los artilugios legales de El Chapo no fueron los únicos en la planeación de la fuga. El túnel llegó exactamente a la regadera de su celda, que era la última en el pabellón donde se encontraba, y de la cual no fue cambiado durante meses, que es una violación del protocolo, porque se les mueve con regularidad para evitar, precisamente, que lo tengan ubicado. Quien autoriza el cambio de celda es el Comité Técnico del penal, que conforman el director, los subdirectores y todos los jefes de unidad. No está claro si hubo peticiones o no de cambio de celda, o si también interpuso un recurso legal para evitar que lo trasladaran a otra. Las autoridades han estado buscando un dispositivo de posicionamiento global (GPS) que pudiera haber dado las coordenadas exactas de la ubicación de la regadera en la celda, pero hasta el momento no han encontrado nada.

Por qué se determinó la fuga esa noche, no está claro. Sin embargo, hay sospechas de que la fecha se tomó con bastante antelación. El largo de su pelo es una muestra de ello. A los internos se les rapa cuando llegan y cada semana van a la peluquería para mantenérselos corto. Sin embargo, el largo del pelo de Guzmán era de cuando menos 25 días, lo cual rompió con el protocolo e introdujo una de las varias sospechas de colusión interna.

El día que se escapó El Chapo comenzó como siempre, entre 6:00 y 7:00 de la mañana, la hora máxima para el pase de lista. Sin causa aparente, porque no había juzgados ni diligencias, se reunió dos horas esa tarde con su principal abogado, Adrián Granados, al término de la cual regresó a su celda y se acostó. De acuerdo con los videos del penal, hacia las ocho y media de la noche se levantó y comenzó a caminar de un lado para otro.

El comisionado nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, declaró a la prensa que esos movimientos siempre los hacía. Falso. Es cierto que no era inusual en él caminar de esa manera, pero sí su comportamiento. Varias veces se acercó a observar el piso de la regadera, inclusive una vez en que orinó. Quienes monitoreaban su celda en el penal, la Policía Federal y el Cisen, no repararon en la anormalidad de sus movimientos.

Rubido aseguró que la razón por la que se agachó en la regadera fue para lavar ropa. Tampoco es cierto. Nunca lavó su ropa, El Chapo siempre daba a que se la lavaran. Tampoco repararon lo extraño que fue que anduviera en calcetines y se calzara sus tenis. Se les fue en las narices, con lo que consumó una planeación en varios frentes y sofisticada, que se ejecutó pacientemente durante meses, para vergüenza de las autoridades federales.

 

Twitter: @rivapa

Fuente: El Financiero http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/planeacion-de-una-fuga.html

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El retrato de Adele

Escrito por Foro Internacional Anáhuac el .

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Catherine Prati Rousselet*

Este verano, cuando la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) busca desesperadamente parar la destrucción deliberada del patrimonio cultural en Oriente Medio, se proyecta la cinta La dama de oro. Relata cómo, después de singular batalla legal, la Mona Lisa austriaca (Retrato de Adele Bloch-Bauer pintado por Gustav Klimt, 1907), secuestrada por el III Reich en la época del Anschluss (1938), se convierte en el icono de la neoyorquina Neue Galerie.

Sin duda, constituye un idóneo, lo que se llama en jerga pedagógica, pretexto, para reflexionar sobre qué y cómo la esquizofrénica sociedad del siglo XXI pretende “velar por la conservación y la protección del patrimonio universal de libros, obras de arte y monumentos de interés histórico y científico” (artículo 1.2.c de la Constitución de la UNESCO)

Poco después de la destrucción (2001) de los Budas en Bamiyán (Afganistán), la UNESCO adoptó la “Declaración relativa a la destrucción intencional del patrimonio cultural” (2003). Recuerda los principios relativos a la protección del patrimonio cultural tanto en tiempos de paz como en caso de conflicto armado de carácter internacional o no y hace referencia a las diferentes acepciones del concepto “crímenes de guerra” enunciadas en el inciso 2 del artículo 8 del Estatuto de Roma (acta constitutiva de la Corte Penal Internacional). Entre otros, se entiende por “crímenes de guerra”: “Dirigir intencionalmente ataques contra edificios dedicados a la religión, la instrucción, las artes, las ciencias o la beneficencia, los monumentos, los hospitales y los lugares en que se agrupa a enfermos y heridos, siempre que no sean objetivos militares” (inciso b. ix).

