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Walter Benjamin, segunda inmersión en el haschisch

Written by Héctor Aguilar Camín on .

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Milenio 

La semana pasada ofrecí aquí algunos registros de la primera inmersión en el haschisch de Walter Benjamin, escritos por él mismo.

Aquí van unas líneas de la segunda inmersión, del 15 de enero de 1928.

*El recuerdo es menos rico, a pesar de que el ensimismamiento era menor.

*Las partes exóticas, extrañas, turbias, de la embriaguez, se apegan más al recuerdo que las luminosas.

*Me acuerdo de una frase satánica. Se hizo determinante para mí el rojo de las paredes.

*Mi risa cobró rasgos satánicos, pero más la expresión del saber satánico, de la suficiencia satánica, que la de la acción satánica destructiva.

*El espacio se disfraza ante nosotros, se va poniendo el traje de los estados de ánimo.

*Experimento la sensación de que en el cuarto vecino podrían haberse desarrollado tanto la coronación imperial de Carlomagno como el asesinato de Enrique IV, la firma del tratado de Verdún o el asesinato de Egmont.

*Las cosas no son más que maniquís. Responden a los guiños ambiguos del Nirvana.

*Se padece una aversión contra el espacio libre que convierte en casi un tormento la idea de "afuera".

*También se forman rudimentos de un comportamiento inamistoso respecto de los presentes, miedo de que le estorben a uno, de que puedan arrastrarnos afuera.

*La gran esperanza, el anhelo de acercarse en la embriaguez a lo nuevo, a lo intacto, apenas puede esta vez lograrse en el rápido aleteo, sino más bien cuesta abajo, en una peregrinación ensimismada.

*Crece la molesta simultaneidad de la necesidad de estar a solas y de querer permanecer junto a los otros.

*Se siente que el abandono al guiño ambiguo del Nirvana sólo es posible muy a solas y en profunda calma.

*En la primera embriaguez trabé conocimiento con el carácter alado de la duda; dudar estaba en mí mismo como una indiferencia creadora. Pero el segundo intento hizo que las cosas apareciesen dudosas.

*Se me formuló la cercanía de la muerte en la frase siguiente: la muerte está entre mi embriaguez y yo.

*Todas las sensaciones, sobre todo las espirituales, tienen una pendiente muy pronunciada y arrastran en su cauce a las palabras.

*Nos atrae infinitamente aquello de lo cual nos proponemos hablar; extendemos los brazos amorosamente hacia lo que nos encandila. Pero apenas lo hemos tocado; nos desilusiona.

*La primera embriaguez aflojaba las cosas y las acaba seduciéndolas, de su mundo habitual; la segunda las instala muy pronto en uno nuevo muy inferior.

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