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“Hay camarillas en todos los partidos”

Written by Dolia Estevez on .

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Poder 360 

Roderic Ai Camp es la máxima autoridad académica sobre las elites del poder en México. Haber alcanzado ese reconocimiento no ha sido tarea fácil. Nadie, en Estados Unidos o México ha dedicado toda su vida profesional a discernir el origen y la trayectoria de los individuos y las camarillas –como las llama Camp– de una clase política tan introvertida y hermética como la mexicana. La primera edición de sus Mexican Political Biographies (Biografías de Políticos Mexicanos), publicada en 1976, representó una revolución informativa pues era la primera vez que, gracias al trabajo de un investigador estadounidense independiente, podían conocerse los datos biográficos básicos de los enigmáticos gobernantes mexicanos.

 

Como explica Camp, no fue un trabajo sencillo o rápido en una época en la que no existía el internet y se tenía que depender del correo postal y de llamadas telefónicas de larga distancia. A lo largo de cuatro décadas de investigación, Camp visitó México innumerables veces, entrevistó a todo aquel que se dejara, incluidos siete presidentes, y transcurrió largas horas en los archivos y hemerotecas nacionales. Paradójicamente, seguido encontró información en la división de estudios hispanos de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos que no halló en México. Por ejemplo, las tesis de posgrado en universidades extranjeras de mexicanos. La obra de Camp también abarca el estudio de otros grupos de poder en México, incluidos los militares, los empresarios y la Iglesia católica. Su conocimiento sobre los militares lo ha vuelto referencia obligada de los medios estadounidenses que cubren el papel de las fuerzas armadas en la estrategia de guerra al crimen organizado de Felipe Calderón.

Entre su obra en inglés sobresalen The Metamorphosis of Leadership in a Democratic Mexico (2010); Politics in Mexico, The Democratic Consolidation (2007); Politics in Mexico, The Democratic Transformation (2003); Politics in Mexico, the Decline of Authoritarianism (1999) y Mexico's Mandarins, Crafting a Power Elite for the 21st Century (2002). Con la excepción de éste último que publicó la Universidad de California, el resto salió de las imprentas de Oxford University Press.

En años recientes, también se ha publicado en castellano un puñado de títulos, entre ellos Las Fuerzas Armadas en el México democrático (2011) y Las elites del poder en México (2006), ambos de la editorial Siglo XXI. El Fondo de Cultura Económica, el cual sacó en 1992 la única edición disponible en castellano de Biografías de Políticos Mexicanos 1935-1985, se halla en proceso de publicar La Metamorfosis del liderazgo en un México Democrático.

El actual catedrático de la Universidad de Claremont Mckenna, California, visitó Washington la tercera semana de enero para presentar la cuarta edición de Mexican Political Biographies, 1935-2009 (2011), en el Instituto México del Centro Woodrow Wilson. Publicado por la Universidad de Texas, contiene 3,000 entradas y cubre de forma cronológica todos los puestos políticos a nivel estatal y federal a lo largo de 64 años. PODER aprovechó la ocasión para conversar con Camp.

¿Cómo describe la metamorfosis del liderazgo político mexicano?

Algunos de los cambios que se llevaron a cabo en el liderazgo se dieron de manera incremental. En libro en el que abordo la metamorfosis del liderazgo mexicano describo todas las conexiones y la relación entre todos los grupos de poder –políticos, militares, empresariales y la Iglesia católica–. Es un trabajo muy detallado en el que analizo a las 400 personas más influyentes en México, entre 1970 y 2000. Documento los vínculos entre ellas y explico cómo surgieron esos lazos. Los cambios los divido en tres etapas: la transición democrática, de 1988 a 2000; la etapa previa a 1988 que llamo transición del PRI y, finalmente, la era de la consolidación democrática a partir de 2000.

Dividir la transición en tres fases me permitió abarcar a todos los políticos y compararlos entre sí. En ciertas áreas se registraron cambios dramáticos y en otras los cambios se dieron de manera paulatina. Hay contrastes sorprendentes. Por ejemplo, todo mundo asume que bajo la era del PRI todos los personajes significativos eran militantes, pero lo cierto es que la gran mayoría no militaba en el partido. Sí, eran miembros nominales porque tenían credenciales del PRI, pero no participaban en actividades partidistas. La membresía, definida como el nivel de militancia en un partido político, ha aumentando dramáticamente.