Después de los talibán, son los yihadistas de Daesh que se ensañan con los vestigios milenarios, que consideran promotores de la idolatría y, por ende, ofensivos ante la ley islámica. En marzo destruyeron el sitio de Nimrud, antigua capital del imperio asirio fundada hace más de 3,300 años. En Mosul, también en Irak, en el museo, la biblioteca y la universidad se destruyeron antigüedades, quemaron libros y manuscritos preciosos. Más recientemente, en la ciudad de Hatra, en el norte del país, capital del primer reino árabe, las máquinas demoledoras atacaron a las fortificaciones.

La dilapidación del patrimonio cultural siempre ha sido un efecto colateral de la guerra, invasiones y expansión colonial, patrocinada por individuos o como campaña de Estado. Aparentemente, fue en 1683, al exponer al público de manera permanente una colección privada legada a la Universidad de Oxford (Reino Unido) que surgió el concepto de museo. En 1793, con la nacionalización de los bienes reales, nació el Museo del Louvre (París), precedente de museos nacionales europeos y norteamericanos, receptorios de infinidad de tesoros adquiridos de múltiples formas.

 

Hasta el momento, ha sido muy discreta la respuesta de la comunidad internacional a las exhortaciones del secretario general de las Naciones Unidas y de la directora general de la UNESCO, Irina Bokova, para “frenar el tráfico ilícito de bienes culturales, que participa directamente en la financiación del terrorismo” relacionado con “la locura criminal de quienes destruyen la cultura”.

A las limpiezas étnicas sucede ahora la limpieza cultural; en efecto, “no podemos permanecer en silencio”.

 

*Profesora de Derecho Internacional Público, Facultad de Estudios Globales, Universidad Anáhuac-México Norte.

 

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Lecciones de la fuga

Escrito por Andrew Selee el .

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Los pájaros construyen nidos. Los castores construyen represas. Los líderes del Cártel de Sinaloa construyen túneles. Son leyes inalterables de la naturaleza. Y una de estas tres leyes se acaba de poner en evidencia esta semana para que no se nos olvide la lección. Joaquín El Chapo Guzmán Loera se fugó, y por un túnel hecho precisamente a su medida y para su comodidad. Y con eso cambió la narrativa del debate sobre el crimen organizado en México.

Es trágico que se haya escapado, pero la lección que deja, es la urgencia de seguir luchando por un Estado de derecho a la altura del país y sus aspiraciones. Si lo único que sacamos de aprendizaje de esto es que se necesitan cárceles más seguras o un proceso de extradición más robusto, perdemos de vista el problema de fondo, que es el hecho que siguen existiendo demasiados grupos criminales que logran operar libremente porque las inversiones en policías profesionales, ministerios públicos capaces y tribunales con credibilidad tardan en tener efecto y no siempre producen los resultados esperados.

Si bien el problema del momento es una cárcel que resultó no ser suficiente para cuidar a uno de sus presos más peligrosos, el problema de fondo es de cárceles que se llenan de inocentes y los que cometen infracciones menores,  y rara vez de los que realmente hacen daño a la sociedad. Es decir, el sistema sigue funcionando al revés.

México sí ha tenido algunos logros en construir un mejor Estado de derecho que hay que reconocer. La Suprema Corte ha ganado un espacio de legitimidad que la ha permitido pronunciarse en muchos de los temas más candentes del día con una voz independiente, y la reforma al sistema judicial, que va lento pero va, tiene la posibilidad de agilizar el sistema y hacerlo un poco más transparente.

Hay evidencias de algunos cuerpos policiacos más profesionales y menos penetrados por el crimen organizado, aunque no en todos lados (y siguen siendo la excepción, no la regla), y algunos grupos especialmente violentos, como Los Zetas y Los Templarios, parecen estar bastante desarticulados, si bien no desaparecidos.

Pero todos estos cambios quedan cortos todavía a las esperanzas de la gente y la necesidad de un México moderno, pujante y ambicioso. La debilidad del Estado de derecho es el lastre que mina el crecimiento, que socava las posibilidades de desarrollo y que mancha la imagen del país. El escape de El Chapo sirve para recordarnos el trecho que aún existe entre lo que esperan los mexicanos y lo que ha cambiado en realidad y para enfocar la atención nuevamente en la necesidad de reformas profundas en el sistema de justicia y penal.

En el extranjero la nota de El Chapo ha captado mucha atención -por lo menos hasta que el acuerdo con Irán la desplazó el martes- y no ha sido benéfica para la imagen del país. En Estados Unidos, en particular, se nota una frustración entre funcionarios, sobre todo los de las agencias de seguridad, por la fuga del capo y quieren subrayar la importancia de la extradición para que no vuelva a pasar. Pero al final de cuentas, México es un país soberano y puede decidir si extradita o no a los capos que captura en territorio nacional.

