Asociados en la prensa

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En la recta final

Escrito por Víctor Espinosa el .

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Estamos a pocos días que concluyan las campañas electorales y de que tengan lugar los comicios el próximo domingo 5 de junio. En el caso de Baja California hay una percepción generalizada de que no ha habido correspondencia entre la cantidad inédita de candidatos y el escaso interés despertado entre la ciudadanía y su posible comportamiento electoral. Peor aún, muchos piensan que la afluencia a las urnas será, una vez más, escasa.  

A partir de la reforma electoral de mayo de 2014, hubo cambios sustantivos en varios ámbitos, uno de ellos sin duda fue el de la organización del proceso electoral. Ello se tradujo en una mayor complejidad de la aplicación de las nuevas normas producto de la actuación de los dos órganos electorales.

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Hoy No Circula

Escrito por Verónica Baz el .

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El American Dream en su versión automotriz sigue vivo en México. Tener auto sigue siendo un ícono de prestigio y movilidad social. A diferencia de metrópolis donde los ciudadanos de todos los niveles adquisitivos recurren al transporte público (tengan o no un automóvil), aquí seguimos aferrados a hábitos y políticas públicas que han resultado fallidas por décadas.

A continuación algunas consideraciones sobre la crisis ambiental y de movilidad urbana de la Ciudad de México.

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To Trump or not to Trump (Primera parte)

Escrito por Guido Lara el .

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Ese es el dilema al que se enfrentará el electorado de Estados Unidos dentro de 6 meses. Será un semestre invadido y saturado -aún más- por lo que diga y haga Donald Trump, por lo que sus aliados y enemigos destaquen, machaquen y posicionen.

Inmersos en el mar de la confusión, mis amigos y colegas me preguntan: ¿puede ganar Trump? Me siento obligado a dar una respuesta certera. Es lo menos que se espera de alguien dedicado a la consultoría de comunicación basada en insights, con amplia experiencia en múltiples campañas políticas y viviendo desde hace unos años en Washington DC, observando la realidad social, cultural y política de los Estados Unidos.

La respuesta es Sí.

Si puede ganar, aunque sus posibilidades son muy bajas. Muchas personas tendrían que “cruzazulearla” (dícese de quien tiene el triunfo en la bolsa y hace toda para perderlo) para que esto sucediera, pero ¡cuidado! el balón está en juego.

Lo primero es entender los factores que han hecho posible que Trump se alce con la victoria en las primarias Republicanas.

Hay muchos ciudadanos enojados que idolatran a un líder enojado. Especialmente entre los simpatizantes republicanos que han sido “macerados” durante muchos años con una retórica antisistema, antiObama, antipolítica y casi antitodo, lo cual permite comprender como en algún momento de la carrera Trump, Carson y Fiorina –ninguno con experiencia en un puesto elegido por votación– tuvieran más de la mitad de las preferencias entre una sobrepoblada lista de 17 candidatos.

Un significativo número de votantes republicanos tiene muchas ganas de romper esquemas, romper reglas y, ya picados, hasta de romper madres (como es evidente con los indicios de violencia y brotes fascistas en algunos actos masivos de apoyo a Trump). Para conducir una energía disruptiva como esta, nadie mejor que un personaje totalmente iconoclasta que ha pulverizado no una sino mil veces las reglas de cómo se debe hacer una campaña política.

Para alguien que anda con ánimo de bronca, nada mejor que un líder que se pelee con todos, propios y extraños, que no tenga miedo a insultar, humillar, minimizar a quien sea. Difícil imaginar un personaje político más capaz que Trump para mentar madres y tirar madrazos. No le tiene miedo a nada ni a nadie: ni a los medios –amigos o enemigos–, ni a los líderes políticos de su partido, ni a los terroristas, ni a los líderes de otras naciones, ni a los donadores, ni a los cabilderos, ni al papa Francisco.