Ahora, la clase política es más partidista de lo que era en los cuarenta y cincuenta. Esto se debe a que la naturaleza del sistema ha cambiado. Históricamente, el PAN ha sido más partidista, de tal suerte que casi todos los líderes del PAN han tenido antecedentes importantes en el partido y un número desproporcionado ha hecho trabajo político en el Distrito Federal porque es obviamente donde está la sede nacional.

¿Cuales son las diferencias entre los cuadros del PRI y los del PAN?

Hay tres diferencias fundamentales. Primero, un alto porcentaje de los políticos panistas eran empresarios. Esto representa un cambio tan significativo que el PRI emuló al PAN y ahora un alto porcentaje de priistas proviene del empresariado. El segundo cambio tiene que ver con la educación. Debido a que un alto porcentaje de militantes del PAN venía del empresariado, muchos carecían de estudios universitarios, principalmente durante la etapa de la transición democrática. Otra diferencia con el PRI es que los que sí cursaron estudios universitarios lo hicieron en instituciones que no aparecen en las primeras ediciones de las biografías, como escuelas jesuitas en Jalisco y universidades estatales. La tercera diferencia con el PRI es que en los dos últimos tercios del siglo XX, las instituciones más importantes de reclutamiento de cuadros del PAN fueron la UNAM y la escuela Preparatoria Nacional en el Distrito Federal.

Durante los tres sexenios tecnócratas –Miguel de la Madrid, Carlos Salinas y Ernesto Zedillo– hubo una fuerte tendencia a llenar cargos políticos con cuadros formados en el extranjero, en especial en Estados Unidos. ¿Cambió con la llegada del PAN a la Presidencia?

En efecto, el número de políticos con títulos extranjeros aumentó durante la era tecnocrática, pero cuando el PAN tomó la Presidencia en 2000, bajó un poco. Hay un dato interesante. Entre la generación de panistas que andan en los 60 años de edad, hay más titulados de universidades en Europa y menos de universidades en Estados Unidos. Esto se debe a su orientación ideológica y al interés generacional de sus padres para que estudiaran Filosofía o, en algunos casos, Teología en escuelas católicas en Francia, Italia y España.

En contrapartida, el PRI sustituyó a las universidades europeas que prefería en los treinta y cuarenta por las estadounidenses en décadas recientes cuando casi todo mundo quería obtener títulos avanzados de economía. Otra cambio importante es que el porcentaje de políticos del PRI y PAN –los del PRD no estudian Economía– que se gradúa de universidades privadas mexicanas –ITAM, Iberoamericana y Tecnológico de Monterrey– aumentó significativamente. La UNAM ahora está subrepresentada en términos de estudios enEeconomía en comparación con el ITAM, que es una universidad mucho más pequeña.

¿En qué partido están más presentes y definidas las llamadas camarillas?

Están en los tres partidos, pero en el PRI se han desarrollado más. Al igual que en el PRI, en el PAN cuentan mucho las generaciones familiares previas. Los clanes familiares también pueden ser parte de una camarilla o lo que muchos políticos llaman "pequeñas mafias". Los lazos familiares que forman parte de las camarillas son tan fuertes en el PAN como en el PRI. El sistema político mexicano ha vuelto a darle importancia a los gobernadores en relación a la influencia del gobierno federal. El caso de Enrique Peña Nieto, el candidato presidencial del PRI, es muestra de cómo las redes estatales y los lazos familiares han cobrado importancia.

¿Cuál es la camarilla de Peña Nieto?

No es el grupo de Carlos Hank Rhon. Es el grupo de Alfredo del Mazo. De hecho, el papel de Del Mazo González en el Estado de México, donde gobernó de 1981 a 1986, fue tratar de moderar la influencia del Grupo Atlacomulco de Carlos Hank González y de sus hijos. Alfredo del Mazo, tío de Peña Nieto, ocupó una secretaría en el gobierno de Miguel de la Madrid. Su padre, Alfredo del Mazo Vélez, integró el gabinete de Adolfo López Mateos en los sesenta. Estamos hablando de 60 años de conexiones familiares. Además, Peña Nieto está emparentado con Arturo Montiel, también ex gobernador del Estado de México. Hoy día, las conexiones familiares de Peña Nieto son de las más extensas de cualquier político mexicano.

¿Se dice que Peña Nieto es hombre de Carlos Salinas de Gortari?

Lo dudo. No veo a Salinas jugar un papel muy importante porque Del Mazo no tiene ni ha tenido conexión con Salinas. De hecho, Del Mazo detesta a Salinas. Sería muy extraño que Salinas tuviera influencia sobre un candidato que está fuertemente atado a un grupo de individuos que se opusieron a su candidatura presidencial. Del Mazo fue el contrincante más fuerte de Salinas cuando De la Madrid estaba tratando de decidir a quién escoger como sucesor. No digo que Salinas no esté respaldando a Peña Nieto, pero no veo que lo esté controlando.