Pero sospecho que la lección más importante no tiene que ver con cárceles más seguras ni la extradición, sino más bien con la urgencia de seguir transformando y profesionalizando todas las instituciones que forman parte de construir un Estado de derecho fuerte -cuerpos policiacos, fiscales, tribunales, cárceles, comisiones anticorrupción, institutos para la transparencia y muchos más para que los problemas de fondo- la penetración del crimen organizado, la corrupción en la vida pública y la poca credibilidad que tienen las instituciones frente a la sociedad -se vaya transformando y con eso disparar el crecimiento y cambiar la imagen del país- mientras eso ocurre la colaboración entre Estados Unidos y México debe seguir y seguirá, aun con las opiniones encontradas en ambos lados de la frontera.

 

Twitter: @SeleeAndrew

Fuente: La Silla Rota http://lasillarota.com/lecciones-de-la-fuga/Andrew-Selee#.Va1ihPl_Oko

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CNTE, llegó la hora

Escrito por Raymundo Riva Palacio el .

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La orden de arranque de la ofensiva política y jurídica gubernamental en contra de la Sección 22 de la Coordinadora magisterial fue el anuncio del gobernador Gabino Cué de la desaparición del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca, equivalente a una Secretaría de Educación, que desde 1992 estaba en manos de la disidencia de los maestros que tenían en su poder la rectoría de la educación. “Es una provocación”, respondió inmediatamente el líder nacional Rubén Núñez, quien dijo que la decisión los había tomado por sorpresa. No es así.

Como se explicó el 10 de julio pasado en este espacio, el principio del fin de esa dirigencia fue la demanda penal que interpuso la organización Mexicanos Primero –con el respaldo de Los Pinos– en contra de Núñez por fraude al erario. Ese golpe fue perfecto, porque inutilizó al jefe público del movimiento durante varios días y lo obligó a cambiar de estrategias. La demanda lo distrajo de sus tareas de organización y envió un mensaje a la dirigencia de la Coordinadora: los términos en los que negociaron y dialogaron durante la primera parte del sexenio, se acabaron. Habían cambiado radicalmente. Y lo comprobaron el martes.

La decisión para desaparecer el IEEPO fue procesada en la Secretaría de Gobernación y estaba tomada desde la semana pasada. En una entrevista en Radio Capital y Efekto TV, Cué dijo que esa posibilidad era analizada a fin de restarle el poder a la Sección 22, que tenía sindicalizado al 80 por ciento de ese órgano que se creó como resultado de la descentralización educativa en el gobierno de Heladio Ramírez. 

“Estamos trabajando este factor de coacción a través de espacios que en su momento se otorgaron y que hoy a la luz de una nueva ley posiblemente ya ni siquiera son necesarios los espacios en un órgano que en su momento se creó bajo circunstancias específicas”, dijo.

Varios días antes se habían hecho llegar mensajes desde la ciudad de México a algunos de los líderes menos beligerantes, para que tuvieran claro que en esta ocasión el gobierno federal estaba determinado a ir contra los dirigentes rebeldes. Algunos recularon y pasaron a un repliegue táctico. Otros no tuvieron la capacidad para leer los mensajes que les transmitía el gobierno. Núñez dijo que no iban a permitir que a través de la fuerza pública, el gobierno impusiera “la mal llamada” reforma educativa, y que tendrían una reunión de emergencia. Alistaron sus armas.

La Sección 22 urgió ayer martes a concentraciones y mítines “masivos” permanentes, que detonaron bloqueos en el centro de Oaxaca capital, toma de camiones y tranvías turísticos. En paralelo, se fueron a una Asamblea Estatal. La tensión escaló. Los tres mil policías federales que se encontraban en Oaxaca desde la víspera de las elecciones del 7 de junio y los 500 que se les sumaron la semana pasada para las festividades de La Guelaguetza, fueron rápidamente desplegados, junto con otros seis mil policías estatales en instalaciones estratégicas. En el gobierno federal prepararon la ejecución de decenas de órdenes de aprehensión en contra de varios de sus dirigentes, algunos vinculados a la guerrilla. El portal Oaxaca Político reportó que serían 30 las órdenes que se cumplimentarían por delitos federales como ataques a vías de comunicación, secuestro a funcionarios federales, lesiones contra policías federales, bloqueo a instalaciones de Pemex, toma de casetas, robo y usufructo de recursos federales.