A los estadunidenses les gusta ganar y dominar. Una faceta no suficientemente explorada para entender el “Fenómeno Trump” es la construcción meticulosamente elaborada a través de los años de un personaje caracterizado como un gran triunfador. Tiene mucho dinero –él dice que tiene muchísimo más– alérgico a la modestia, vanidoso y presuntuoso hasta la caricatura, siempre proyecta una total confianza en sí mismo y una autoestima a prueba de kriptonita. Desde sus inicios, Trump entiende que “lo que no se ve no se cree”, por lo que ostentosamente pone su nombre a todo y en todo. ¿Hay algo más fálico y visible que la Trump Tower? También entiende que estar rodeado de signos de triunfo y poder –especialmente de mujeres guapas– es una corona de laurel que simboliza su éxito rotundo (basta ver las fotos de su hija, su actual esposa y su trayectoria como promotor de múltiples concursos de belleza).

Además de la creación de su personaje como triunfador, es muy marcado su discurso sobre ganar y perder. El mundo se divide en ganadores y perdedores. Paradójicamente él le está hablando con claridad a los perdedores de la transformación económica derivada de la globalización, el libre comercio y la mutación a una economía basada más en la información que en la industria. Les ofrece “make America great again”, dejar de perder y empezar a ganar a costa de quienes se han aprovechado de las derrotas de los trabajadores industriales desplazados. En su cosmovisión nativista y nacionalista, la inmigración ilegal, principalmente de mexicanos, los tratados comerciales y China con sus empresas, son los enemigos a los que hay que contener y aplastar como principio sine qua non para que los actuales perdedores empiecen a ver la luz.

Esta sociedad premia y se rinde ante la autonomía y los hacedores. Por un lado, al afirmar que él financia con su propio dinero su campaña y que, por lo tanto, no está sujeto a intereses económicos ajenos a su voluntad, lo hace ver muy diferente a todos los demás políticos en la contienda, quienes precisamente han ido construyendo su poder e influencia a partir de los tejes y manejes propios de la compleja red de donantes y cabilderos, quinta esencia del sistema político estadunidense.

Al mismo tiempo, en virtud de ciertos atajos cognitivos, a muchos electores les parece verosímil que si Trump sabe construir grandes torres, entonces debe tener las competencias para levantar un gran muro, si es rico por su actividad empresarial podría crear riqueza para su país, si escribió un libro “The art of the deal” quien mejor para negociar con los países del mundo y obtener condiciones benéficas para los Estados Unidos.

Los sistemas políticos en crisis. En todas las latitudes del planeta los mecanismos y sistemas de representación están crujiendo y están mostrando su incapacidad para canalizar y representar la energía política de su sociedad. Por eso son buenos tiempos para las opciones políticas que se presenten a sí mismos como “antisistema” y Trump sin duda es un antisistema de Manual.

Trump ha dominado, domina y dominará la agenda de la presente elección presidencial, tiene a su favor los factores mencionados además de las múltiples debilidades de Hillary Clinton como candidata y futura Presidente potencial. En la próxima entrega les compartiré como la capacidad destructiva de Trump sembró ya los gérmenes de su derrota.

Twitter: @guidolara

Fuente: Animal Político

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Otra para AMLO, el mártir

Escrito por Ana Paula Ordorica el .

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De las doce gubernaturas que se disputarán en las elecciones del 5 de junio, Morena tenía oportunidad de ganar sólo en una, Zacatecas, con el candidato David Monreal. Pero, por alguna extraña razón, Monreal decidió no presentar en tiempo y forma al INE el informe de sus gastos de precampaña.

O, bueno, él dice que sí presentó sus gastos, pero que fue en ceros porque no llevó a cabo ningún acto de precampaña en el periodo que duró ésta, del 2 de enero al 10 de febrero.

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Simplificar, reducir

Escrito por Víctor Espinosa el .