¿Las camarillas de hoy son las mismas del pasado?

Creo que son completamente nuevas, porque en el pasado las camarillas podían identificarse con un Presidente en particular. En un sistema que no era democrático o abierto se designaban los cargos de influencia y las candidaturas a puestos electorales. Los que tenían el poder de decidir nombramientos podían formar camarillas. Hoy, las camarillas no ejercen el mismo tipo de influencia que ejercían bajo el PRI porque el sistema es más abierto y competitivo. No es que no sigan operando, sino que no tienen el mismo alcance que antes.

¿Por qué el PRI seleccionó a Peña Nieto, un candidato propenso a cometer errores?

Peña Nieto fue un gobernador muy exitoso; 75% de la gente cree que tuvo un gran desempeño. También es muy fotogénico. Las últimas dos elecciones presidenciales indican que la gente vota en base a sus impresiones del candidato. Es decir, votan por el candidato que les gusta, de tal suerte que cuando comete un error que la gente con educación considera ridículo, no necesariamente surte el mismo efecto en el electorado promedio. A la gente no le importa si puede citar los títulos de tres libros, le importa si puede gobernar. La personalidad del candidato es más importante que cualquier otra consideración.

Peña Nieto se ha mantenido arriba de las encuestas durante mucho tiempo. ¿Tiene garantizado el triunfo?

Depende de cómo le vaya en los debates. Varios errores garrafales ante sus adversarios del PAN y del PRD podrían hacer la diferencia. En las pasadas elecciones los debates jugaron un papel importante, pero no decidieron los resultados. Veremos esta vez.

¿Cree que la popularidad de Peña Nieto tiene que ver con el rechazo de la gente a la gestión de Calderón?

Es lo mismo pasó en el 2000. Entonces era un voto contra el PRI, no contra Ernesto Zedillo, que de hecho gozaba de gran popularidad. Lo que estamos viendo esta vez es un voto contra el PAN por no haber cumplido las expectativas. No sólo es contra Calderón, sino contra el fracaso para resolver los problemas económicos y de seguridad por parte de un partido que no hace mucho era de oposición. Calderón sigue siendo popular, en relación a los estándares estadounidenses. Ya quisiera Obama tener una aprobación del 60%.

La gente cree que el PRI cambiará la estrategia de guerra de Calderón.

Ningún priista, y aquí incluyo a Peña Nieto, ha dicho qué va hacer diferente a lo que está haciendo Calderón. No ha habido una declaración de política pública definiendo la estrategia de seguridad de la próxima administración si gana el PRI. Cabe también destacar que los tres temas más relevantes para los votantes potenciales no han cambiado desde 1994. Siguen siendo la economía, la seguridad personal y aspectos económicos relacionados como desempleo, pobreza e inflación. Hoy día, la suma de los factores económicos que preocupan a la gente sigue siendo el tema abrumadoramente más importante. Pero si tomamos un tema por sí solo, en estas elecciones presidenciales la seguridad personal es más importante.

Hay quienes dicen, aunque ellos lo han desmentido, que en el pasado reciente el PRI pactó con los narcos la paz interna del país. ¿Cree que sea una opción viable?

Honestamente no sé. Los grupos criminales están tratando de posicionarse, pero si hay ocho actores o más, no es la misma situación que en el pasado.

¿Hasta qué punto el involucramiento en la guerra contra los narcos ha cambiado a los militares?

Para empezar, las fuerzas armadas no querían meterse. Lo hicieron y siguen haciéndolo por responsabilidad. Cuando el Presidente dice, "necesito que hagas esto", los militares obedecen. Es interesante que gozan de un alto nivel de aceptación entre la opinión pública. Básicamente están en primer lugar junto con la Iglesia Católica y la Comisión Nacional de Derechos Humanos, reflejo de que el público no culpa a los militares por las fallas políticas, sino al gobierno civil por seguir esa estrategia. Los militares siguen tolerando hacer el trabajo contra el crimen organizado porque no ven que esté afectando su reputación institucional, más allá de la categoría de los derechos humanos.

¿Cree que el juicio de la historia será severo con Calderón?

Dependerá de qué pasa en los próximos seis años. Si el PRI no tiene más éxito que el PAN en reducir la violencia, entonces Calderón será juzgado diferente.

Tags: eleccion pres México

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