Según Oaxaca Político, los principales líderes contra quienes se ejecutarían las órdenes de aprehensión son Núñez; María del Carmen López Vásquez, miembro de la Unión de Trabajadores de la Educación, una de las alas más radicales de la Sección 22 y vinculada al EPR; y Othón Nazariega, miembro de los grupos de choque de la disidencia magisterial. López Vásquez, La Jicayán, también es miembro del Frente Popular Revolucionario, una organización fachada del Ejército Popular Revolucionario. En la escalada de beligerancia, el Frente emitió un comunicado en el cual hizo un llamado a todas sus fuerzas a estar alertas para enfrentar las operaciones federales en el estado.

La disidencia magisterial dejó de tener hace tiempo la iniciativa, cuando en vísperas de las elecciones intermedias quiso humillar aún más al gobierno y sabotear las elecciones. No vieron las ominosas señales. La tarde del 5 de junio, camino a una reunión con el subsecretario de Gobernación, Luis Miranda, las escoltas del secretario Miguel Ángel Osorio Chong los detuvo para llevarlos a hablar con él, quien les advirtió de que si generaban violencia, las Fuerzas Armadas responderían para garantizar la paz. Aviones militares y convoyes salieron esa misma noche al sur del país.

La siguiente fue cuando el subsecretario Miranda, con quien habían llevado la relación durante el sexenio, dejó de recibirlos. El subsecretario, engañado por la disidencia magisterial, fue relevado completamente de esa tarea. El tercero fue la denuncia penal contra Núñez. En este espacio se publicó el 10 de julio que una persona cercana a Los Pinos describió el ánimo en la casa presidencial sobre el proceder: “ahora sí”, dijo lacónicamente. Faltaba ver si habría instrucción y ejecución, se planteó. Ayer martes, en plena necesidad de mostrar tras la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán que sí hay gobierno, que sí hay decisión, que sí toma decisiones el presidente, ya no hubo más señales, sino realidades. La larga noche de la relación con los maestros rebeldes, llegó a su fin.

 

Twitter: @rivapa

Fuente: El Financiero http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/cnte-llego-la-hora.html

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Trompetas y trompetillas

Escrito por Gabriel Guerra el .

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Un trompeta, queridos lectores, no es un instrumento musical transgénero, sino, como lo define el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, un “hombre insignificante o despreciable”. Una trompetilla es, según el mismo referente, el mosquito que al volar produce un zumbido.

Donald Trump ciertamente no es insignificante, aunque muchos lo consideran despreciable. Los ruidos que de él emanan son mucho más sonoros que los de un mosquito, e igualmente molestos e irritantes.

El magnate estadounidense siempre ha sido un mago de la promoción, especialmente cuando de su persona y sus negocios se trata. Heredero de una pequeña fortuna, este hijo de un próspero desarrollador de vivienda ha basado su emporio en una combinación de visión empresarial, manipulación de las reglas y descarada presencia mediática.

Trump personifica todos los excesos y abusos de la “época dorada” de los años ochenta del siglo pasado, en los que mientras más extravagante, presuntuoso y ostentoso, mejor parecía todo. Nadie mejor que él para encarnar esa etapa, en la que también crecieron de manera desmedida el endeudamiento público y privado, el déficit presupuestal y la desigualdad económica en Estados Unidos.

Como a muchos de los ricos ochenteros, las deudas lo alcanzaron, lo abrumaron y lo forzaron, en 1991, a declarar la primera bancarrota de sus negocios, de las cuatro que en total ha incurrido, dentro de lo que en EU se conoce como el Chapter 11.

En su libro The Self-Made Myth: The Truth About How Government Helps Individuals and Businesses Succeed, los autores Brian Miller y Mike Lapham se ocupan, entre otros, del famoso Donald, y de cómo a punta de abogados, demandas y subsidios, además de argucias y triquiñuelas legales, fue armando su fortuna y poniéndose a salvo de sus acreedores y de todos aquellos que tenían asuntos pendientes con él. Trump ha obtenido quitas, perdones y apoyos que, sumados a su herencia y a los proyectos en los que ha contado con el beneplácito o apoyo abierto de diversas instancias de gobierno, contradicen su discurso antigubernamental y de hombre forjado por sí mismo.

Nada nuevo en que un político o un empresario sea hipócrita o tenga doble discurso. Y si se trata de empresario devenido personaje de TV y aspirante a político, menos aún. Pero sumemos a todo lo anterior algunos detalles de su vida, desde sus sonados y conflictivos divorcios, su ir y venir de un partido a otro, sus generosos apoyos al Partido Demócrata del que tanto critica, y es razonable concluir que la congruencia, la decencia y la honestidad no son las marcas de este hombre.