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En 2015, en los 16 procesos electorales locales y el federal (renovación de la Cámara de Diputados) participaron un total de 123 candidatos independientes, de los cuales triunfaron 6. En el actual proceso en el que habrá elecciones en 14 entidades, el número de candidatos sin partido prácticamente se ha duplicado: 251. Definitivamente los candidatos independientes llegaron para quedarse, ya son parte del panorama político nacional, sobre todo si el sistema presidencialista no cambia, el fenómeno se extenderá hasta que el discurso antipartidos deje de ser efectivo. En un régimen semipresidencialista o parlamentario dejarían de existir como vía para alcanzar el poder. Pero esa es otra historia.

 

En una sociedad que tiende a estigmatizar a los partidos políticos por considerarlos como la encarnación del mal, la mesa está puesta para que broten las posturas mesiánicas, hombres y mujeres con la capacidad de resolver los problemas de corrupción e impunidad de las cuales responsabilizan a los partidos políticos. Los buenos y los malos, así dividen a los bandos irreconciliables. Por un lado los políticos (malos) por el otro, la sociedad civil (buena).

 

Es muy preocupante que la simplificación de los problemas: “todos los partidos políticos son lo mismo”, “la sociedad civil es buena”, sean las premisas de las cuales partan los candidatos sin partido. Ni todos los partidos son lo mismo, ni la sociedad civil es homogénea: en ella conviven y sobreviven grupos de todo el espectro político e ideológico. Como bien afirma José Woldenberg en un reciente ensayo (“El partido de los independientes”, Nexos 460, abril de 2016, pp. 12-15): “La fama pública de los partidos y los políticos profesionales se encuentra por los suelos (…) A partir de ello se ha desatado entre nosotros una ola que ha encontrado una solución prodigiosa y contundente: hacer a un lado a los políticos profesionales y los partidos y lanzar para ocupar los cargos de elección popular a candidatos independientes. Una fórmula –se proclama– eficaz, indolora y categórica. Yo diría más bien simplista, pero con una clara intencionalidad política”.

 

Los candidatos sin partido si bien son un buen acicate para la revisión del sistema de partidos, plantean un fuerte cuestionamiento al sistema de representación democrático: simplemente niegan la necesidad de partidos políticos; los consideran prescindibles. Hablan incluso de “jubilarlos”, de mandarlos “de vacaciones”; para ello utilizan el concepto despectivo de partidocracia. José Woldenberg se pregunta: “¿A qué tipo de liderazgo lleva una arenga como la planteada? A uno necesariamente antipluralista y también personalista. Porque si el candidato va a resultar el representante de la sociedad civil (¡pretensión un poco abusiva!) ¿los demás (los partidos políticos) acabarán siendo representantes de quien?”.

 

Esa propuesta en la que los candidatos independientes resumen todas las virtudes de la sociedad civil, es la que está detrás de la llamada candidatura única para la Presidencia de la República en 2018. Diversos personajes se han ido “destapando” durante los últimos meses: el más activo Jorge G. Castañeda, Jaime Rodríguez “El Bronco”, Pedro Ferriz de Con, Margarita Zavala, Denise Dresser, entre otros. ¿Qué tienen en común? Parece ser que su antipartidismo y la idea de que la corrupción se resuelve si alguno de ellos llega a ocupar la Presidencia. El espectro ideológico que abarcan estos personajes es variado, y va desde el liberalismo hasta el conservadurismo radical. ¿Cómo podría emerger una sola candidatura independiente capaz de ponerle freno a la “partidocracia” de ese grupo de estrellas rutilantes (más las que se acumulen)? Me parece misión imposible. Cada quien se siente con los méritos suficientes como para resolvernos de un plumazo todos nuestros problemas. Los egos son tan grandes que declinar en favor de uno sería tanto como reconocer que no se encarnan todas las virtudes; ¿Quién sería capaz del sacrificio?

Twitter: @victorespinosa_

 

Fuente: Frontera.info

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La práctica de los dobles estándares en las crisis humanitarias

Escrito por Lourdes Aranda el .