Su calidad empresarial ya era conocida, su lado humano también, mas no por ello ha dejado de sorprender su discurso agresivo y ofensivo. Primero su diatriba contra México y los mexicanos, que tantas reacciones ha provocado en las comunidades latinas dentro de EU y en muchos países latinoamericanos. Ahora, sus ataques personales contra John McCain, cuestionando su heroísmo durante su cautiverio en la Guerra de Vietnam.

Habrá quien piense que Trump está loco o que es un mal hombre. Lo cierto es que Trump tiene una estrategia muy clara para tratar de ganarse al segmento más radical, más derechista, xenófobo, retrógrada y fundamentalista del Partido Republicano. Esos son los activistas, y los que más probablemente saldrán a votar en las elecciones primarias de ese partido, con lo que Trump busca asegurar un porcentaje suficiente de los votos para sobrevivir en la contienda y elevar sus bonos.

La apuesta no es descabellada ni tampoco novedosa: apelar a los más bajos instintos del electorado le ha dado frutos a muchos, y las encuestas muestran que hasta ahora a Trump le está funcionando la jugada.

En algún momento, esperemos, el sentido común y la decencia se impondrán.

 

Analista político y comunicador.

Twitter: @gabrielguerrac

 

Fuente: El Universal http://www.eluniversal.com.mx/entrada-de-opinion/articulo/gabriel-guerra/nacion/2015/07/20/trompetas-y-trompetillas

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¿Fin a la Guerra Fría?

Escrito por Ana Paula Ordorica el .

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La sorpresa el 17 de diciembre pasado fue para el mundo entero. Tras 54 años de no tener relaciones diplomáticas, Estados Unidos y Cuba anunciaron que éstas serían restablecidas.

¿Significa esto el fin de la Guerra Fría?

Quizás sea el principio de uno de los últimos resquicios de esa guerra que amenazó con llevar al mundo a la guerra nuclear en más de una ocasión entre los años 60 y 90.

Sólo el principio, por varias razones. Primero que nada porque la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos implica un largo camino. Tan sólo ayer, en el izamiento de la bandera cubana en Wa-shington, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, declaró que no habrá normalización plena hasta que se logre la eliminación del embargo, la devolución de Guantánamo y el respeto a la soberanía de Cuba.

Y de tratar de tocar temas como democracia o derechos humanos el canciller fue enfático: nada de nada.

Estos temas pueden conformar una agenda breve, pero no por ella poco compleja. La eliminación del embargo con Cuba es una decisión que no depende del gobierno de Obama sino del Legislativo, dominado por los republicanos, que no están nada contentos con este acercamiento con Cuba.

Una base fuerte de su electorado es el sector cubano-americano que lleva décadas esperando que la justicia le llegue a los Castro vía la muerte o la inviabilidad de su régimen por los embargos económicos.

Hoy ese sector del electorado, que cuenta con un buen poder económico, está muy enojado con el presidente Obama y con su acercamiento a Cuba sin que éste entregue nada a cambio –así lo ven ellos.

El tema de Guantánamo ha sido una promesa incumplida del presidente Obama. Promesa desde la campaña presidencial de 2008 que por motivos de seguridad nacional le ha sido imposible cumplir. Difícil vislumbrar un cambio en el manejo de esta prisión estadunidense en la isla en fechas cercanas.

Y el respeto a la soberanía cubana suena más fácil de lograr de lo que en los hechos ocurrirá. ¿Qué pasará con todas las inversiones estadunidenses que están ansiosas de entrar e invertir en Cuba? ¿Van a poder entrar a dejar dinero estadunidense en un país que lleva siendo gobernado por sólo dos hermanos en casi seis décadas? ¿Con qué argumento sostendrá el gobierno de Obama su respeto a la democracia en el mundo si en Cuba se hacen de la vista gorda ante una dictadura tan evidente?

Y más allá de Cuba, la Guerra Fría sigue en pie, aunque de manera distinta, en otros puntos del mundo como Ucrania, Chechenia y las bases que quiere poner la OTAN cerca de lo que Rusia considera su esfera de influencia. 

Así que si bien este acercamiento entre EU y Cuba constituye una buena noticia para la diplomacia mundial, llamar este momento el fin de la Guerra Fría me recuerda a aquél ya reconocido error de Francis Fukuyama, que declaró que tras la caída de la URSS se daba el “Fin de la historia” por haber concluido el choque de civilizaciones.

Choque que, como bien sabemos, está más vivo que nunca.

 

Twitter: @AnaPOrdorica

Fuente: Excélsior http://www.excelsior.com.mx/opinion/ana-paula-ordorica/2015/07/21/1035749

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El problema de ser buena candidata

Escrito por Cecilia Soto el .

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De eso se tratan algunas críticas contra Patricia Mercado, la nueva titular de la Secretaría de Gobierno de la administración capitalina; de eso trataron las críticas contra su candidatura en 2006 y muy parecidas fueron las críticas contra mi candidatura en 1994. Según esto, una mujer no puede ni debe representar un proyecto diferente, valioso por sí mismo: tiene que dejar paso al líder y ser parte de su corte. O es parte de su escenografía o representa un proyecto contra el predestinado. Para no quitarle votos debe intentar ser muy mala candidata, aunque la ley electoral la obligue a intentar un mínimo de votos para lograr o retener el registro del partido que la postula. Imposible reto para Patricia Mercado: talentosa, con ideas propias y carisma que se acrecienta cuando sigue su guión y no el de otros.

A diferencia de la elección de 1988, en la que el ingeniero Heberto Castillo declinó a favor de la candidatura del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, gracias a una gran coincidencia programática entre la plataforma del Frente Democrático Nacional y la del Partido Mexicano Socialista, en la elección de 2006 había escasa coincidencia programática entre la plataforma de Patricia Mercado y la de Andrés Manuel López Obrador. Y en el corazón del programa de Patricia no sólo no había convergencia programática, sino objetivos dispares o hasta contrarios. No sólo me refiero a la serie de derechos para las llamadas minorías impulsada en la plataforma de su partido y su combate a toda forma de discriminación, sino, sobre todo, a su concepción de la política como una actividad de ciudadanos libres y autónomos, en contraste agudo con la política que exige militancia ciega y seguimiento acrítico a las decisiones del líder. Imposible declinar.

Entre las razones para aceptar una candidatura testimonial, como la de Patricia en 2006 o la mía en 1994 en la que la derrota es segura, está la de la oportunidad de llegar a los corazones y mentes de cientos de miles o millones de ciudadanos, con un mensaje fresco e innovador. Entre quienes escucharon a Patricia reivindicar la política como una actividad que puede y debe ser ennoblecedora, que forma ciudadanía y como una candidata que sabe que “los grandes problemas nacionales” son apenas una representación abstracta de las preocupaciones y anhelos de hombres y mujeres de carne y hueso que aspiran a ser felices, se encuentran mexicanos y mexicanas que quieren la estafeta para un mejor futuro para este país. Uno hace campaña aun sabiendo que va a perder, convencida del poder de las ideas, de la fuerza de la imagen de una mujer proponiendo una hoja de ruta para un país más justo: cuántas jóvenes candidatas o mujeres destacadas han decidido participar gracias al ejemplo de otras mujeres. Encuadrar a la nueva secretaria de Gobierno como un cuadro “antiLópez Obrador” es equivocarse de referente, revelar las obsesiones personales y desconocer la carrera de Patricia: conciliadora, creadora de numerosas iniciativas para ampliar derechos y mejorar la calidad de la democracia; una carrera plena de triunfos y también de derrotas, sin las cuales es imposible aprender.

Es cierto que el nombramiento de Patricia Mercado como segunda en el gobierno de la Ciudad de México no puede escapar al ejercicio futurista de los columnistas y ociosos. Pero antes de que haya bases para esas especulaciones está el reto de contribuir decisivamente desde la Secretaría de Gobierno a que esta ciudad funcione y no sólo sea un “espacio de libertades”, sino uno donde uno pueda caminar por banquetas amables, que pueda salir de casa seguro de regresar entero y con todas sus pertenencias, que no tenga que enterarse de la manifestación en turno para planear su día, que tenga a la autoridad de su lado para denunciar injusticias o atropellos a la ley. Una ciudad en la que dé gusto vivir.

El jefe de Gobierno hizo un importante cambio de discurso al anunciar el primer tramo de cambios en su gabinete. No hizo mención de las evaluaciones internas y en cambio hizo hincapié en que “hemos escuchado el mensaje de la ciudadanía” y más importante “sé que tenemos que ganarnos la confianza del ciudadano”, una clara admisión de los resultados adversos en la elección pasada. Me congratulo por los cambios de discurso y de gabinete. Y nos encontramos en Twitter: @ceciliasotog

Fuente: Excélsior http://www.excelsior.com.mx/opinion/cecilia-soto/2015/07/20/1035588

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Los cambios de Mancera

Escrito por Genaro Lozano el .