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La guerra civil en Siria y en otros países afectados por conflictos ermados ha provocado la afluencia hacia la Unión Europea (UE) de más de un millón de refugiados desde enero de 2015. Hay casi 5 millones de refugiados sirios en países vecinos, principalmente en Turquía, Líbano y Jordania, de los cuales casi 20% son niños menores de seis años. La situación de los menores es dramática: Save the Children ha señalado que uno de cada cuatro solicitantes de asilo en Europa es un niño (la cifra del mes pasado era de 800 al día).

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Oportunidades y expectativas

Escrito por Luis Rubio el .

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Según un viejo proverbio chino, hay tres cosas que nunca vuelven atrás: la flecha lanzada, la palabra pronunciada y la oportunidad perdida. La historia de México en las últimas décadas es, en buena medida, la del choque entre promesas excesivas y expectativas incontrolables. Pero peor que eso han sido las oportunidades perdidas o, quizá todavía más grave, las oportunidades desperdiciadas. La combinación explica en buena medida la desconfianza predominante, la volatilidad en las percepciones y lo difícil que ha sido para los gobiernos de las últimas décadas lograr y mantener la credibilidad de la población.

Lo más impactante es el choque entre realidades y percepciones. México ha cambiado radicalmente en las últimas décadas. De una economía endeudada, introvertida y ensimismada pasamos a la globalización con una ingente capacidad creativa y productiva, convirtiéndonos en una de las potencias manufactureras del siglo XXI. En la política, pasamos de un sistema autoritario y totalmente obscuro a una democracia incipiente y con problemas, pero que elige a sus gobernantes (por distantes que sean), exhibe el abuso, la violencia y la corrupción. La combinación ciertamente no es óptima y el resultado a la fecha imperfecto porque no ha logrado su objetivo medular, el desarrollo integral, además de que ha dejado innumerables fallas, grandes diferencias de ingresos, vicios persistentes y procesos incompletos (o intocados). A pesar de ello, la realidad es infinitamente mejor a la que era hace treinta años.

El avance del país en estas décadas es innegable y la mejoría en niveles de vida palpable (y medible) y, sin embargo, el ánimo colectivo es negativo, por no decir catastrofista. Me atrevería a decir que la explicación de estos contrastes no reside en lo que se ha hecho, sino sobre todo en las enormes oportunidades que se han desperdiciado. Se ha prometido el Nirvana pero, a la hora de la hora, solo se llega al cielo y eso acaba siendo insuficiente. Claro que no estamos en el cielo, pero valga la metáfora: la realidad objetiva es infinitamente mejor que las percepciones. La pregunta es por qué es tan grande la distancia.

El TLC es un ejemplo tanto de aciertos como de insuficiencias: la envidia del mundo entero desde que se negoció porque ha permitido multiplicar las inversiones, elevar las exportaciones, crear empleos de alta productividad y consolidar la balanza de pagos. El TLC ha logrado todo eso para México, aunque no para toda la población ni para toda la economía: gracias a la falta de estrategias idóneas para integrar a toda la economía en este círculo de éxito, el TLC, por trascendente que es, no le ha dado todo su potencial al conjunto del país. A pesar de sus enormes beneficios, el TLC sigue siendo una oportunidad desperdiciada para un gran número de mexicanos.

Fox logró lo que parecía imposible al derrotar al partido de Estado, pero tan pronto llegó a los Pinos se durmió en sus laureles, ignoró la razón de su éxito y desperdició la oportunidad de crear una nueva plataforma política y de crecimiento económico. Fox no le hizo daño al país (un hito en sí mismo), pero no hizo suyo el momento que él mismo creó. Otro choque de promesas y expectativas.