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Las crisis no son para renunciar. Son para enfrentarlas, dijo Miguel Ángel Osorio Chong tras la vergonzante fuga de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo. Las crisis son para hacer ajustes, para leer el contexto y dar timonazo, parece haber dicho el otro Miguel Ángel (Mancera) tras el descalabro electoral sufrido por el PRD en la Ciudad de México y con los cambios en su gabinete.

Reacomodo de cuates, retención de leales, integración de perredistas de otras corrientes, mano amiga a ex opositoras, pero también un ascenso para figuras que gozan de prestigio público. Mancera se tomó su tiempo, pero entendió, a medias, el mensaje de la pasada elección. A medias porque para muchos electores de la Ciudad de México, parte del problema era indudablemente su gabinete, pero el problema principal es la cercanía de Mancera con el gobierno de Peña Nieto. El desdibuje de la voz opositora de la Jefatura de Gobierno. La ausencia de contrapesos.

Sin embargo, se agradece el gesto de los cambios. Porque con ellos, Mancera se sacude casi a mitad del camino para los próximos tres años y deja entrever que hay proyectos de sucesión para el 2018. Porque, como en todo, hay aciertos en sus nombramientos, pero también desaciertos y ausencias.

Tal vez el acierto más destacable sea el de Patricia Mercado, la nueva secretaria de Gobierno. Feminista liberal, mujer de izquierda socialdemócrata, candidata presidencial en el 2006 y con una buena reputación en la sociedad civil, ella será ahora la encargada de la política y negociación en una ciudad que necesita más mediación efectiva y mano amable, en lugar de intimidación y mano dura. Mercado ahí deberá sopesar el derecho a la protesta con la vigilancia del cumplimiento de la ley. No es tarea fácil, pero si Mercado logra tener mayor influencia sobre Mancera y sobre el resto del gabinete que su antecesor, la ciudad ganaría y ella se convertiría en candidata natural para el 2018.

Otro acierto es el de incorporar a Laura Ballesteros como titular del nuevo modelo de movilidad. Después de su salida del PAN, Ballesteros tuvo un enorme tropiezo al competir bajo la bandera del Verde por la delegación Miguel Hidalgo. Una mujer más liberal que el resto del PAN, pragmática y reina del comeback político. Un acierto a medias porque si bien ella es buena técnica del tema de la movilidad, su jefe directo será Héctor Serrano, el peor desacierto de los cambios de Mancera al ponerlo en la Secretaría de Movilidad. El hombre leal de Mancera, pero también el que más problemas le ha causado en opinión pública a su gobierno. Ballesteros tendrá que lidiar con eso, con Tanya Müller, en Medio Ambiente, con Fernando Aboitiz en la Agencia de Gestión Urbana y con una ciudad cuya movilidad colapsa ante la necedad del uso del auto particular.

Un acierto más, pero acompañado de otro desacierto, es el de remover a Joel Ortega como director del Metro. El colapso de la Línea 12 y la persecución política de Marcelo Ebrard le han costado a Mancera daños a su imagen y no han servido de nada para el restablecimiento del servicio en esa línea. Sin embargo, Mancera premia a Nueva Alianza al designar a Jorge Gaviño como nuevo encargado. Un premio inexplicable para un partido que de nada le sirvió al PRD en la pasada elección y que solo representa una rémora más del sistema de partidos mexicano.

Dos aciertos más son los de incorporar a Alejandra Barrales y a Amalia García en el gabinete. Aciertos porque el gabinete de la Ciudad de México se acerca más a la paridad de género y porque Barrales y García podrán ayudar a negociar con las corrientes del PRD en la ciudad.

Finalmente, entre las ausencias del gabinete de Mancera me parece que destaca el no haber invitado al economista David Razú, quien asumió costos por las obras de Masaryk y a quien Mancera abandonó en la contienda por la delegación Miguel Hidalgo. El ex asambleísta Razú fue responsable de la Ley del Programa de Derechos Humanos del DF en el 2012 y el impulsor del matrimonio igualitario en la Ciudad de México. Una pérdida para la ciudad.

 

Twitter: @genarolozano

Fuente: Reforma http://tinyurl.com/q52vqx7

 

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Choque cultural

Escrito por Luis Rubio el .

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Reforma 

Ninguno de los males que nos aqueja en la actualidad es especialmente reciente. Desde hace siglos, los mexicanos conocemos de la corrupción, la criminalidad, las malas prácticas de gobierno, el mal uso de los recursos públicos y la propensión de diversas comunidades, sobre todo en ciertas regiones, a levantarse e imponer su voluntad. Si uno da por buenas estas afirmaciones, hay al menos dos preguntas que me parecerían pertinentes: primero, ¿qué hizo que todo esto generara una crisis en este momento? Segundo, si todo esto es conocido, ¿por qué no se ha resuelto? En otras palabras, ¿cómo es posible que en meses recientes se hayan juntado tantas cosas y no parezca haber salida alguna, circunstancia que inevitablemente tiende a atizar la conflictividad e incrementar la sensación de vulnerabilidad y crisis?

Llevo meses ponderando estos temas y meditando sobre el por qué, pero sobre todo cómo se podría resolver. Un intercambio reciente en España me hizo ver otra faceta de esta disquisición. España comenzó el siglo XX como un país subdesarrollado, desordenado, propenso a gobiernos duros; un país que expulsaba a mucha de su mejor gente. Sin embargo, al final de ese siglo, España se había transformado: un país ordenado, democrático, plenamente integrado a Europa y con una infraestructura, tanto en calidad como cantidad que no deja de impresionar. En España la combinación de liderazgo, circunstancia y geografía permitió una extraordinaria transformación, que no estuvo libre de contratiempos ni en todo fue benigna.

El contraste entre España y México estos días difícilmente podría ser mayor. Aunque en ambas naciones la población ha vivido tiempos aciagos, sus respuestas han sido muy distintas. En México domina el desasosiego, la desazón, la reprobación del gobierno y el pesimismo. La economía crece muy modestamente y los problemas se multiplican por doquier. En España, la crisis económica de los últimos años ha sido sumamente severa, los salarios han caído no sólo en términos reales sino también nominales (muchos ganan menos euros que antes por el mismo trabajo), la economía apenas comienza a levantarse y hay gran efervescencia política.

 

Aunque hay similitudes, las diferencias son cruciales: en primer lugar, mientras que en México padecemos de un sistema de gobierno que no resuelve ni lo más elemental, como la seguridad de las personas, en España la calidad del gobierno es extraordinaria. Las policías funcionan, las calles no tienen baches, los impuestos se pagan y la gente respeta las reglas de tránsito. Por sobre todo, si bien la población española puede aplaudir o reprobar la gestión de cada gobierno en lo particular, lo esencial de la vida cotidiana funciona de manera normal gracias a una burocracia profesional. En sentido contrario, en México la administración cotidiana es indistinguible del gobierno porque las personas clave cambian cada que entra una nueva administración y sus criterios no son los de eficacia o bienestar sino de avance personal y grupal. En México padecemos un sistema de gobierno débil en tanto que en España existe un Estado fuerte que funciona al margen de la conflictividad político-legislativa que es inherente a la vida política cotidiana. El caso de la seguridad se hizo obvio esta semana.

Meditando sobre esto, llego a la conclusión de que en México estamos padeciendo un choque cultural, en tanto que el gran éxito de España en las últimas (muchas) décadas es producto de una transformación cultural. Me explico: me parece que mucho de lo que hoy vivimos en México se deriva de un choque frontal entre la realidad y las normas o marcos culturales que, como sociedad, nos caracterizan. Los problemas persisten; lo que ha cambiado es que hoy la información es ubicua.

Aunque, por ejemplo, sería deseable contar con mucha mejor información sobre la asignación de recursos, lo relevante es que hoy es imposible mantener oculta la información. La falta de formalización de la transparencia gubernamental tiene el perverso efecto de generar rumores y especulaciones que la tecnología (las redes sociales) magnifica y hace ubicuos.  Mucho de lo que estamos viviendo tiene su origen en el brutal contraste entre el discurso y la realidad, las expectativas que la cultura política ha plasmado tanto en el inconsciente colectivo como en la constitución, y la evidencia de desorden y deterioro de la vida diaria. Ese choque cultural ha servido de justificación para la permanencia de la economía informal y el cierre de carreteras, la ausencia de policías eficaces y la corrupción gubernamental. También para que la gente se ría del escape del Chapo.

España se modernizó y logró una cabal transformación cultural. El respeto a la autoridad es impresionante, igual que la calidad de cosas que parecerían tan nimias como el pavimento de las calles. Pero el respeto a la autoridad no se traduce en respeto al gobierno o gobernante: lo primero habla de la calidad del Estado, lo segundo de la administración del momento. Mientras que los mexicanos sabemos que cada gobernante puede alterar el statu quo, igual para bien que para mal, en esto los españoles se asemejan más a sus socios al norte de Europa. Al final del día, lo que permitió romper el círculo vicioso allá fue una sucesión de liderazgos que, combinados, transformaron a su país. Pero la clave reside en que estaban acotados por una burocracia profesional. Por ahí habría que comenzar: no es un tema de dinero sino de actitud: la actitud de la civilización

 

 

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