El gobierno del presidente Peña promovió un paquete de reformas extraordinariamente ambicioso pero se atoró cuando los costos de implementación comenzaron a apilarse. Como con el TLC, las reformas, al menos algunas, irán rindiendo frutos en el tiempo, pero los pasos en falso ya tuvieron su costo: la promesa del gobierno eficaz acabó siendo solo eso, una promesa. Otro abono al choque de expectativas.

Estos tres ejemplos ilustran nuestra forma de ser: no es que no avancemos, sino que tendemos a dar dos pasos hacia adelante, para luego echarnos uno hacia atrás. El progreso es palpable y real, pero la percepción acaba siendo lo opuesto, sobre todo porque esos dos pasos se sobrevenden de manera tan excesiva que jamás es posible lograr lo prometido. La población acaba midiendo lo que no se hizo en lugar de reconocer lo mucho que efectivamente se avanzó.

El TLC es el pilar y motor de la economía mexicana; sin TLC estaríamos igual que nuestros vecinos al sur del hemisferio. Fox no cambió al país, pero la derrota del PRI rompió con el monopolio del poder, separó al PRI de la presidencia y, con ello, impidió que volviera a ser posible el tipo de control y centralización que era el corazón del autoritarismo. Reformas como la de energía y, potencialmente, la educativa, son susceptibles de transformar radicalmente al país. En una palabra, el país es mucho mejor hoy que hace treinta años. Lo que no es mejor es el sistema de gobierno que tenemos, que es de donde nace ese choque de expectativas y oportunidades perdidas.

La causa de tantas oportunidades perdidas reside en la distancia, hasta hoy infranqueable, entre los políticos y la ciudadanía. Los gobernantes mexicanos –de todos los partidos- gozan de formidables protecciones que les permiten prometer el Nirvana sin jamás tener que cumplir. Todavía peor, algo exacerbado en el gobierno actual, no se sienten obligados ni siquiera a dar explicaciones de su pobre desempeño.

Un mejor arreglo político resolvería estos entuertos. Lo paradójico –inexplicable- es que nuestros gobernantes prefieran el oprobio que intentar procurar un nuevo arreglo o, al menos reconocer que lo existente no funciona. Como con el proverbio chino, parecen preferir la flecha lanzada, la palabra pronunciada y la oportunidad perdida.

Fuente: Reforma

Twitter: @lrubiof

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Agenda 2030: seguridad humana reloaded

Escrito por Universidad Anáhuac el .

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Una de cada cinco personas de las regiones en desarrollo vive con el equivalente de menos de 1.25 dólares diarios.

En 1994, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) acuñó el concepto de seguridad humana. Destinado a enriquecer el enfoque tradicional de la seguridad internacional construida a partir de la centralidad de los intereses estatales, “reconocía el derecho de las personas a vivir en libertad y con dignidad, libres de la pobreza y la desesperación, a disponer de iguales oportunidades para disfrutar de todos sus derechos y a desarrollar plenamente su potencial humano”.

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Alerta de género

Escrito por Ruth Zavaleta Salgado el .

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Desde 2006 y hasta 2014, se pueden medir los homicidios contra las mujeres por año y por entidad con los datos del Inegi.

La radiografía comparativa nos indica que las entidades con mayor homicidios contra mujeres durante este periodo fueron Chihuahua, con dos mil 132; Ciudad de México, mil 169; Guerrero, mil 382, y Estado de México, dos mil 820. Las entidades con menor número fueron Aguascalientes con 81; Baja California Sur, 66; Campeche, 85, y Yucatán, 70.

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Panamá lava más blanco

Escrito por Enrique Berruga el .

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Los Papeles de Panamá ponen en claro que sin la labor del periodismo, la lucha contra la corrupción sería mucho más débil de lo que ya es en el mundo. Ahí donde fracasan consistentemente las instituciones y las leyes, el periodismo llena parte del vacío. De no ser por el trabajo del Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación sobre las empresas fantasma establecidas en Panamá y algunas islas del Caribe, poco o nada sabríamos de este sofisticado esquema de ocultamiento de fortunas a nivel global.

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